Archivo de la categoría: Experiencias de terror

APARICIONES basado en experiencias reales

APARICIONES (#409 – 01/08/2017)
Relato basado en experiencias reales de Edgar Ortega
Escrito y adaptado por Eduardo Liñán.

Hace algún tiempo entre a trabajar como cirujano en el Hospital Central de la Cruz Roja Mexicana en Polanco en la Ciudad de México. Como era recién egresado de la carrera de medicina, se me dio la oportunidad de “hacer tablas” dentro de la institución y aunque la paga era muy poca, era una buena oportunidad para aprender y adquirir experiencia. Como era la costumbre con el personal de nuevo ingreso de inmediato me mandaron al turno al área de quirófano y como el personal con el que trabajaba la institución era mínimo también me tocó apoyar al personal de la Central de Equipos y Esterilización (CEYE).

Lugar en el que se procesaba el instrumental quirúrgico y de curaciones para su esterilización. Las primeras noches de guardia fueron extenuantes para mí a pesar de no tener muchas intervenciones, dormía un par de horas a veces y después de una cirugía extenuante. Como los turnos eran bastante largos y en ocasiones si teníamos mucho trabajo los compañeros y yo, dormíamos debajo de las mesas para el instrumental o en los pequeños cuartos donde almacenábamos los insumos médicos. Eran unas 3 horas durante la madrugada, a veces menos las que podíamos dormir. Lo anterior sucedió en una época en que el hospital estuvo recibiendo heridos de gravedad por accidentes o avezados suicidas que se arrojaban a las vías del metro y no conseguían su objetivo. Muchas veces eran cirugías mayores o de reconstrucción dada la gravedad de las heridas y esas intervenciones nos dejaban agotadísimos y más cuando era una tras otra.

Fue en una de esas ocasiones en que termínanos una cirugía de madrugada, el reloj marcaba las 3:03 de la mañana y nos apurábamos para procesar el instrumental utilizado para su esterilización y poder dormir un poco en tanto llegaba otro paciente de gravedad. Luego de terminar nuestra labor; el medico de turno, una enfermera y yo nos acomodamos bajo unas mesas de inoxidable de la sala de médicos para dormir y apenas había puesto la cabeza en unas sábanas, cuando el silencio de la sala fue interrumpido por el grito de una mujer que hizo eco en la habitación.

“Va a pasar una laparotomía exploradora…”

Todos nos paramos inmediatamente para prepararnos y recibir la solicitud de la sala de los anestesiólogos que eran los primeros en llegar y coordinar los tiempos de intervención; pero al salir de la sala no había nadie en los pasillos y tampoco en el área de urgencias. Me dirigí entonces donde se reunían los anestesiólogos y les pregunte sobre el aviso. Ellos con mirada extrañada y pensando que quizás había alucinado me dijeron que no habría tal, que no había llegado nadie con esa urgencia.

Me regresé a dormir junto con mis compañeros, pensando que todo era una broma, o alguien nos quería fastidiar, no pensamos más y nuevamente apagamos la luz para dormir; pero de nueva cuenta el grito femenino avisándonos, ahora pareció haber venido del interior de la sala de cirugía. Por lo que un compañero se metió a la sala para prepararla en tanto me despertaba para que lo apoyara en instrumentar la intervención. Nos dirigimos entonces a prepararnos en los vestidores y extrañamente no había nadie, las luces apagadas y ni señales que alguien hubiera estado ahí. Al terminar de prepáranos nos fuimos a buscar a los anestesiólogos que al vernos se sorprendieron por estar vestidos para cirugía y de nueva cuenta nos confirmaron que no habría, Eso colmó mi límite de paciencia y proferí algunos insultos al aire. Molesto me regresé no sin antes pensar en quien había pedido la sala.

Me dispuse de nuevo a dormir con la ropa puesta, dejamos todo el instrumental listo en la sala. No habíamos apagado las luces cuando nos avisan que entraría una cirugía, sin creerlo mucho me paré pesadamente esperando que no fuera una broma y en efecto, el paciente ya estaba en el transfer del quirófano, venia grave. Lo habían asaltado y le propinaron varias puñaladas dañando el hígado y el bazo, provocándole sangrado interno, por lo que le transfundieron varios paquetes de sangre y suero.

Luego de varias horas de cirugía, al término el cirujano encargado se sentó y nos dijo que la persona fue afortunada de que tuviéramos todo listo para intervención, nos felicitó ya que de no hacerlo el paciente hubiera muerto. Nosotros pensábamos quien en realidad nos había avisado, todo fue muy extraño. Mientras mi compañero limpiaba al paciente de la sangre del resto de su cuerpo, se dio cuenta que tenía un tatuaje de la muerte en todo el brazo derecho, al verlo parecía notarse como ese cráneo dibujado te miraba con el par de cuencas vacías, era inquietante.
Pasaron un par de días después, el paciente de la intervención estuvo en terapia intensiva; pero no lo logró su cuerpo colapsó y finalmente murió. Es no hubiera sido extraño, muchos pacientes morían a diario por causa de las heridas. Lo siniestro empezó luego de que trasladaran el cuerpo y lo entregaran a sus familiares.

Varios compañeros empezaron a externar que el ambiente en el área de cirugía se comenzó a enrarecer, en muchas ocasiones veían sombras que iban y venían por los pasillos o se metían a la sala de cirugía en donde veían las puertas de vaivén moverse solas, las cosas como el instrumental médico se caía haciendo su ruido metálico en el piso sin que nadie lo tocara y eran constantes sobresaltos y espantos los que sufrían las enfermeras y médicos del área, incluso se pensó en bendecir la sala, cosa que era imposible o descabellado hacerlo. Pero el temor y la ansiedad se apoderó de muchas personas por lo que podían experimentar o sentir a partir de la muerte de ese paciente.

Al principio yo era escéptico al respecto, había escuchado muchas leyendas y cuentos sobre hospitales y nunca las creí hasta una noche que me quedé dormido sobre una mesa de trabajo en la sala de cirugía. Recuerdo que el clima enfriaba de una manera tal, que comenzó a calarme y me tapé con una manta térmica que había ahí para los pacientes. Mientras intentaba dormir, debido al cansancio que tenía no podía hacerlo, dormitaba en tanto escuchaba el siseo de los climas funcionar y el aire frio me incomodaba. En cierto momento escuché como las puertas de vaivén del recinto se abrían y cerraban y al mirar no había nadie ahí, pensando que quizá había sido algún compañero decidí acomodar la cabeza y mientras entraba en sueño profundo siento como algo tomó mi cabeza y la hacia atrás en un rápido movimiento como para ponerme una sonda respiratoria. Alertado de sentir eso me desperté y casi brinqué de la mesa para encender las luces. No había nadie, ni siquiera en el pasillo afuera de la sala; pero estaba seguro que había sentido esos dedos fríos sobre mi rostro y cabeza intentando someterme para meter en mi boca la sonda. No lo imaginé, todo lo sentí real y mi temor hizo que me retirara de ahí a donde hubiera gente. No deseaba quedarme solo.

Lo siguiente que me enteré fue de una compañera de confianza que estaba muy preocupada por un paciente post operado al que estuvo atendiendo, era estable y le estaba aplicando unos cuidados rutinarios para monitorearlo. En cierto momento una extraña sensación de tener a alguien a un lado la invadió. Su piel se erizó al sentir algo extraño que parecía estar respirando en su nuca con un aire frío que la inquietó, sin tomarle importancia siguió con lo suyo y el paciente abrió la boca al tiempo que entró en un paro respiratorio, desafortunadamente murió. Lo extraño es que nada indicaba la causa de su muerte todo estaba bien hasta el punto en que la enfermera sintió esa presencia en el cuarto. El rigor mortis de ese paciente lo dejó con la boca abierta de una manera siniestra, la cual no se le pudo cerrar para poder amortajarlo. Sin respuestas, el paciente fue puesto en la morgue para su posterior inhumación.

Con el tiempo me salí de la Cruz Roja y empecé a trabajar en otros hospitales, sin que me sucedieran cosas desagradables; pero si pude escuchar rumores e historias en los pasillos de los nosocomios, como la planchada o de ánimas errantes que no se querían ir de este plano o quizás no se habían dado cuenta que habían muerto. Tal situación la supe en el hospital en el que actualmente trabajo en el Estado de México. Recién había llegado conocí a una señora que era intendente, muy amable y trabajadora con un “don” para la gente muy notable. En el hospital todo mundo la conocía y tenía una relación cordial con ella. Cierto día la señora enfermó repentinamente y durante la guardia tuvo una crisis que la hizo vomitar sangre en el pasillo y derrumbarse por la enfermedad, los médicos decidieron internarla en urgencias para valorarla y tenerla en observación; pero se le dio de alta a las horas siguientes, se fue a su casa donde finalmente murió. Pero al paso de los días los compañeros comenzaron a manifestar que de tanto en tanto podía ver sombras cerca de los contenedores de basura en donde ella tenía sus cosas de limpieza. Algunos deducían que ella seguía ahí, cumpliendo con su labor aun después de muerta. La verdad es que su presencia de pronto se podía observar en los obscuros pasillos del nosocomio y aun puede sentirse.

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HUELLAS DE MIEDO FOTOS REALES

HUELLAS (#396 – 05/07/2017)
RELATO Y FOTOS DE: Monserrat San Miguel
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Desde hace algún tiempo entré a trabajar en una mueblería en Altamira, Tamaulipas, México. Laboro en el área de ventas y durante el tiempo que he estado en ese lugar he escuchado algunos rumores sobre apariciones y sucesos extraños e inexplicables; pero a mí no me había sucedido o visto nada hasta ahora. En la tienda se lleva un horario corrido y desde las 8:30 se abre, los primeros que entran son los jefes de piso y el personal de limpieza. La tienda se queda cerrada durante toda la noche y no hay modo de que alguien pueda entrar. De ahí que pareciera imposible que sucedan cosas como que se muevan las bicicletas de su lugar o algunos muebles amanecen con los cojines en el piso.

Cierto día platicando con una compañera, nos contó que estaba algo perturbada, ella atendía a una pareja de esposos que subieron al área de colchones, este lugar está en total silencio y ahí los ruidos son secos, el ambiente es pesado, sofocante y caluroso por no haber corrientes de aire. El estar ahí es inquietante de cualquier modo que lo veas y lo puedas sentir. Esta pareja venia bajando del área de colchones en tanto la compañera que apenas los iba a atender se sentó en uno de los escritorios en tanto hacia una cotización. Estaba imprimiendo la hoja cuando se le hizo raro escuchar el ruido del plástico que cubre los colchones, era un ruido constante. Al escuchar mejor identifico que el sonido provenía de alguien que parecía saltar sin cesar en el colchón, el ruido del plástico era más que evidente. Para ella no era extraño casi siempre los niños que iban con matrimonios tenían estos comportamientos. Así que supuso que esta no era la excepción, lo que s ele hizo extraño era la despreocupación de los “padres” al no bajar con el niño y a pesar de no haberlo visto subir, ella no quería ser impertinente. Al entregar la cotización a los señores, estos le agradecieron y se dirigieron a la salida. Antes de esto mi compañera les preguntó si no se llevarían a su niño y ellos extrañados respondieron: ¬¬¬–¿Cuál niño? Nosotros no venimos con niños.

Al decir esto mi compañera se disculpó y enseguida subió al área de colchones para reprender al insistente infante en sus intentos por brincar los colchones. Apenas iba subiendo el último peldaño y el ruido del plástico cesó. La compañera se quedó ahí un buen rato e incluso grito si alguien estaba ahí, el silencio y el abrumador ambiente seco del lugar hicieron que se le erizara la piel y comprendiera de qué se trataba. Asustada bajó y nos corrió a contar lo sucedido, claramente estaba asustada y nosotros no comprendíamos muy bien que había pasado con ella.

Pasó el suceso y de nueva cuenta estando en la hora de la comida una persona que tenía mucho de trabajar ahí y en otros lugares del centro, nos contó que antes que estuvieran las tiendas esa área era una especie de laguna que con el tiempo habían rellenado para dar paso a la modernidad. Sin embargo se corrían rumores de que en esa laguna se había ahogado una niña y su padre en circunstancias poco claras. Se decía que la niña se metió a nadar y que se alejó de la orilla, al no tener fuerzas para regresar se comenzó a ahogar y su padre en un intento por salvarla también pereció ahogado. Lo más inquietante es que supimos que algunos empleados que ya no trabajaban habían visto la presencia de esta niña y que uno de ellos salió casi huyendo de la tienda al ver en la parte de arriba a una niña de aspecto extraño que vestía una ropa harapienta y sucia, que iba descalza y que lo más extraño es que escurría agua, estaba empapada, al ver esto el vendedor salió corriendo y ya no regreso más.

Estas historias solo eran eso, hasta el día en que de alguna forma me tocó ver que era cierto o que en realidad si está pasando algo extraño. Esa ocasión me toco abrir tienda y entramos varios empleados con la señora de la limpieza y luego de un rato la señora nos llama para que veamos algo que halló. Fuimos al área de comedor y lo primero que veo son un par de huellas en el piso. Una corriente eléctrica me fulminó las ideas que tenía y me dio algo de inquietud ver algo que se supone no debería estar ahí, eran huellas de un pie descalzo de proporciones pequeñas y otro que parecía ser de una persona adulta. Al preguntarle a la señora que era eso, ella fríamente respondió que eran huellas de lo que había en la tienda y que no era la primera vez que se las topaba. Aparecían de tanto en tanto en los baños, el comedor, el área de piso de venta y por las partes superiores. De principio me dio temor pensar que me pudiera tocar a mi ver algo y me quede con esa idea, ahora solo espero que nunca me llegue a topar con alguno de los fantasmas que rondan ahí.

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INTRUSOS Relatos reales

INTRUSOS (#404 – 22/07/2017)
Relato basado en hechos reales contado por Elsa Aguilar
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Mi historia sucede en Julio de 2013 en Los Ángeles, California, USA. En aquel tiempo vivíamos en un departamento de dos plantas en un barrio latino. Éramos un par de familias las que habitábamos ese lugar. Sin embargo y sin previo aviso comenzaron a suceder cosas extrañas dentro de la casa al poco tiempo de mudarnos. La primera de esas manifestaciones les sucedió a mis sobrinos. Ellos dormían en una recamara del piso superior y sus literas estaban pegadas a una ventana que daba a la calle.

Cierta noche se levantaron asustados por que sintieron que alguien estaba tocando la ventana insistentemente, además de escuchar como si intentaran forzarla para meterse a la habitación. En un principio suponíamos que serían algunos ladrones que quería robar la casa; pero luego caímos en la cuenta que la ventana estaba muy en lo alto y era imposible que alguien pudiera intentar meterse. Incluso si usaba una escalera tendría que haber hecho ruido. Sin ninguna explicación lo dejamos pasar.

Pero luego mi hijo el mayor de 7 años experimento algo que me dejo horrorizada. Fue una noche antes de acostarme el reloj marcaba las 11:20 pm y mi esposo dormía ya que a la mañana siguiente tenía que madrugar, el niño de la misma forma se había acostado temprano y yo aún estaba en la cocina con algunos quehaceres. Al término apague las luces y subí a las recámaras. Todos dormían y fui a revisar a los niños. Hacia un poco de frío y los fui a cobijar bien. El mayor tenía la cobija en los pies y amorosa lo tapé y le dije entre dientes: “tapate amor…”

El al sentir que estaba ahí, se sonrío un poco y entreabrió los ojos para verme, los cerró y antes de que pudiera darle un beso los volvió a abrir pero de una manera extraña, los abrió tanto que casi se le salían de las cuencas y comenzó a mirar asustando a su alrededor. Yo asustada lo miré y le dije: -¿Que tienes mijo? –Le dije en tanto lo sacudía para que reaccionara, porque no me atendía. Estaba como ido viendo algo que lo asustaba y que estaba dentro de la habitación. Sus ojos comenzaron a moverse de un lado a otro en movimientos frenéticos que me asustaron mucho. Miraba al techo y yo de la misma forma miraba para tratar de ver o entender que era lo que estaba viendo.

En un rápido movimiento el niño se para e intenta correr, antes de que pudiera salir de la habitación lo tomo de la mano y el hacía intentos desesperados por zafarse para huir de ahí. En ese punto ya estaba muy aterrada y comencé a llorar de la desesperación mientras el gritaba frenético que lo dejara ir, que no quería que se lo llevara; todo esto con una mirada de terror mirando hacia el techo donde estaba su cama. Sin saber que hacer le decía que me dijera lo que miraba para decirle que era y el hacía intentos desesperados por libarse de mí. No sé cuánto tiempo estuvimos forcejeando cuando de pronto se dejó caer en el piso, lloraba de miedo y al parecer lo que estaba viendo simplemente desapareció.

Lo abracé y sentí angustia y a la vez coraje de toda esa situación, el niño no quería entrar a la habitación y comencé a abrir las puertas de los armarios, busqué debajo de la cama, moví varias cosas para demostrarle que ahí no había nada; renuente se volvió a acostar y estuve junto a él, en tanto recobraba la tranquilidad y se iba durmiendo. Yo empecé a rezar y a pedir a Dios para que lo que hubiera ahí se alejada de mis hijos y de mi familia.

A la mañana siguiente todos hicimos nuestras rutinas de ir a trabajar y los niños a la escuela. Por la tarde que regresé y a pesar de mi curiosidad no quise tocar el tema con el niño para no recordarle el temor con el que lo vi la noche anterior. Teníamos nuestra cena y al final me quedé con él y comenzó decirme lo que había visto durante la noche.

–Mami, tuve un sueño malo anoche, ¿Verdad? –Dijo con voz infantil y cautelosa.
–Si mijo, ¿Qué soñaste? –Pregunté atenta.
–Era un hombre grande, tan grande que su cabeza estaba arriba de mi cabeza y sus pies parecían colgar en el closet.
–Ay mijo, solo fue un mal sueño. –Le repuse; pero estaba preocupada.

No pasó nada más, solo eventos aislados a los que no les tomaba importancia. A los 3 meses de ese evento nos salimos del apartamento y me mudé a otros que estaban más adelante y apenas me instalé, la vecina del apartamento de a lado, me preguntó en primera instancia si no había experimentado cosas raras mientras viví ahí. Yo le dije que no, el administrador de los departamentos me había advertido que no dijera nada de lo que me había pasado, esa era una de las razones por las que quise cambiar de departamento. Y él me dijo que no anduviera espantando a los inquilinos con mis historias y que debía decir que jamás me había ocurrido nada ahí.

La nueva vecina me conto una historia y ella vivió en ese departamento antes de que yo llegara. Era una mujer mayor y tenía un hijo con capacidades diferentes. A pesar de mi negación, ella intuía que mentía y me contó que de igual forma escuchaba ruidos en la casa. Aruños en las paredes y canicas que rodaban en el techo impidiendo que durmieran en paz. El punto crítico llegó una noche que su hijo se despertó de un sueño en un estado completamente violento. Su carácter dócil y tranquilo se tornó en un comportamiento agresivo y homicida. La señora en un intento por tratar de calmar a su hijo, sufrió varios intentos de él, al querer apuñalarla con un cuchillo de cocina y en repetidas ocasiones se despertaba con desesperación al sentir que su hijo le colocaba una bolsa en la cara para tratar de asfixiarla. El escandalo llego a tal grado que una tarde que su hijo la intento apuñalar, en un intento por someterlo recibió el golpe del cuchillo en su frente, cuando el joven se lo arrojo. Los gritos de auxilio de la señora alertaron a los vecinos y llamaron al 911. Cuando los servicios de prevención y emergencia llegaron, encontraron que el joven estaba en un letargo y con la mirada perdida. Todo esto continuo hasta que se mudaron, La señora describió estos eventos como si una fuerza invisible tomara control del comportamiento de su hijo y lo volviera más violento.

Al mudarse los cambios repentinos de humor de su hijo desaparecieron y nunca se explicó la razón. Actualmente vive ahí una familia y es muy seria. Nunca se han acercado para platicar y son muy reservados. Sin embargo intuimos que de la misma forma, padecen manifestaciones extrañas en ese departamento.

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La niña – Relato de miedo

LA NIÑA (#406 – 26/07/2017)
Relato basado en experiencias reales de Fanny Rivera
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán.

Como te comenté en un relato anterior tanto mi familia como yo hemos trabajado en el IMSS desde que tenemos memoria. Yo soy enfermera y he podido ser testigo a lo largo de los años de cosas por demás extrañas y cosas a las que no les he podido hallar explicación. Esta en particular me sucedió en un hospital de Coacalco en el Estado de México. Me desempeñaba como asistente medica en el área de urgencias en aquel entonces.

El área de urgencias siempre ha sido un lugar lleno de historias de mucho dolor y casos tan irreales que si no los hubiera visto no los creería. A veces lo peor de la miseria humana entraba por las puertas de la recepción y me estremecías de ver todos esos casos. Con el tiempo te acostumbras a todo; pero hubo una ocasión en que todo eso cambió. Cierto dia entró de emergencia una mujer con su hija, una pequeña de 3 años. La niña tenía fiebre alta y presentaba convulsiones debido a un cuadro grave de neumonía. Tristemente y a pesar de haberle suministrado los tratamientos necesarios la menor falleció. Ese caso en particular nos tocó fibras sensibles a todos los que atendimos a la niña, por la situación de marginación quizás o por la empatía de todos los que teníamos hijos, nos sentimos identificados. No era la primera vez que moría un paciente irremediablemente; pero este en particular no dejo un sentimiento de impotencia y tristeza.

Al paso de los días, el caso aun nos entristecía y a menudo hablábamos de él, En ese lapso se comenzó a correr el rumor que la niña se aparecía en los pasillos del área de urgencias y los consultorios. Muchos compañeros médicos y personal de intendencia afirmaban que podían a veces ver como se asomaba por entre las esquinas y a veces pasaba corriendo rápidamente por el pasillo, causando estupor y miedo a quien la veía. Pensamos entonces que quizá la niña no estaba descansando en paz, por su repentina muerte. Otros en cambio no creían en nada de eso, decían que solo eran cuentos para asustar a los residentes y al personal nuevo que llegaba de tanto en tanto.

Una de esas personas era un joven residente que acababa de llegar a la clínica para hacer sus prácticas en el área de consulta. Cierta noche que nos tocó coincidir en la guardia, salió a tema la muerte de la infante por Neumonía al estar revisando expedientes viejos y casos recientes. Al ver el expediente de la menor, le fui contando como es que sucedió todo, el penoso fallecimiento y la subsecuente leyenda de que su espíritu aun rondaba los pasillos, en busca quizá de una luz que la condujera a su descanso eterno.

El practicante burlándose de mí y despotricando su escepticismo con soberbia, afirmó que los mentados fantasmas no existían, con un gesto de impaciencia junto los expedientes y los llevo a uno de los consultorios donde se archivaban, Iba caminando por el pasillo cuando escuchamos claramente el sonido metálico que hacen las gavetas de los archiveros al cerrarse y de pronto otro ruido que sonó como si uno de estos cayera al piso. El residente se adelantó en tanto yo juntaba los demás folders, Luego de un rato vi salir al joven del consultorio e iba a pasos lentos, con el rostro pálido y una expresión de pánico que lo hacía tener los ojos bien abiertos y sudando copiosamente a pesar del clima frio que imperaba en el ambiente.

Al verlo, le pregunte que le sucedía y se dejó caer en una de las sillas metálicas de la estación de enfermeras donde estábamos, me miró con unos ojos bien abiertos y con una voz entrecortada me dijo que la había visto.
–Acabo de ver a la niña –Dijo casi en voz baja y nervioso.
–Tal vez era la hija de algún compañero –Le contesté, aunque sabía que eso era imposible, no permitían llevar niños y menos al turno.
–No, te juro que la vi. Era la misma del carnet del expediente.

Mismo rostro y mismos ojos tristes, cuando entre al consultorio, vi que todo estaba en orden y apenas iba al archivero cuando de pronto asomo su cabeza por entre los archiveros, mostrándome un rostro pálido y con esa expresión de tristeza que me dejó abrumado. Así como la vi se pasó enfrente de mi como si nada y rápidamente como si fuera levitando y desapareció ante mis ojos. Me quede petrificado sin saber qué hacer, mi mente se nubló hasta que te vi aquí.

Sin saber que decir o hacer, también empecé a sentir temor y decidimos no llevar los archivos a esa área y nos ocupamos de otras cosas, el residente por el susto que se llevó fue al área de urgencias para atenderse de la impresión y la presión alta que le generó su encuentro con la niña fantasma. Ya no estoy en ese hospital; pero compañeras y médicos conocidos que están ahí, afirman que la han visto a menudo.

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EL RITUAL

EL RITUAL
Relato basado en experiencias reales de Joaquín Garza
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Me llamo Joaquín y tengo 30 años, mi historia extraña comienza en un viaje que tuvimos mi novia a la que llamaré Carmina y yo a la ciudad de Tampico, nosotros somos de Monterrey. En aquel tiempo la rutina de nuestros trabajos nos puso al borde del rompimiento e ideamos un viaje para alejarnos de todas las responsabilidades y nuestros problemas de pareja fueran resueltos. Por aquel entonces ella comenzó a involucrarse en creencias religiosas algo extremas, siempre fue adoradora de la santísima y aunque eso no me causaba problemas, lo peor llegó cuando llevó a la casa una figurilla de un tipo de demonio llamado “asmodeo”; un personaje horrible montado sobre una especie de piedra con un rostro de locura y ojos saltones que me inquietó de inmediato.

Siempre respeté sus creencias; pero se comenzó a involucrar tanto en eso que abrió una brecha entre nosotros. Las primeras señales de que algo no andaba bien fueron cuando empezó a hacer reuniones en la casa con gente rara y de aspecto siniestro, vestidas de negro con botas altas y peinados raros. Yo siempre fui muy pulcro y “estirado”, creyente de Dios y asistente a misas dominicales; pero ella era del tipo Dark con aires de vampiresa; quizás por eso nos complementamos bien en un principio. Comenzamos a tener discusiones por cualquier cosa; pero a pesar de todo eso nos queríamos y nos perdonábamos. Sin embargo en una ultima discusión casi estuvimos a punto de terminar, por lo que hablamos y llegamos a un acuerdo y era irnos de la ciudad para tener un momento romántico y un viaje de acercamiento. Tras prepararme con maletas, me fui a un centro comercial a comprar algunas cosas que ella me había anotado: Chocolate liquido, Crema batida, vino, velas, incienso y pilas (para sus vibradores). Como le encantaban las cosas tipo góticas y darks, me metí a una tienda especializada en esos afiches y ropa en la que ella comúnmente compraba y decidí regalarle algún atuendo sensual para la ocasión. Como no tenía una idea que llevar la encargada me ayudó a escoger un conjunto de lencería sensual con ligueros y tanga, todo negro de encaje que era bastante revelador; para llevarle el conjunto completo, compré unas medias negras que tenían un tacto increíble y delicioso. Ya por la mañana salimos de la ciudad, dispuestos a la aventura.

Todo fue muy bien durante el trayecto, nos fuimos parando en muchos sitios para tomar fotos, ya que ella se dedica a eso y al arte “obscuro”. Al llegar a la ciudad me pidió que hiciéramos algo distinto y que confiara en ella; que era por nuestro bien hacerlo. Yo solo me dejé llevar por ella; siempre tenía ideas raras pero placenteras. Así que llegamos a buscar a unos amigos que practicaban las mismas creencias de mi novia. Raros todos, con aspecto siniestro. Había una mujer entre esas personas aun más rara, con cabellos rojos y negros, pintada de una manera extravagante y con vestimentas aun más extrañas; pero me inquieto apenas la vi, luego de los habituales saludos, me miro y me recorrió de pies a cabeza. Luego besó a mi novia de una manera morbosa mientras le apretaba los senos con bastante lujuria. Eso me incomodó y salimos de ahí a recorrer la playa, durante el trayecto no platicamos nada. Estaba molesto por esa acción un tanto lésbica y aberrante para mí. La mujer se hacía llamar “Divina”. Carmina me miraba y notaba mi molestia; en cierto momento paramos para cargar gasolina a la entrada del corredor urbano y mi novia se pasó al asiento trasero del vehículo. Cuando regresé estaban besándose de nueva cuenta. No sabía que pensar y les grité reclamándoles la acción. Carmina salió del auto un tanto molesta y me dijo:

– Prometiste hacer lo que te pidiera para pasarla bien, vas a cooperar o ahora mismo te regresas solo a Monterrey.

Esa advertencia me molestó de sobremanera y estuve a punto de irme; pero en eso la mujer salió del vehículo y se fue sobre mí, comenzó a besarme y lejos de sentir repulsión, algo despertó en mi, una lujuria inexplicable que hizo que mi miembro se tornara duro y encendiendo los ánimos de Divina y mi novia.
Sin pensar, ni comprender que sucedía, buscamos un motel y para nuestra suerte encontramos uno a unos metros más adelante llamado “Miramar Plaza”. Pedí una habitación y me dieron la mejor, al entrar el lugar era agradable, tenía una gran cama, espejos, mobiliario para el sexo y una pequeña piscina afuera de la habitación que se tornaba agradable. Enseguida de entrar, mi novia sacó su maleta del carro y Divina llevó la suya. Comenzando a sacar cosas raras de ella, entre esos objetos la figurilla del demonio asmodeo y velas negras, eso me inquietó aun mas, por que dibujaron cosas raras al centro de la habitación y alrededor de la cama. Sin comprender que sucedía, ambas se despojaron de sus ropas , quedando completamente desnudas. Mi novia se colocó una bata negra, mientras que Divina se puso una túnica negra con capucha y empezaron a orar cosas raras, en lenguajes aun más raros. Luego de un rato las luces de la velas parpadearon y el ambiente se tornó aun mas frio, una rara e inusual pestilencia se dejó sentir en la habitación; Era sutil pero olía extraño, luego ambas se acercaron y me dijeron que su señor asmodeo había aceptado la invitación y seria testigo de la adoración y sacrificio que haríamos. Yo estaba temeroso y lleno de miedo, quise salir de ahí, pensando que quizás el sacrificio seria yo; pero pudo más el amor que sentía por mi novia y a lujuria que despertaba Divina que mis nervios. Me atraía la idea de un trío con esa mujer que lejos de ser extraña, tenía un cuerpo increíble y formas que rayaban en lo obsceno. Así que me dejé llevar por el teatrito. Abrimos la botella de vino y bebimos los tres de una copa ritual con otros elementos que causaron furor en mí y me acrecentaron los sentidos. Tanto que comencé a sentir que había sombras y cosas raras salir de los espejos y recorrer la habitación. Enseguida mi novia se sentó en un sillón con las piernas entreabiertas y comenzó a tocarse el sexo, en tanto Divina le daba un último sorbo al vino y de su maleta sacó unos objetos raros y sexuales que nunca había visto, fuetes de cuero, esposas, cuerdas y lubricantes. Enseguida me paró al centro del círculo con símbolos raros dibujado en el piso y me quitó la camisa, en tanto me ataba las manos en la espalda, en ese momento sentí un escalofrío. Mis muñecas quedaron tensas con la cuerda de terciopelo que me hizo sentir comodidad. Después ató mis codos y eso ya no me gustó. Mi novia entonces dijo que estaba completamente excitada de verme sometido y que iba a sentir lo que era estar indefenso y a merced de su señor. Por alguna extraña razón yo también estaba excitado, Divina me despojó del pantalón y el bóxer, dejando brotar una dura y firme erección, en tanto mi pene se bamboleaba de un lado a otro; me arrodilló y puso la punta de sus tacones en mi espalda y me envolvió las manos con cinta gris, cuando por fin estuvieron cubiertas por completo me llevó a una silla y me ató con una cuerda de terciopelo por la cintura y los hombros, cuyo contacto era confortable. Los tobillos me los ató a las patas traseras de la silla y quede completamente expuesto. Mientras esto pasaba mi novia se levanto del sillón donde estaba masturbándose, tomó la bolsa donde había metido su regalo y sin decir nada se metió al baño.

Luego de un rato, salió y traía puesto el conjunto que le había regalado y unos zapatos de charol negros con tacón muy delgado que contrastaban con el atuendo. Estaba realmente espectacular; muchísimo mas sensual de lo que me imaginaba. Mi novia siempre ha tenido un cuerpo bien torneado resultado de horas en el gimnasio y la lencería siempre le quedaba tremendamente mortal. El solo verla así hizo que mi pene se endureciera tanto que comenzó a molestarme, al verlo tenia las venas saltadas de la tensión. Divina se dirigió entonces al pequeño altar que habían hecho en la cómoda y e hizo unas oraciones, yo tenía ansiedad por tener sexo, mi novia se acercó a mí y me tomó de los cabellos, me metió la lengua en la boca, dándome un beso que casi me ahoga.

Entonces sucedió algo raro en la habitación, la luces comenzaron a parpadear y el olor extraño se hizo mas penetrante. En el área donde estaba la pequeña alberca, pude notar la presencia de una sombra amorfa que simplemente estaba ahí como observando toda la escena, no sé si serian las drogas que me dieron en el vaso de vino, que sentí que esa cosa tenía unos ojos brillantes y sonreía de manera morbosa. Enseguida Divina se dirigió a nosotros y traía una pequeña daga en su mano, eso hizo que la erección y la excitación que traía comenzara a disminuir, al sentir eso mi novia se agacho y comenzó a lamerme el pene; pero yo estaba preocupado por la acción de Divina, la cual me hizo un corte en el pecho que dejó salir un poco de sangre, De algún modo el dolor hizo que la excitación volviera y sentí que mi pene despertaba nuevamente. Todo aquello era inquietante, la presencia del mal, el acto pagano que estábamos realizando y el momento sexual que además era tremendamente lujurioso. En tanto mi novia me daba chupadas en los testículos y se metía la mano en la tanga para masturbarse, Divina se acercó y me susurro al oído.

“Te vamos a coger hasta que mueras…”

Ya para ese momento estaba casi a punto de venirme y le supliqué terminar en su boca, Mi novia comenzó a reírse al igual de Divina y me dijeron que no podía pedir nada, que los perros no hablan, Luego me colocaron en posición frente a la cama y comenzaron a besarse, mientras se acostaban, Mi novia quedó expuesta con las piernas abiertas y Divina me observaba con una mirada cargada de lujuria y comenzó a lamer el cuerpo de mi novia desde el cuello hasta su vagina, recorriendo su lengua por encima de la tanga, la mezcla de saliva y flujo vaginal era evidente, tanto que se mojó la cama. Yo estaba con la cabeza reventada de los deseos inimaginables que tenia, sentía desesperación por participar de aquel festín.

Las presencias en el cuarto a medida que se realizaba el acto carnal entre las dos mujeres parecían incrementar los fenómenos, las luces parpadeaban y ruidos raros provenían de fuera y del interior del baño, el ambiente en la habitación aparte de frío se tornó raro, atemorizante. Era claro que había algo ahí, algo maligno, algo que no alcanzaba a comprender muy bien; pero estaba más absorto en la escena lésbica que tenía enfrente de mí. Divina acariciaba el vientre y los senos de Carmina, los tenia duros y créspitos ; se le notaban por entre la tela delgada de gasa del conjunto, Mientras introducía la lengua con prestancia en su vagina y sobre la tanga, las piernas de mi novia temblaban y emitía gemidos de gozo. Divina comenzó a mordisquear la empapada prenda y la hizo a un lado al tiempo que con una de sus manos le abría los labios vaginales para que un par de sus dedos se escurrieran en el hueco húmedo. Con la otra mano sacaba los pechos del sostén de encaje y los apretaba con morbo, y me veía con un rostro lleno de lujuria y soberbia, como burlándose de mi por las ganas frustradas. El asombro de mis ojos se incrementó como mis ganas, al tiempo que mi novia rompía el silencio con gemidos sordos que inundaron la habitación. Divina retiró la tanga espesa de tantos flujos la arrojó a la cama y siguió metiendo la lengua más rápido y más adentro de la vagina de mi novia, su lengua la estaba cogiendo como siempre soñé hacerlo. Después de un momento , Carmina tuvo un orgasmo y me vio con un rostro enrojecido de satisfacción. Yo estaba desesperado por desatarme y la tortura se hizo más evidente. Luego se levantaron de la cama y mi novia escurría de baba y flujo. En tanto Divina empezó a dibujarle símbolos raros con un marcador, al igual que a mí. Parecía que el ritual iba a ser completado.

Luego me colocó un pañuelo de seda y me vendó los ojos, puso un par de trozos de cinta alrededor de la cara para que no me lo pudiera quitar, unos tapones en los oídos para evitar que pudiera escuchar algo y de igual forma me colocó cinta adhesiva para asegurarlos. Me introdujo un trozo de tela húmeda en la boca y luego una correa con una bola de plástico que me aseguró con broches haciendo imposible mover la boca o hablar. La tela que tenía en la boca tenía un sabor raro, pero la consistencia era de encajes y entonces entendí que lo que tenia era la tanga empapada de mi novia en la boca. Estaba completamente indefenso, sin poder moverme, ver, oír o hablar y no tenía la posibilidad de soltarme, la desesperación me invadió al no poder controlar mis movimientos y por un momento mis sentidos se alertaron al sentir el toque de unas manos extrañas en mi cabeza. No eran de las mujeres, eran de algo mas, estaban ardiendo y parecían tomarme con fuerza de los cabellos. Sentí un pánico tremendo y una vulnerabilidad que me causó horror.

Antes de que mi mente colapsara, sentí una boca que me mordisqueaba los testículos mientras que una mano femenina me acariciaba el miembro con mucha prestancia y lo sostenía firmemente, luego dio paso a las chupadas y los dientes me lastimaban, las pequeñas mordidas que me producía esa boca desconocida me causaban furor y una tremenda erección. Antes de venirme, paró; me desataron de la silla y me aventaron a la cama, el ambiente se tornaba muy caliente y apestoso a azufre. Era como si estuviera en presencia del mal y me inquietaba que también participara del festín de la carne hecho conmigo.
Estando acostado me desataron de los brazos y me ataron nuevamente, los pies, las rodillas y los brazos me quedaron atados a mi costado, no podía moverme nada; pero no sentía incomodidad, luego sentí como me colocaron una liga en la base del pene y alrededor del escroto para que este se mantuviera erecto, después una boca femenina comenzó a mamarme intensamente mi miembro erecto, mientras una cálida lengua recorría el tronco, una mano lo aprisionaba y otra frotaba la zona entre mi ano y el pene. Al inicio los movimientos eran suaves y pausados; pero poco a poco fue subiendo de intensidad hasta que me corrí, la oleada de semen que salió de mi, fue tal que sentí que me orinaba. En ese momento no había tenido en cuenta algo, a pesar de estar completamente aislado, sentí que había mas gente en la habitación, escuchaba a lo lejos ruiditos y conversaciones por lo bajo. No sabía que pensar, hasta ese momento solo me interesaba seguir participando de aquella situación excitante. Mientras aun seguía brotando semen de la cabeza de mi pene, sentí que me la seguían chupando, y me apretaban con fuerza, meneando de un lado a otro, enseguida sentí que introducían un objeto vibrante en mi ano que hizo que se intensificaran las sensaciones de la venida. Yo intentaba gemir, gritar; pero era imposible por la mordaza que llevaba, mi corazón latía tan fuerte que era lo único que podía escuchar y sentía que se me salía del pecho. Las manos continuaron masturbándome por unos minutos y me volví a venir; pero ahora con menos intensidad aunque me hizo temblar cada fibra de mi ser y antes de que terminara, las manos se retiraron de mí y me dejaron tendido en la cama. Sentía que me hacían algo sobre el cuerpo y de nueva cuenta el dolor, sentí que me hacían una herida y después algo chupaba la sangre; la sensación me indicó que era un hombre, la barba y la piel áspera me alertó e intenté sin éxito moverme o gritar para expresar mi miedo y mi incomodidad.

Luego de esto, me calmé y quise escuchar, oía voces, muchas voces que gritaban o decían cosas que no alcanzaba a comprender muy bien. Entonces caí en la cuenta que había mas personas en la habitación, no sabía con que intenciones; pero era claro que había muchas. Estuve por un largo rato atado en la cama, no podía moverme, quise gritar sin éxito, solo gemidos salían de mi boca. Después sentí como unas manos comenzaron a masturbarme, las manos tenían algo que las hacía resbalosas y calientes. Eso me prendió rápidamente, la erección y el deseo volvieron a mí y estando en el clímax, sentí que una mujer se sentaba en mi erección introduciendo el ano en mi virilidad. Mientras permanecía inmóvil yo intenté mover la cadera para penetrar más profundo, cuando me rendí, aquel culo sobre mí, comenzó a moverse violentamente; la presión ejercida y el roce hizo que mi pene pidiera clemencia, sentí dolor, excitación, morirme. Luego una sensación de mareo mezclado con sofocación hizo que me alertara. y es que algo tenía en el cuello que me ahorcaba y luego me taparon la cara con el culo de una mujer, y eso me provocó que me asfixiara lentamente en tanto que me corría en la cavidad que me estaba masacrando mi miembro. La sofocación con la venida hizo que mi ser sucumbiera de placer, dolor y la sensación de muerte. Luego la nada, perdí el sentido de la realidad y me desvanecí.

Cuando desperté, estaba desatado, sin cintas ni cosas que me aprisionaran; la habitación estaba obscura y la pestilencia continuaba pero con menos intensidad. El lugar olía a cera quemada, a sexo y otras cosas inimaginables. Todo estaba desordenado y al bajar de la cama, mi pie se topó con algo raro, al encender la luz mis sentidos se alertaron al ver que había varias personas acostadas, hombres y mujeres desnudos tendidos en el piso, dormían y parecían exhaustos. Entonces lo entendí, había sido una orgia. La finalidad fue hacer una adoración al demonio asmodeo patrono de los pecados carnales, y el que se encargó de inundarme en las turbias aguas de la lascivia. Me paré cuidadosamente, en el altar estaba la figurilla que parecía observarme complacido con esos ojos locos y desquiciados. Busqué a mi novia entre la carne que tenia a mis pies, sin encontrarla. No estaba Divina tampoco. Salí al patio con la pequeña alberca y ahí estaban, ambas bebían vino de unas copas y mi novia me sonrió complacida. No sabía que decirle, antes de que pudiera hablar me beso tiernamente y me invito a meterme a la piscina con ella y con Divina, Terminamos la noche bañándonos los tres y volcándome en sus curvas y sexos. Luego de aquella experiencia, regresamos a Monterrey y me integré al culto de asmodeo al que asistía mi novia, el club Swinger que formamos para adorarlo a través del pecado de la carne es todo un éxito en círculos cerrados y de gente poderosa. Sé que me ganaré el infierno; pero en tanto llego ahí, la pasare ahogado en el mar del deseo.

~Eduardo Liñán

(Si copias o compartes este relato, menciona y cita los créditos correspondientes. Es una condición de honestidad y honradez darle el crédito a quién lo merece)

Sucesos paranormales reales

Soy de Nicaragua y tengo 21 años.
Hace 2 años conseguí un trabajo de medio tiempo (Niñera) me tocaba cuidar a dos niñas; Susana de 5 años y Gabriela de 9 años. El trabajo de niñera era super facil las niñas no me daban mucho problema que digamos. Hasta que hubo un cierto tiempo que las niñas comenzaron a tener un comportamiento extraño…Gabriela comenzó a contarme que por las noches cuando ella dormía “alguien” acariciaba su cabello, cabe decir que el cabello de ella era muy largo y bonito y que todas las noches le acariciaban el cabello, gabriela es una niña inteligente y ella sabia que no era su mama ni su papa quien acariciaba su cabello por las noches. Cuando ella me cuenta eso lo primero que pude pensar que eran duendes ya que no solo a ella la molestaban por las noches, si no que a Susana la menor también le hacían travesuras. En veces Susana me decía que ella arreglaba sus muñecas 3 veces y que esas 3 veces sus “amiguitos” se las desarreglaba.

Las niñas me contaban lo que les pasaba cada día acerca de las travesuras que le hacían y que a ellas ya no les gustaba eso y hasta incluso tenían miedo en ir solas al baño o a su recamara, y me pedian que las acompañara, cosa que antes ninguna de las dos me daba ese problema. Tambien derrepente se desaparecian mis cosas, y cosas de las niñas, como mi celular tal vez yo lo dejaba en la mesa de la sala y aparecia en el patio y yo le preguntaba a las niñas que porque escondían mi celular y ellas me decían que no eran ellas si no sus amiguitos, que también a ellas les escondia sus juguetes.

Un dia Gabriela me comento algo que me dejo muy impactada. Ella me hizo una pregunta acerca de:
¿Nana que hacias en la bodega?
Yo sorprendida le dije: “Amor yo no he entrado a la bodega, tu sabes que en esa bodega no puedo entrar porque esta con llave y yo no tengo la llave”
Entonces ella me dijo: “Nana yo te vi, eras tu, andabas con la ropa que siempre te pones, y estabas de espaldas”
Cuando me dijo eso quede en shock, porque yo sabia perfectamente que no era yo y también porque desde que entre a trabajar en la casa, jamas he entrado a esa bodega. (La bodega esta en el piso donde estan los cuartos de las niñas, y de los señores de la casa) y entonces empecé a preguntarme… ¿Quien era esa cosa que vio Gabriela? Ella me aseguro que era yo y tampoco me estaba mintiendo porque la conozco muy bien que se cuando me miente. Desde ese instante que Gabriela me dijo eso, yo dije que habia algo en esa casa, que no solo a las niñas queria molestar si no que a mi también.
Cuando las niñas iban a sus colegios y me quedaba sola en la casa, inmediatamente comenzaba a escuchar que abrían y cerraban las puertas de los cuartos de las niñas con mucha fuerza, las luces se encendían y se apagaban aun siendo de día, se sentia un ambiente muy tenso, y de tanta la desesperación ya ni queria llegar a cuidar a las niñas del miedo que tenia.
Hubo un tiempo cuando los señores de la casa tenian que salir de viaje y me quede por una semana durmiendo en la casa con las niñas, en esa semana que me quede ahí para mí fue una eternidad y una pesadilla porque me asustaban a mi cada noche y a las niñas igual, yo jamas les comente nada a los señores de la casa por miedo a que me catalogaran como “Loca” pero deje eso atras y cuando ellos regresaron del viaje les conte todo.
Ellos sorprendidos porque me dijeron que la niñera que estaba anteriormente que yo, le dijo que en la casa asustaban y por eso renuncio.

Los padres preocupados no sabían que hacer porque ellos me confesaron que varias noches las niñas se levantaban llorando diciendo que alguien las miraba y les jalaba las sabanas, ellos no le creyeron por supuesto, pero al ver mi estado comenzaron a buscar una solución para que ese “algo o alguien” dejara de molestar.
A los dos dias los señores de la casa buscaron a una santera, y la santera les dijo todo lo que pasaba en esa casa sin que los señores de la casa le dijeran algo, y entonces las santera dijo que alguien les queria hacer daño, que queria atormentarlos lastimando a sus hijas y quien estuviera en la casa. Obviamente a los señores de las casa jamas le sucedió algo, porque no se mantenían en la casa. Y las únicas afectadas era yo y las niñas.
Entonces la santera dijo que si no habian notado algo extraño en su casa o en una persona, en la forma como: “Si han encontrado algun animal muerto adentro de su casa” o si “Alguien los visitaba constantemente y les traía como obsequio piedras negras”
Los señores de la casa inmediatamente recordaron que un dia sintieron un olor horrible en la casa y comenzaron a buscar y era un gato muerto que estaba en la bodega. Entonces la santera confirmo lo que ella decía. Que alguien queria hacer brujeria en su casa y con las niñas y es por eso el comportamiento extraño de las niñas y esas cosas que las atormentaba eran demonios.
La santera les dijo que lo mejor era bendecir la casa, los señores de la casa lo hicieron, y ya en una semana no note nada en el momento que cuidaba a las niñas, nada paranormal en la casa, todo volvio a la normalidad en esa casa. Los señores de la casa compraron dos cuadros de la virgen de guadalupe y los pusieron en cada cuarto de la niñas, desde esa ves las niñas ya no tienen problema en dormir o del miedo que tenían antes, yo podia estar tranquila en la casa, porque ya no pasaba nada. Despues deje de trabajar con ellos y no volví a saber nada de ellos. Hasta hace como 3 meses del año pasado y empezando este año, que un dia por casualidad pase por la cuadra en donde se encontraba ubicada la casa en donde trabajaba y note que estaba vacía como que si tuviera años de no ser habitada, pregunte información por las personas que vivían cerca y me dijeron que los dueños pusieron en venta la casa despues del fallecimiento de una de sus hijas que era Gabriela la niña que cuide y tenia 9 años, sorprendida pregunte el ¿Porque? de la muerta de la niña y me dijeron que nadie sabia, ni los propios padres sabian de como y porque murió su hija, que un día solo la encontraron muerta en su cama, y los forenses no encontraron nada, su muerte a la ves a sido un misterio. Desde que pusieron en venta la casa, dicen los vecinos que según por las noches se escucha ruido en esa casa, y tambien dicen que tal vez de eso que paso hace tiempo de que alguien queria hacerle daño a las niñas, cumplió con lo que queria porque una de las niñas murió y tal vez del todo esa casa todavía sigan esos demonios dentro o que en verdad este embrujada.
‎Ashley Alejandra Anderson‎

2 historias reales de miedo

Hola amigos de Historiasdeterror nuevamente compartiendo mi nuevo relato con todos ustedes.

Anónimo

Trabajé en bosque mágico solo por el verano de 2012… Los que recuerdan en ese tiempo la mansión del terror era muy diferente a la actual, ya que en esos tiempos no había máquinas ni efectos con pantallas o demás, en ese tiempo asustabamos con disfraces y golpeando paredes y gritando. Mi primer día fue justo en la mansión, cuando llegue recuerdo bien que me presentaron con los que iba a trabajar; eran 5 personas, 3 hombres y 2 mujeres, fue el día que más gente hubo , pues normalmente solo asustabamos 2 o 3 personas. Llegué y me mostraron toda la mansión.

En aquellos días el recorrido comenzaba en el segundo piso, eran 8 escenarios y después bajabas al 1er piso donde estaban otros 4 escenarios; entre ellos, el que más actividad tenía, el cuarto infantil donde asustabamos vestidos de payaso.

Me contaron que evitará andar solo por la mansión y no porque me fueran a hacer algo, sino que se llegaban a aparecer personas sin rostro o niños, realmente no le di importancia, pues creí que me estaban jugando una broma. Recuerdo mucho una de tantas historias, una de las que más me impactó, fue aquella vez que tuve que quedarme 2 horas asustando yo solo en toda la mansión, esto por motivos de que faltaba personal y se necesitaban algunos como botargas. Mis tareas eran hacer pasar a las personas, darles las reglas, meterles un poco de miedo y después seguir asustando en el recorrido, para eso me iba intercambiando de vestuario entre cada 2 o 3 escenarios.

Arriba utilizaba una capa de Drácula, una máscara de Chucky y abajo un traje blanco y una máscara de payaso muy peculiar.
No había muchas personas, era un día nublado, se sentía muy triste el ambiente. eran las 6 de la tarde, faltaba poco para terminar, me lo repetía a cada rato, entraron 10 personas para recorrido, les di las reglas y comencé a asustarlos, todo iba bien, nada fuera de lo normal. Cuando llegamos abajo, al escenario del payaso, me coloque la máscara, los asusté y los perseguí golpeando el suelo y algunos barrotes con tubo de metal, salieron corriendo y yo regrese para volver a comenzar, coloqué la máscara en una banca, ahí en la planta baja, y comencé con otro recorrido, cuando estaba en la planta de arriba, al ir caminando hacia unas escaleras para bajar a la planta baja, me tropiezo con algo, lo levanto y era la máscara de payaso, me dije a mi mismo “que pen….. Te la trajiste en la mano” y bajé con ella, termine el recorrido asustando con esa máscara, y la volví a colocar en la banca, inicié un nuevo recorrido, y en la parte de arriba, justo donde mismo me volví a encontrar la máscara y una vez más, trataba de engañarme a mi mismo diciéndome “la subiste tú wey” bajé una vez más, termine de asustar con ella, y nuevamente la coloque en la banca, pero ahora, justo cuando la coloqué, le dije directo a la máscara “te estoy poniendo aquí y aquí vas a quedar aquí, no te vas a mover maldita”.

Inicié con el siguiente recorrido, en la parte de arriba al ir caminando hacía las escaleras, yo venía de un pasillo largo, de unos 6 o 8 metros de largo, yo iba buscando en el suelo encontrarme con la máscara, cuando no la ví, sentí tranquilidad, pero al levantar mi cabeza para seguir con mi camino, sentí ese frío que recorre el cuerpo, y parecía que no había sonido en ese lugar, no escuchaba nada, ni siquiera a las personas que estaba asustando, ahí estaba, justo en el barandal de las escaleras, la máscara estaba encajada en el barandal para sostener las manos, justo viendo hacia el pasillo de donde yo venía, no podía moverme, sentía como me tomaban de los pies y de la cabeza, se escuchó una risa, y me aventaron, salí corriendo hacia el frente dónde estaba un compañero recogiendo boletos, y le pregunté ¿oye sabes desde qué hora está José ahí adentro? (Le pregunté así, por qué aún creía dentro de mí que era una broma de mis compañeros) y me respondió que no había entrado José ni nadie, y supongo que vio mi cara de pálido y ni siquiera se rió de mí. Me preguntó si todo estaba bien, a lo cual respondí que si.

En ese momento llegaron mis otros 3 compañeros, venían de frente a mí, aún con el traje de botargas, imposible que fueran ellos. Sentí escalofríos por todo el cuerpo, cuando les conté, todos se emocionaron y comenzamos a buscar la máscara de payaso, que yo ni siquiera toqué cuando la ví en el barandal de las escaleras, y para sorpresa de todos, no logramos encontrarla, ni ese día, ni nunca.

Segundo realto de terror

Hola buenas noches quisiera contarles una experiencia que me pasó hace aproximadamente 5 años, quisiera permanecer en el ANONIMATO, nunca lo he contado a nadie pero pues tengo varias dudas porque se empezaron a desencadenar una racha de mala suerte y quisiera leer opiniones de las demás personas

Nunca lo he contado por miedo de que me tachen de loco o simplemente de que no me vayan a creer
Yo vivo en San Nicolás, en un sector de las puentes, vivo en una cuadra donde las casas son de dos pisos y mi cuarto está en la parte de atrás y se ve el patio y el techo de la otra casa que es de un piso solamente
Yo estaba estudiando la universidad y entre semana como muchos saben, me tuve que desvelar por un examen que tenía al otro día a las 9 de la mañana, empecé a repasar a las 10 de la noche y no podía concentrarme muy bien porque había mucho ruido en la casa, se escuchaban carcajadas, murmullo, risas de mujer súper fuertes
-Aquí tengo que hacer un paréntesis, la casa que se ve desde la ventana de mi cuarto ,de la cual les estoy contando, siempre había estado abandonada, llegaban a rentarla y no duraban los inquilinos más de 6 meses, siempre eran familias diferentes, estudiantes, etc, no se el motivo por el cual no duraban en esa casa si el sector es tranquilo, tal vez así eran los contratos o quién sabe, total así duró como 10 años la casa, hasta que hace dos años la compraron y la remodelaron y le hicieron ya el segundo piso y pues ya llevan viviendo ahí un par de años.
Volviendo a el relato, esa noche que estaba estudiando y no me podía concentrar por todo el ruido de pláticas, murmullos y carcajadas de mujer me imaginé que ya había nuevos inquilinos en esa casa y que estaban celebrando o algo así, aunque fuera entre semana por lo que no le di importancia. Alrededor de las 3 de la mañana ya estaba cansado de estudiar y me estaba preparando para dormir, recogí el escritorio donde estaba estudiando y quería ir al baño antes de dormirme pero al levantarme veo por la ventana que había lumbre en el techo de esa casa y al lado una persona hablando, riéndose como mujer y pues yo impactado me acerqué a la ventana para ver mejor, el techo de la otra casa estaba como a unos 5 u 8 metros de mi ventana, y EFECTIVAMENTE era una persona como con una gabardina y tenía en frente una lumbre de aprox. un metro o algo, era como cuando prendes leña, que la llama esta muy alta y brava.

Estaba hablando y riéndose y oh sorpresa, era la misma risa de mujer que yo escuchaba cuando estaba estudiando y me dio mucho miedo cuando escuché que decía mi nombre, me pegue a la ventana para ver si lograba alcanzar a distinguir su rostro pero no pude por qué la gabardina obscura tenía como que una capucha,
Aparte de ese impacto, lo peor fue que después de unos segundos de incertidumbre volteo a verme y dio un grito y yo me hice para atrás y lo que vi después es todavía más sorprendente
En cuestión de segundos vi como que con la gabardina que traía puesta la agarro y la pasó por encima de la lumbre, tuve un parpadeo y se transformó en un gato!!! Desde aquella fecha le tengo pavor a los gatos.
Después de ahí tuve una mala racha de suerte, siempre me pasaba lo peor aunque no fuera lo más probable que sucediera no se porque.
El gato huyó y yo salí corriendo de mi habitación y le toque la puerta a mi hermano y le conté lo que acaba de ver pero no me creyó, después de que me vio todo asustado me dio una almohada para que me durmiera en el piso, total ni pude dormir bien esas pocas horas y fui bien desvelando a mi examen.

Saliendo fui a casa de mis abuelos para contar lo que había visto y me dijo que lo que vi era una bruja, no creía en eso pero lo que yo vi y escuché fue real así que ya creo firmemente en las cosas paranormales.
Después de ese suceso, tuve muchos problemas personales y familiares, depresión muy fuerte, cada vez nos hundíamos más hasta que mi abuelo convenció a mis padre para llevarme a un curandero porque dicen que me estaba volviendo loco, siempre estaba ido (me imagino que por la depresión) y ese chamán o no sé cómo se llamen me dijo que me habían hecho un “trabajo” muy fuerte que el no me podía ayudar. Así me estuvieron llevando con varios hasta que no sé cómo mi familia dio con un lugar por pesquería con una persona “muy buena” que me ayudó, me dijo que me querían ver loco supuestamente y después de varias sesiones espirituales logró “deshacer” algo lo que me habían hecho, salí de la depresión, termine mi carrera ( porque después de eso siempre estaba ido y pues no me podía graduar) ahorita ya salí de todo eso pero todavía tengo una racha de mala suerte pero ahí van las cosas saliendo.
Actualmente ya no tengo contacto con esas personas que son espiritistas pero todos los negocios que trato de cerrar se caen de la noche a la mañana y tengo la sensación de que todavía hay algo de lo que me quisieron hacer y la finalidad de compartir esta experiencia es ver qué puedo hacer o con quién me puedo acercar.

Yo sé que es algo que se puede explicar científicamente pero hay cosas que simplemente no tienen lógica como la transformación que vi. Quisiera ver lo que comentan y sus puntos de vista. Muchas gracias por leerme.

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2 Historias reales paranormales

Trabajaba en Comercial mexicana en tijuana no fue hace mucho que paso, llegue a tener problemas con mi jefe a lo que decidió cambiarme de turno a la noche, pensó que me asustaría o algo así, pero no, a mi no me daba miedo eso, no soy muy creyente.

Un dia que le toco su descanso fui al baño como a las 2 am, apenas empezaba a quedarme dormido a lo que escuche que empezaron a limpiar el de mujeres, solo me levante y me empece a lavar las manos y no muy lejos de mi estaba el secador eléctrico a lo que se encendió y me quede así como de que onda, no le tome mucha importancia, fui a fijarme en el otro baño haber quien estaba ahí, y cual fue mi sorpresa que no había nadie, me asuste un poco, me fue un poco difícil de creer porque se habían escuchado las puertas como se movían a lo que decidí mejor salir, voy pasando por un lado de la maquina de papel pegada a la pared y me cayo en los pies sin siquiera haberla tocado, se quebró totalmente, literalmente estaba tan asustado que salí corriendo y gritando de miedo no podía contenerlo.

Después de eso le conté al joven de limpieza y me dijo que yo no quería creer pero que el hablaba enserio, quería distraerme en mi tiempo trabajando ahí pero era casi imposible, las cosas se empezaban a caer mas seguido, sentía que alguien me miraba al final de los pasillos, no podía ni ir al baño del miedo, a lo que mejor opte por renunciar y tratar de olvidar esa mala experiencia, antes de renunciar le pregunte a las demás personas que habían trabajado de noche ahí que si alguna vez les había pasado algo extraño, unos contaban sobre una niña que aparecía en el almacén, otros que les tiraban las cosas en los pasillos, y otros que simplemente miraban siluetas.

Segundo relato real enviado por:

Hola, buenos días principalmente quisiera mantenerme en el anonimato.

Yo trabajaba en una empresa que se dedica a vender tractores y retroexcavadoras, yo estoy en el área de “garantías” y mantenimiento de las maquinas que requerían garantías, un dia me toco ir a el estado de tamaulipas para ser especifico a la comunidad de Miguel Aleman

El problema era en una trituradora empacadora de pastizal, normal mente las fallas de deben a que se les atora alguna roca o etc cosas, nos percatamos en que había huesos pero podían ser de algún animal, no seria la primera ves, la sangre se nos congelo fue cuando encontramos cráneos humanos, algunos solo en pedazos pero algunos en perfecto estado, no hicimos alguna llamada o algún comentario al encargado ya que solo eramos 3 personas las que íbamos y no sabiamos que hacer.

Yo en mi curiosidad o estupidez me traje un fragmento de cráneo al parecer de un niño (porque era mas pequeño que los demás), lo tuve en mi casa , todo tranquilo, hasta que un 29 de noviembre recuerdo el día y la hora, una señora de algunos 50 años toco mi puerta diciendo que lo que tenia en mi cuarto me iba a arruinar que me iba a morir y cuantas cosas mas, afortunadamente o des afortunadamente estaba solo en mi casa y en lo que voy a revisar el cráneo ya no estaba en su lugar, estaba al lado de las fotos de la graduación de mi hermana (jamas lo saque de su sitio ya que si lo ven mis familiares se mueren, literal)

En fin seré breve solo trate de tirarlo una vez, pero volvió al lugar donde estaba no se como, según lo investigado lo tengo que regalar o si me lo voy a quedar le tengo que cubrir los ojos, el cráneo aun esta aquí en mi casa ya son 3 meses con el y siempre a las 2 de la madrugada se escuchan risas y como si algo se arrastrara por los suelos, aveces fuertes rasguños que no dejan dormir por la noches.

Espero algun consejo de ustedes, saludos y gracias por leer.

AHORA TE INVITO ESTA HISTORIA:

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La procesion de los muertos
Soy el diablo
Los duendes

4 Historia terrorificas reales cortas

Schtroumpfette
Buenas noches, mi nombre es Pedro y actualmente trabajo en el museo Marco, comencé hace solamente unas semanas y tengo un horario cómodo pues salgo a las 11 de la noche y la paga no está tan mal, lamentablemente pronto tendré que dejar este empleo y buscarme algo más ya que después de los sucesos que he presenciado no puedo quedarme más tiempo allí.
Ya he trabajado de guardia antes y no es la primera vez que me pasan cosas sobrenaturales por lo mismo, usualmente siempre es lo típico, se ven sombras, se escuchan pasos e incluso en varias ocasiones me han llamado por mi nombre cuando nadie está ahí, es difícil al principio acostumbrarse pero son cosas a las que al final te tienes que acoplar cuando te toca un horario nocturno, en muchas ocasiones me convenzo a mí mismo que lo que escucho no es sino el fruto de mi imaginación por estar tanto tiempo solo y muchas veces rodeado de oscuridad. Eso me había ayudado a sobrepasar los turnos, pero para lo que me tocó presenciar en Marco no se le puede echar la culpa a la imaginación.
Las primeras noches fue igual a los otros lugares, se escuchaban cosas como pasos, ruidos, etc., nada fuera de lo que estaba acostumbrado a vivir como guardia de seguridad. Ya tenía varios días trabajando allí cuando tuve mi primer encuentro con lo que sea que habite en Marco, me encontraba haciendo rondines, pasando por las exposiciones con mi linterna cuando, en uno de los pisos, escuché risas y a personas que corrían por ahí, pensé que a lo mejor eran personas que habían entrado o que se habían escondido para esperar el cierre y que querían robar o quizás causar algún destrozo así que me dirigí al área donde se escuchaban estos ruidos rápidamente. Al llegar alumbré y pude ver como varias figuras negras, del tamaño de un adulto se escondían entre los artículos de las exhibiciones, me tomó un minuto comprender lo que estaba viendo y les grité, les pedí que salieran de ahí o de lo contrario tendría que llamar a la policía, en ese momento varias de las figuras se asomaron y pude ver que no eran humanas, no sé qué sean, lo único que vi fue que no tenían ropa, eran negros, como si estuviesen cubiertos de pelo oscuro en todo el cuerpo y tenían máscaras, o al menos eso quiero pensar que eran, estas máscaras representaban rostros horribles, con muecas, rasgos deformes y colmillos, ni siquiera lo pensé cuando me di cuenta que ya estaba corriendo a la caseta de los guardias, los ruidos se siguieron escuchando esa noche pero ya no volví allí.
Después de esto hubo otro periodo de relativa tranquilidad, pero lo que pasó después ya fue la gota que rebasó el vaso, la razón por la que ya no quiero regresar a ese lugar y estoy pensando seriamente en renunciar.
Esa noche me encontraba en la caseta de guardias, estaba solo nuevamente y la verdad la noche hasta aburrida era, en algún momento me estiré para descansar la espalda y mover las piernas, de reojo logré ver que una figura pasaba, era de color blanco y tenía similitud a una sábana blanca que flotaba, la figura me pasó de largo y yo pensé que seguiría su camino hasta desaparecer, pero no, a los pocos metros dio la vuelta y regresó hasta donde estaba yo hasta quedar frente a mí pero de perfil, tenía miedo pero al estar aislado en la caseta de cierta manera me sentí seguro, no sabía qué hacer y el miedo me paralizó, pasaron unos segundos que se me hicieron eternos y la figura lentamente comenzó a girar su rostro hacia mí, hasta quedar cara a cara.
No sé qué era, no sé qué hacía allí pero algo me queda claro, no era el espíritu de alguna persona, al voltear pude ver su rostro, tenía unos ojos oscuros, vacíos, como si la cuenca estuviese vacía, era totalmente pálido, deforme, se veía hasta podrida su carne. Este ser me miró directamente a los ojos y me sonrió, me sonrió con unos dientes amarillos, puntiagudos, y lentamente desapareció ante mis ojos.
No sé qué es lo que habita ahí y la verdad no me pienso quedar a averiguarlo, tengo un hijo al cual mantener así que no puedo dejar el trabajo así como así, pero ya estoy buscando algo más, no pienso pasar más tiempo del debido en el museo; hablando con otros compañeros estos me han dicho que los ruidos y las sombras se ven incluso de día y con gente dentro del museo, hasta ha habido personas que han comentado a los empleados acerca de estos fenómenos, claro que no podemos admitir que pasa algo ahí y nos hacemos los locos.
Ya no soporto estar en Marco, menos ahora que sé que ellos también han notado que yo me encuentro ahí.

Segunda historia real de terror

Esta es la primera vez que envío mi relato y espero poder enviar poco a poco los demás.

Esto me sucedió en el Jardín de Niños (hace 22 años), era la hora del recreo, no había maestras vigilando y entre el juego, a un grupo de niñas (alrededor de 7 niñas) en el cual andaba yo, se nos ocurrió jugar dentro de los baños (estos quedaban en la parte trasera del plantel), corríamos entrando y saliendo, entraba una a un baño y entre risas no la dejábamos salir, mientras otras niñas hacían sus necesidades en otros baños, de pronto, no se con exactitud si alguien cerró la puerta, o el viento la cerro, (ya que ese día, hacia algo de viento) el punto es que se cerró, y al escuchar el portazo todas de inmediato corrimos hacia la puerta para salir, al ser de día, no había foco encendido, así que se oscureció un poco el baño y solo entraba algo de luz del exterior por unas pequeñas ventanas que estaban en la parte superior de la pared.

Cuando la puerta se cerró y corrimos hacia ella, notamos que no se podía abrir y lo normal en niños pequeños, nuestra reacción fue gritar, golpearla con las palmas de las manos y llorar pidiendo ayuda. Se escuchó que los niños y niñas que jugaban en la parte de afuera, se juntaron para empujar la puerta al escucharnos gritar, así que nos hacíamos para atrás para cuando la puerta se abriera, pero no se abrió.
Caímos en desesperación, y gritábamos y llorábamos más, y una de las niñas dijo:
– “¡Hay una niña encerrada en el último baño!” (El cual era grande el más amplio, era el de discapacitados).

Volteamos algunas y veo sus pies por debajo de la puerta: zapatos negros, calceta blanca, lo normal y en efecto, también la escuchábamos llorar; pero en nuestra desesperación nadie fue a buscarla; escuchamos el timbre y los gritos de los niños de afuera queriendo ayudar, pero la puerta no cedía. Hasta que escuchamos una voz de mujer adulta, era una de las maestras que venía a abrirnos la puerta (por fin una maestra se entero) nos tranquilizamos un poco, pero volvió nuestra desesperación al ver que no pudo abrirla de inmediato, solo escuchamos que decía:
-“¡Es que esta atorada!” con un tono algo preocupada.

Cabe mencionar que intentamos encender la luz, y no prendía. Y después de, quizá, un par de minutos, por fin la puerta se pudo abrir . Salimos con lágrimas en los ojos. La maestra solo nos dijo:
-“¡Hay niñas, el baño no es para jugar!”

Otra de las niñas le mencionó que había una niña encerrada en el último baño, la maestra sin problema encendió el foco y al ir la a buscarla, no había nadie. No tuvimos reacción alguna, solo nos vimos entre nosotras algo “sacadas de onda”. La pesadilla había terminado y nos fuimos al salón, pero al salirnos todas, y revisar que nadie se quedara dentro del baño, la maestra cerró y abrió la puerta, como probándola, sin problema alguno.

Es fecha que lo recuerdo y me sigo preguntando si esa niña logró salir del baño por su cuenta, y salió junto con el grupo de niñas, pero por más que trato, desde ese día, no puedo recordar si la vi salir ni su rostro, solo el de las niñas que estábamos llorando pegadas a la puerta. No me he enterado de que algo así volviera a suceder.

La imagen, es tomada de Google Maps, es el área de los baños, antes no estaba esa construcción que se ve en blanco, ni la barda donde está el Tiger pintado. El baño de las niñas, era la puerta de la derecha.

Gracias por leer mi relato
Tercera Historia real de terror

Petruzzella Valeria

Hola hoy le voy a contar unas historia que me ocurrió aproximadamente un año.

-Era un día que me tocaba clases bueno un día común y corriente
mi salón quedaba hasta el final de la escuela. Ese día estábamos superando la muerte de una de nuestra profesora que daba clases en ese salón, bueno ya era la hora de irnos, la profesora nos saco para formarnos y mi amiga y yo nos quedamos.

Cuando mi amiga vio que no había nadie en el salón solo nosotras dijo -vamonos. Estábamos saliendo cuando suena mi teléfono se había descargado y apagado, mi amiga salio corriendo y yo iba caminando.

Cuando conecte a carga mi teléfono en el carro de mi papa me aparece una foto con una silueta negra se la mostré a mi hermano y me dijo que era una bruja yo no le creí, pues total pasaron unos días y se las mostré a mi amiga las dos asustada fuimos y le contamos a la profesora que nos mando a dirección a ver que era, ya que la directora la había visto. Nadie sabia que era, llegó la señora que limpiaba y dijo: -de seguro la maestra que se murió!!
yo y mi amigas asustadas nos fuimos al salón.

Después en el recreo mi amiga estaba sentada y yo con mi otra amiga bailando cuando llego una mujer que no trabajaba en la institución nunca la habíamos visto y nos dijo: -esa silueta que te aparecio es mi hermana y se fue!! Mi amiga y yo corriendo y llorando fuimos y le dijimos al portero y nos dijo que en ningún momento había pasado una mujer con la descripción que ella dio…

Aquí les dejo la foto real
Fecha: 18/02/2016
Cuarta Historia real de terror

Buenas noches mi nombre es Marco y quiero compartirle mi historia paranormal.

Hace varios años yo tenía la edad de 8 o 9 años, a mi me gustaba mucho irme a quedar a casa de mi Tía, hermana de mi mama, ella tiene una hija de mi edad y nos gustaba jugar mucho, ella vivía en una casa de dos pisos en valles de huinala, frente a su casa se encuentra un parque y una iglesia, siempre que llegaba la noche y era hora de dormir yo no podía hacerlo y me inquietaba mucho por las cosas y ruidos extraños que pasaban en esa casa, caía la noche y como eso de las 12 y 3 de la mañana . se escuchaban como dejaban caer canicas por la escalera, en el techo de la casa se escuchaba claramente como caían esas canicas, yo no podía dormir por ese ruido tan extraño, una ocasión me toco ir al baño en la madrugada e iba atemorizado por miedo a ver algo en ese momento que yo salí de la recamara donde dormía por pura curiosidad. voltee a ver hacia las escaleras y pude ver como un niño iba bajando las escaleras y se quedo parado en medio de las el niño tenía una bata blanca y no alcance a verle los pies (supongo que iba flotando).

Rápidamente me fui a la recamara aterrorizado, y me tape todo hasta la cabeza y yo podía sentir la presencia del niño en la recamara y escuche claramente como una voz me dijo: Eno tengas miedo y no digas nada”. empecé a llorar y del llanto que estaba haciendo se despertó mi Tía y me preguntaba que por que lloraba. yo caí en shock y lo único que le decía era que yo ya iba a morirme, no pude decirle lo que me había pasado por el miedo a que me fuera hacer algo esa voz que me hablo esa noche. Poco tiempo después me puse a investigar por qué se escuchaban esos sonidos de canicas y lo que encontré me estremeció la piel, cuando se escucha ese tipo de sonido de dejar caer canicas quiere decir que algún espíritu de un infante se encuentra en esa casa y no ha podido en encontrar la luz o descansar en paz.

Muchas Gracias.

RECUERDA LEER ESTA HISTORIA:

Relatos para no dormir
Misterio de los desaparecidos
Sombras oscuras de terror
Leyendas de España

Pasajera

PASAJERA
Escrita por Eduardo Liñán.

Erika Sánchez era un estudiante de la carrera de Arquitectura en una reconocida universidad al norte de la ciudad. Como todos los días tenia que abordar en autobús muy temprano y aún a obscuras para poder llegar temprano a sus clases. Como cada mañana su rutina era la misma: Esperar el transporte, subir, y acomodarse en alguno de los asientos traseros para dormitar un poco en lo que llegaba a la escuela.

Esa mañana notó que el camión era algo diferente. Los asientos estaban dispuestos en una sola fila y a lo largo de las ventanillas, de ambos lados. Maldijo el transporte porque de esa manera no tendría oportunidad de descansar. Casi siempre le tocaba ir con algunas personas en el trayecto inicial; pero en esa ocasión vio que venían unos pasajeros sentados muy juntos en una parte, frente a la puerta trasera. Vio un estribo pegado a ella que le serviría de apoyo para dormir un poco y se acomodó. Sin embargo notó algo que la molestaba y era la mujer que venía frente a ella. Estaba sentaba viéndola fijamente; permanecía sentada entre dos tipos de aspecto indígena y con el corte de cabello tipo militar que les daba un aspecto desagradable.

Por esas épocas si te pelabas así o eras policía-militar, narco o te gustaban los narco corridos. No le dio mayor importancia a los tipos; pero si a la mujer. La veía con detenimiento y con los ojos bien abiertos y sin pestañear. Parecía que había llorado porque tenía el maquillaje corrido y unas tenues lagrimas que se asomaban por sus ojos. Mientras intentaba desviar la mirada notó que no le perdía el contacto visual y eso la empezó a asustar. Pasaron muchas cosas por la cabeza de la joven e intentó no hacer caso. Sacó su celular y al hacer esto los hombres que acompañaban a la mujer la miraron también como queriendo adivinar que era lo que hacía.
De pronto el autobús se paró para levantar a un pasajero. Era un joven de aspecto humilde que llevaba una mochila y una gorra que le cubría la frente. Caminó hasta la parte trasera y se sentó a unos centímetros de la joven, la cual no le dio importancia al pasajero. En cambio seguía mirando a la mujer que no le despegaba la mirada y los hombres estaban atentos a lo que hacía. El momento se hizo eterno y la joven ya tenía sensaciones de molestia y casi a punto de pararse a reclamar; pero la presencia de los hombres se imponía. En cierto momento el joven se paró de improviso y casi saltando del asiento. Caminó hacia la bajada y tocó el timbre ante la mirada de los hombres que hicieron un movimiento como queriendo levantarse. En cuanto abrió la puerta, el joven tomó a la muchacha y la jaló en un rápido movimiento para bajarla del autobús. Ante la mirada sorprendida de los pasajeros.

Ambos se cayeron en el pavimento y el chofer sin darse cuenta continuó su marcha, mientras que uno de los hombres se asomaba por una de las ventanillas del autobús.
La joven histérica y presa del miedo pensando en lo que acababa de suceder. Quiso incorporarse y correr pidiendo ayuda; pero el joven la detuvo y la miró con detenimiento intentando calmarla.
-Espera, no grites. No quiero hacerte daño, no quise asustarte; pero creo que te acabo de salvar la vida -Dijo el joven con el rostro preocupado.
-¿Que dices? Aléjate- decía la joven furiosa y casi a punto de correr.
-Viste la mujer que venía con esos tipos, la venían apoyando, esa mujer estaba realmente muerta…
Después de escuchar eso Erika cayó en la cuenta y comenzó a atar cabos. Su rostro se torno pálido y luego de un rato, le agradeció al joven y regreso caminando a su casa lentamente y sin voltear.

~Eduardo Liñán

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