Archivo de la categoría: Historias de brujas

La Bruja 1 Relato basado en hechos reales

LA BRUJA I (#23 – 16/06/2015)
Relato basado en hechos reales, contado por Mariela Mendoza
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Mariela Mendoza tendría unos 9 años cuando visitaba la ciudad de Cuernavaca con sus padres. Iba de vacaciones a disfrutar de esa pintoresca ciudad con climas agradables y a conocer lugares mágicos como Tepoztlán, llegarían a la casa de unos tíos, a los cuales tenía mucho de no haber visto y sus papás visitarían a estos familiares de improviso y quizás quedarse a dormir. Todo iba bien hasta que llegaron, cuando bajaron del carro notaron con extrañeza que la colonia estaba muy sola y que las casas de los alrededores estaban vacías, la única casa que parecía habitada era de los tíos de Mariela.

Sin tomarle importancia se dirigieron con los familiares solo para recibir una extraña y desagradable sorpresa; habían muerto por causa de un terrible accidente y no lo supieron hasta ese momento, nadie les avisó; la señora que cuidaba la casa y que ayudaba a la familia fallecida vivía ahí y era una persona mayor de aspecto extraño; muy vieja con la cara completamente arrugada, de aliento terrible y con una sonrisa muy perturbadora que dejaba ver sus amarillos dientes postizos.

Sobre su cabeza tenía una pañoleta negra que le daba un aspecto aun más inquietante, y cada que caminaba iba dejando una estela de un extraño olor como a lavanda mezclado con excremento y orines. Los padres de la niña aun estaban en shock por el supuesto accidente en el cual murieron los tíos. La vieja nunca supo explicar con claridad que fue lo que les pasó y con algo de despreocupación, decía que le fue imposible comunicarse con los familiares y decirles, cosa que los padres de Mariela no creyeron, la madre al preguntarle por la casa y su destino, hizo que la mujer hablara con un tono molesto, diciendo que ella la cuidaría y que no cobraría nada.

Mis padres renuentes le dijeron que era deber de los familiares directos decidir eso, a lo que la anciana haciendo una mueca de desaprobación tan solo se paro del sillón-mecedora y se fue a la cocina diciendo un montón de majaderías entre dientes.

Al caer la noche, todos se dispusieron a dormir, los padres de Mariela cayeron en un sueño profundo y la niña lejos de tener sueño, dormitaba en la habitación que le había tocado, era de madrugada cuando se levanto al baño y para llegar a él, tenía que pasar por la sala de la casa, aun con la somnolencia encima, pasó de largo por la sala y notó por el rabillo del ojo que alguien se mecía en el sillón-mecedora con tapiz floreado. Al voltear vio con asombro que era la anciana que estaba sentada meciéndose plácidamente sobre el mueble, y al preguntarle que hacia ahí, la mujer lentamente volteó con la mirada fija dejando ver su rostro. Al verlo, la niña pegó un grito que se oyó por toda la casa. La anciana parecía mirarla fijamente; pero al observarla de cerca pudo darse cuenta que no tenia ojos, en cambio tenía unos parpados cerrados que se metían en las cuencas y una mueca asquerosa que hacía con una boca desprovista de dientes.

Aquel rostro era perturbador, la niña al querer salir de ahí, sintió como unas manos la tomaban de la sudadera que llevaba, jaloneándola para no dejarla ir, por lo que comenzó a sentir un terrible pánico, como pudo se zafó de aquellas manos que la aprisionaban para irse a meter a la cama y taparse de pies a cabeza, temblando comenzó a orinarse encima cuando escuchó el rechinido de la puerta que se abría y se cerraba lentamente. No sabía si la vieja había entrado o estaba afuera, cuando quiso ver un poco a través de la sabana, una parte de ella se levantaba para dejar ver el rostro siniestro de la anciana. La niña saltó de la cama y corrió a la habitación de sus padres que seguían dormidos profundamente, intentando despertarlos una y otra vez. Cuando por fin despertaron, escucharon el relato aterrador y salieron a ver que sucedía, no había nadie en la casa y la vieja roncaba en su habitación, molestos por el escándalo y la ocurrencia de la niña, renuentes atendieron sus súplicas de irse a dormir a un hotel, con algo de preocupación salieron de aquella casa a hospedarse en un hotel cercano.

Antes de salir, la niña corrió a su habitación por un cambio de ropa mientras sus padres esperaban en el carro, al momento de salir, fue tomada por detrás y tapándole la boca la siniestra
anciana le lanzó una advertencia con una voz ronca y grave:

-Mira maldita, mas les vale no regresar, si tú dices una sola palabra, voy a matar a tus padres y a ti voy a descuartizarte para comerme tu corazón-

Después de darle esa cruel amenaza le dio un frío y asqueroso beso de despedida, lamiendo su mejilla y dejándola llena de una baba hedionda. Cuando se sintió libre, sus piernas apenas podían caminar por el miedo, helada y sin color en el rostro se subió al auto y se alejaron de ahí, jamás regresaron. Tiempo después y aun en litigio por la casa de los tíos, se supo que la anciana había muerto en extrañas circunstancias, había sido encontraba muerta en el patio trasero de la casa, completamente desnuda y no tenía ojos, estaba rodeada de plumas y aves muertas que inundaban el ambiente de un hedor a plumas podridas y excremento. La verdad nunca se supo y aun en nuestros días, sigue siendo un misterio.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional /Registrado en Safe Creative / protected by DMCA / Derechos de contenido reservados – Eduardo Liñán © 2017

Leyendas de Brujeria Historia hechos reales

BRUJERIA XVIII
Relato basado en hechos reales, contado por Rogelio Martínez
Escrito y adaptado por Eduardo Liñán (#392 – 26/06/2017)

Mi abuelo era oriundo de Texistepec en el estado de Veracruz. Un pequeño pueblo situado a unos 40 kilómetros de Minatitlán en la región conocida como ruta Olmeca; Pero vivía en un pueblo cercano llamado Acayucan. Los fines de semana eran comunes que visitara a sus amigos del barrio de San Miguel y se hacían acompañar de ficheras para tomar aguardiente y bailar hasta el amanecer en las cantinas locales. Mi abuelo era alcohólico, se perdía por días en sendas borracheras y era común que regresara a su casa a pie sin camisa, con su sombrero puesto; descalzo y arrastrado los pies. Él era jornalero, trabajaba duro arreando ganado a pesar de su edad, tenía casi 60 años cuando le sucedió este extraño episodio que ahora les contaré.

Sucedió que cierto día hubo una fiesta popular en Texistepec, el abuelo había estado esperando con ansiedad esa celebración para poder dar rienda suelta a su vicio y pasarla bien con sus amigos los cuales le tenían aprecio y muchos de ellos le permitían quedarse en sus casas a pesar de los reclamos que sus mujeres proferían; mismos que eran acallados con sendos catorrazos en la humanidad de las insolentes.

Una de esas mujeres era la esposa de Don Emigdio Aldama, uno de los más viejos amigos de mi abuelo y lo odiaba por sonsacar a su marido también alcohólico y más por el hecho de llevar en ocasiones a mujeres de la vida galante que muy a su pesar las tenía que atender. A riesgo de ser silenciada en sus reclamos ante aquellas mujeres. Eso la llevó a desear la muerte de mi abuelo y a buscar quien la ayudara para poder dañarlo, pues creía fielmente en la brujería. En su búsqueda se encontró una anciana que iba a vender hierbas en el mercado dominical y platicando sus problemas coincidieron en que la mejor forma de acabar con él era “brujearlo” con un espíritu inmundo.

Así, entre ambas mujeres lograron hacerle un trabajo a mi abuelo, según confesiones de la esposa de Emigdio, lo que hicieron fue “cocinarlo” en un cementerio e imponerle un espíritu acosador por medio de un “entierro” para que no dejara dormir, comer o tomar al viejo. Sin embargo algo salió mal ya que desencadenaron algo aún más obscuro y horrible que acabó con sus vidas. Los primeros efectos de la brujería los sufrió el abuelo durante la fiesta a la que asistió. Luego de una fenomenal borrachera, él y sus amigos empezaron a bromear acerca del diablo y sus apariciones en caminos de tierra aledaños al cementerio. Esa leyenda era muy conocida por muchos ahí; pero nadie había visto nada.

El abuelo retando a la suerte bromeó en que iría a por el diablo y lo invitaría a tomar con ellos. Los amigos burlándose, lo retaron y lo llamaron “sacatón”; Enojado tiró las sillas de alambre de la cantina improvisada donde tomaban y le dio un gran trago a una botella de Chamizal, Se fajó, se acomodó el sucio sombrero de palma y tambaleándose empezó a caminar por un camino que conducía a las inmediaciones del cementerio. Los amigos entre risotadas y burlas le decían que también trajera muchachas y cigarros.
Mientras el abuelo caminaba por entre las calles solas y obscuras del pueblo, se comenzó a sentir enfermo de la panza y vomitaba en cada esquina a consecuencia de mezclar alcoholes sin medida. Mareado y tambaleante llegó a la entrada del cementerio y se sentó en sus escalinatas para recuperar las fuerzas, su cordura se cuestionaba que era lo que hacía ahí, sintiéndose algo agobiado intentó regresar; pero recordó la promesa hecha a sus amigos. Le dio un trago a una pequeña botella de mezcal que llevaba en la bolsa y emprendió el camino a lo desconocido; la larga barda del cementerio parecía interminable y apenas llegó al final pudo ver unos caminos de tierra que la gente con el paso del tiempo habían hecho por su andar y que formaban una “y” griega que conducía a unas parcelas vecinales. La noche estaba iluminada por la luna y se podía ver claramente la llanura a lo lejos y la luz de los focos incandescentes de algunas construcciones donde vivía gente que ya dormía.

Recordó entonces aquella vieja leyenda en la que se mencionaba que por esos lugares había una cueva en donde podías encontrar al demonio y encontrar diversos placeres en los cuales podías sumergirte a cambio del alma. Imaginaba esto entre sonrisas de borracho cuando comenzó a sentir algo de frío a pesar de ser una calurosa noche de verano. Le dio el último trago a la botella de mezcal y la arrojó a la pared del camposanto haciéndola añicos, se acomodó el sombrero y se dispuso a regresar con sus amigos, se sentía muy estúpido y en medio de la nada.

Apenas se giró y dio un paso cuando sintió un aroma peculiar en el aire, era humo de cigarro que alertó a mi abuelo. Al investigar por los alrededores y las arboladas se sorprendió de ver a lo lejos en el camino de tierra a una mujer parada sobre un árbol que fumaba. Al principio pensó que se trataba de alguna vecina; pero al mirar mejor se dio cuenta que era una mujer muy exuberante. Morena de la región, de cabellos rizados negros y un cuerpo bien formado que invitaba a volcarse en él, para acrecentar el deseo, la mujer vestía un diminuto vestido rojo que dejaba ver su espectacular figura, tenía la pierna recargada en el árbol y el detalle de los ligueros negros que sostenían sus finas medias negras hizo que el viejo tuviera una leve pero firme erección. Algo inusual para él, el tiempo y la mala circulación había hecho mella en su virilidad. Los tacones altos que llevaba terminaron por darle un toque sensual casi pornográfico a la visión del abuelo que se imaginó de inmediato disfrutando de aquella deliciosa mujer.

Aquella belleza miró a mi abuelo y haciendo un ademán con su mano lo invitó a ir con ella, en tanto caminaba internándose en el obscuro camino. El viejo sin pensarlo camino rápidamente tras ella intentando correr y tropezando de manera frecuente por el vértigo producido por el alcohol que había ingerido. Entre tumbos y deseos pecaminosos miraba a lo lejos el andar de la mujer que apenas si se veía. Caminó por un buen rato hasta que se alejó demasiado del cementerio y de las casas, quedando frente a una pequeña barranca en donde vio una especie de casa mal hecha de blocks sin revocar en donde se escuchaba música y ruido de cantina. Ahí en medio de la nada vio la construcción en donde se metió la mujer y lo volteó a ver con una leve sonrisa y sus grandes ojos negros como intentando que se imaginara lo que iba a obtener si llegaba ahí.

Bajó por la pequeña barranca, cayéndose y lastimándose con las rocas, cuando por fin estuvo frente a lo que parecía ser una de tantas cantinas improvisadas, vio una cortina en la puerta y al hacerla a un lado sus ojos no podían creer lo que miraban. Dentro de aquella casucha había una gran y surtida cantina, repleta de botellas de finos licores y cervezas. Las mesas estaban limpias y nuevas, lo mejor eran las mujeres hermosas que parecían esperar parroquianos para tomar. Sobre la fina barra estaba apoyada la hermosa mujer del vestido rojo destapando una cerveza, de la cual salió en un borbotón espumoso que fue tomado de manera sensual por la boca de la mujer.

El viejo sin poder creerlo entró para degustar de todas aquellas delicias y dar rienda suelta a sus deseos más lascivos con la morena. Caminando lentamente llegó hasta la barra y tomó la botella de cerveza de las finas manos de la sensualidad y dando un gran trago de cerveza selló un pacto que mi abuelo desconocía. Al terminar la cerveza vio con extrañeza que todo el lugar estaba completamente apagado, solo era iluminado por una veladora en medio de aquel cuarto, la música, la barra, los licores y las mujeres habían desaparecido. Aquello le causó temor y extrañeza y cuando apenas iba a salir del lugar sintió que la muerte le tocaba el alma.

Detrás sintió un aire helado, seguido de un bramido que hizo que sus piernas temblaran, abriendo los ojos y mirando con cautela se percató que entre las sombras había algo que lo miraba con detenimiento. Su borrachera había desaparecido y la cordura lo abandonó al ver que aquello que lo veía era algo obscuro, más negro que la misma noche y sus ojos eran un par de destellos que parecían irradiar fuego en las comisuras; pero lo más aterrador eran el par de cuernos retorcidos que parecían salir de aquella cabeza, era una especie de cabeza de chivo de cuyo hocico salía un vapor que apestaba todo el lugar a podredumbre. Aquella cosa parecía están sentada sobre una silla y tenía cruzadas lo que parecían ser piernas cubiertas de un espeso pelambre, que eran rematadas por unas negras y grandes pezuñas hendidas.

El abuelo se quedó petrificado sin poder moverse ante la imponente presencia de aquello, temblando y con el alma en un hilo, se comenzó a orinar encima. No quería respirar, moverse o emitir algún sonido que alertara a la bestia. No supo cuánto tiempo estuvo en silencio, rodeado de obscuridad, pestilencia y frente a la horrible aparición. De pronto el silencio fue roto por una voz de ultratumba que bramó desde los mismos infiernos preguntándole al viejo:

“¿Qué no me vas a llevar con tus amigos?…

Dicho esto, el abuelo sacó fuerzas de su terror e intentó correr; pero en eso sintió que la bestia se paró enseguida de su asiento y de un brinco cayó encima de mi abuelo, hundiéndole la cabeza en la tierra. Luego ya no supo más. El abuelo despertó en medio de varias tumbas, el sol del medio día le calaba y el dolor se apodero de todo su cuerpo; estaba desnudo y tenía una cruda enorme, juró por enésima vez no volver a tomar. Como pudo se paró y se cubrió con unos cartones que encontró a su paso. La gente que estaba en el lugar lo miró con asombro y asco. Estaba cubierto de tierra y tenía múltiples heridas en su cabeza y espalda. No recordaba mucho y entonces al mirar a unos chiquillos con máscaras de carnaval lo recordó de inmediato. La corriente eléctrica que recorrió su cuerpo lo alertó y recordó lo que había visto la noche anterior. Corrió con rumbo a casa de Emigdio. Estaba tan espantado que se olvidó por completo de su desnudez y su dolor.
Al llegar a casa de su amigo, vio con extrañeza que había mucha gente congregada en el lugar, incluso una patrulla estaba ahí. Escondiéndose logró llegar a la parte trasera de la casa y tomó una ropa sucia que había en un canasto y se cubrió con ella. Entrando a la casa vio como la mujer de Emigdio estaba en el suelo teniendo convulsiones y otra mujer a su lado con un rictus de muerte que espantaba a quien lo viera, parecía que había muerto de miedo, mientras que la otra señora estaba como ida. Preguntando qué pasaba, el amigo lo vio con extrañeza y se lo llevó al patio, tomándolo del brazo.
– ¿Qué te pasó pinche compadre?– Pregunto con enojo al abuelo.

–No me vas a creer compadre; fue algo raro, tengo miedo ¿Qué le pasó a tu mujer? – contestó el abuelo.

Emigdio le contó que durante la madrugada al ver que no había regresado a la cantina, todos se fueron y el regresó a su casa. Apenas entró, vio a la anciana amiga de su mujer tirada en el piso doliéndose del pecho y a su esposa gritando desgarradoramente diciendo en repetidas ocasiones que le diablo había venido por ellas. El, sin poder explicarse que sucedía, tomo a su mujer y le propinó unas bofetadas para hacerla reaccionar sin éxito y esta cayó al piso rezando con gritos y desesperación. Mientas que la anciana que estaba tirada agonizaba víctima de un infarto. El abuelo al escuchar esto, sintió que sus piernas le fallaban y se sentó en el piso con malestar, le contó al amigo la experiencia y el no creía hasta que vio las marcas de pezuñas en la espalda del abuelo. Aquello era increíble y todo estaba de alguna forma relacionado. Si decir más, él se retiró de Texistepec y nunca más regresó, encerrándose en su casa durante mucho tiempo.
A partir de ese momento el abuelo fue acosado durante mucho tiempo con visiones y presencias demoníacas en su casa en Acayucan, veía al diablo rondar su casa por las noches y detrás de él al andar por las calles y en los potreros donde arreaba el ganado era aún mucho peor ya que lo veía caminar en forma de chivo por los abrevaderos. Fue con innumerables brujos y chamanes para poder curarse y nunca lo logró, vivió y murió solo presa del temor y las enfermedades producidas por el miedo. Cuando nos contó esta historia no lo podíamos creer hasta que nos enseñó las marcas de pezuñas en su espalda que eran cicatrices espeluznantes. A la esposa del señor Emigdio no le fue mejor, también era acosada por seres obscuros cada noche y con el tiempo salieron huyendo del pueblo, aunque dicen que eso no les valió de nada. La señora regresó tiempo después para ser enterrada en el cementerio. Y con ella se llevó la maldición que le impuso a mi abuelo que después de todo logró su cometido: Dejó de beber y de parrandear. A costa de la vida de la esposa de Emigdio, la anciana hierbera y mi abuelo.

“Si copias y pegas este relato, respeta los créditos y menciona la fuente donde lo tomaste, apoya el trabajo de los autores independientes y difúndelo con honestidad. No olvides darle LIKE. MIL GRACIAS”
Derechos de contenido reservados – Eduardo Liñán © 2017. DALE LIKE Y COMPARTE

Gracias por tu visita para mas historias de terror te invito visitar nuestra paginas en facebook y enviar tus relatos de terror para ser publicados.

ORISHA Relato basado en hechos reales

ORISHA
Relato basado en hechos reales, contado por: Sarah Hernández.
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Hace unos 16 años, mi tía y abuela de mi sobrina Ana, de apenas dos años se comenzó a involucrar en prácticas santeras y adoraciones a los dioses Yorubas, al principio por curiosidad y luego como algo bastante serio, las doctrinas de estas creencias las seguía al pie de la letra. Ella comenzó su propio centro de adoración en su casa en el cual involucró a sus hermanos, cuñadas e incluso mi papá también fue a dar con ella haciendo rituales y ceremonias en donde se adoraba a los orishas y sus sincretismos. Ellos también asistían a un centro con un Babalawo muy poderoso y acertado, durante un tiempo las cosas para ellos fueron prosperas.

La desgracia llegó un día, sin previo aviso la nieta menor y la mas consentida de la familia cayó enferma, envuelta en fiebres y padecimientos extraños que poco a poco fueron minando su salud hasta ponerla en riesgo de perder la vida. Dejo de comer repentinamente por lo que era alimentada por una sonda, su cuerpo comenzó a adelgazarse de manera dramática y al cargarla no podía ni siquiera mantener la cabeza erguida, el cuerpo se sentía hecho de trapo, débil y muy enfermo. Sobra decir que fue llevada a innumerables especialistas los cuales no pudieron hallar la causa de la enfermedad. Como último recurso y desesperados la llevaron con el Babalawo de la congregación a la que asistían; pero al llegar fueron informados que este había salido en un viaje hacia Cuba y que no regresaría en meses; pero que si se daban prisa podrían alcanzarlo en el aeropuerto. Así que corrieron para alcanzarlo. Mi primo al llegar se estacionó cerca de los accesos a aerolíneas, tanto mi prima como mi tía se bajaron corriendo dejando a mi sobrina y a mi primo esperando. Pretendían correr por las salas de espera y buscar afanosamente al hombre, no seria difícil de encontrar; era moreno y siempre vestía de blanco con un gorro en la cabeza y cubierto de ilekes.

No habían avanzado unos pasos y antes de entrar al aeropuerto el Babalawo apareció ante ellas con su imponente presencia y las miró con desdén. Se sorprendieron de que fuera a su encuentro ya que no le habían avisado, no tenia celular y no habían hablado previamente con él.

–Ya sé a que han venido y es bastante grave lo que trae la niña. ¬–Repuso el santero.

Luego de decir esto se dirigió a la camioneta y revisó a la niña, su rostro era de preocupación y sin rodeos les dijo que la niña tenía un embrujo. Que el salvarla requería de una magia muy poderosa y ancestral, ya que el mal que tenia impuesto era así. No iba a ser sencillo, ni barato. Tenían que buscar a otro Babalawo más poderoso y con más tiempo dominando el oráculo de Ifa. Ellos sin pensar dijeron que si y el hombre les dio un listado de cosas que tenían que comprar y llevar a un lugar que él les indicaría, todo debía hacerse esa misma noche.

Así, se fueron en busca en una casa en donde vivía un alto sacerdote de Orula. Fueron recibidos por gente con aspecto amable y vestidos de blanco, la casa no era lujosa; pero tenía muchos elementos de la santería, así como altares a los orishas mas importantes. Llevaban todo lo de la lista que fue complicado conseguir y a la niña que iba ya sin fuerzas. Las personas los condujeron sin decirles nada a una sala al fondo de la casa en donde el ambiente era extraño, iluminado con veladoras y un altar de deidades orishas de gran tamaño, decorado con telas de colores y una gran cantidad de frutas frescas. Al centro del salón había una mesa larga cubierta con mantel y sobre ella una gran cantidad de comida y bebidas de todos tipos, rodeado de sillas y muchas más recargadas en la pared.

Colocaron el frágil cuerpo de mi sobrina en el centro de la mesa y las personas se sentaron comenzando a orar en criollo antillano. Momentos después de entre las sombras surgió la figura de un Babalawo anciano, era de piel negra con unos ojos inexpresivos en un rostro igual de duro, cubierto de pies a cabeza con una vestimenta de manta blanca, cargando muchos ilekes de colores sobre el cuello. Caminaba lentamente en tanto le daba una calada a un enorme puro que llevaba en la mano. Luego de observar a la niña, le preguntó a mi tía si habían llevado todo y esta le dio la bolsa con las cosas. Mientras las colocaba en el altar y las preparaba en pos del dios Changó, Yemaya, Eleguá y otros tantos; los ayudantes continuaban orando y haciendo círculos alrededor de mi sobrina. Luego de un rato el sacerdote volteó y le dio otra calada al puro, el humo lo arrojó en la humanidad del niña moribunda. Y empezó a orar de igual manera.

En unos instantes la niña se comenzó a convulsionar violentamente y luego se quedó en total quietud, lo siguiente fue lo más extraño que ellos vieron. Lentamente se incorporó y se paró en ambas piernas. Una niña que apenas podía respirar ahora estaba parada ante la mirada atónita de los padres y mi tía. Enseguida empezó a hacer una danza extraña, con una gracia muy singular, pasos precisos y cadencia. Como un baile gitano, la niña estaba en una especie de trance en el cual bailaba con lentitud. Bailaba con la punta de sus pies que apenas si tocaban la mesa y la comida que estaba sobre ella. Lo más extraño es que mi sobrina apenas empezaba a caminar tenía 2 años cumplidos cuando comenzó todo el martirio. Mientras esto sucedía el Babalawo metió las cosas que habían llevado mis parientes en una maleta vieja, al terminar pronunció unas palabras y mi sobrina cayó debilitada sobre la mesa como si fuera un muñeco de trapo. Luego el sacerdote cerró la maleta y se la entregó a mi prima, diciéndole unas

palabras:

–En esta maleta está encerrado el mal que tu hija traía, debes dársela de comer al mar lo antes posible la diosa Yemaya cubrirá con su manto a tu niña y destruirá el espíritu inmundo que habitó en la piel de tu niña; pero debes de ser tu quien la arroje a lo profundo del mar y que se la coman las olas, pueden ayudarte; pero tú debes entrar en el mar. Si la maleta vuelve a la orilla el mal regresara y con más fuerza. Así que asegúrate que Yemaya la reciba.

Así, todos salieron de ese lugar con la niña en brazos y con la esperanza que mejoraría, la playa estaba a unas 3 horas de camino. Regresaron a la casa de mi tía y dejaron a la niña a su cuidado en tanto se iban para la costa; pero algo sucedió con el vehículo y no daba marcha, luego de varios intentos decidieron tomar un taxi a la central de autobuses y tomar uno. Tuvieron que esperar a que saliera una corrida y salieron ya de noche. Al llegar aún era de madrugada así que tomaron un taxi para la playa. Al estar ahí, sucedió algo inusual. La maleta que al salir pesaba unos 15 kilos ahora pesaba notablemente, tanto que era imposible moverla unos centímetros sin un gran esfuerzo. Mi prima le pidió ayuda al maletero para que la subiera al taxi y este no pudo cargarla. Extrañado por sus inútiles intentos por subirla, le pidió ayuda a mi primo y luego de mucho esfuerzo lograron subirla. El taxi se hundió ante el peso inusual de la maleta. Cuando por fin llegaron fue la misma odisea para bajarla. Entre el taxista y mi primo la lograron bajar.

Estando a unos metros de la orilla, mi prima se preparó para llevar la maleta atendiendo a la advertencia del babalawo. Que solo ella podía hacerlo. Fueron varios minutos de esfuerzo arrastrando la maleta, solamente el amor de madre y la idea de salvar a su hija la hicieron sacar fuerzas para poder arrastrar y empujar la maleta hasta que llegó a la orilla y ahí pesó aun más. Con un último esfuerzo empujó la maleta entre las olas y poco a poco comenzó a flotar. Las olas hacían mas difícil el trabajo ya que en cada intento por llevarla a lo profundo, estas sacaban el objeto. Al ver que los esfuerzos eran inútiles mi prima pidió con toda la fé que podía a la diosa del mar que la ayudara. Así llegó un oleaje que cubrió a mi prima y la maleta. fue tal la violencia de las olas que ella la soltó y pensando que regresaría a la orilla buscó por todos lados y desapareció entre la espuma de las olas embravecidas. Por fin se había cumplido la tarea. Mi prima salió exhausta y casi arrastrándose, mi primo la ayudó y le dijo que todo estaría bien por fin. Regresaron a su casa y al llegar mi sobrina estaba comiendo con desesperación y tenía otro semblante, ellos al ver esto lloraron y agradecieron por el favor concedido. Nunca supieron que había pasado o quien había impuesto ese mal en la niña. Ella no volvió a enfermarse, sin embargo nunca se pudieron salir de ese ambiente y de esas creencias que son muy complejas y demandantes, el que entra en este circulo difícilmente puede salir. Aun en estos días siguen con sus prácticas santeras y les han sucedido muchas cosas extrañas a la familia; pero ese será motivo de otro relato.

Si vas a copiar y pegar el relato menciona los créditos correspondientes de autor – relator y menciona la fuente donde lo tomaste, eso me ayuda a seguir publicando. Gracias.
Derechos de contenido reservados 2017 © Eduardo Liñán. https://www.facebook.com/elrincondelmastuerzo/

La bruja del Bosque

LA BRUJA DEL BOSQUE
Mis amigos y yo fuimos a acampar. Muchas leyendas existían sobre aquel bosque. Brujas, duendes, demonios, chupa cabras, etcétera. Sin embargo eso eran patrañas. Nuestra valentía y reputación de no tenerle miedo a nada, era nuestro boleto para ir.
Debo decir que somos unos presumidos, y hacemos cosas tan estúpidas y locas para sobresalir, o conquistar alguna mujer. Este viaje era con ese objetivo. Tres mujeres hermosas nos acompañarían. Daniela, Vivían y Susan. Las más guapas de la Universidad. Carlos, Víctor y yo, salimos por ellas, muy temprano, eran las 5 de la mañana, ellas aún no estaban listas y hubo que esperarlas una media hora.

Cuando estuvieron listas, salimos en busca de la aventura. Ellas de licras ceñidas al cuerpo y nosotros tan deportivos como pudimos. Caminamos cerca de una hora hasta dejar atrás la ciudad. Ya en la carretera principal, utilizamos el desvío hacia el bosque. Poco a poco nos fuimos adentrando en ese lugar, tan primitivo y agreste, que aceleraba nuestra sed de aventura.
Iba a ser muy fácil perderse. Así que marcamos cada árbol por el cual pasábamos, con un machete, hacíamos grandes x, y encima colocábamos pintura fosforescente, por si regresábamos y la noche nos atrapaba.
Cuando estuvimos en la profundidad del bosque, armamos las tiendas, respetuosamente elegimos una para las mujeres y otra para nosotros. El silencio del lugar era extrañamente perturbador, como si alguien nos acechará desde algún árbol, y se mantuviera callado, para cuando nos descuidemos atacarnos. De vez en cuando una ráfaga de viento, cortaba ese silencio de manera abrupta, pero nuevamente el silencio se posaba en el lugar.
Pasamos toda la tarde armando las tiendas, recolectando madera para la fogata, hablando, contando chistes y escuchando música. No fue fácil encender la fogata, digamos que la experiencia de la cual presumíamos, tan sólo era una fantasía. Las muchachas se reían de nuestra torpeza, pero no les importaba la mentira, habían querido ir con nosotros por algo más, que descubrir nuestros talentos de exploradores.
La noche había llegado y el lugar se había tornado más tenebroso. El viento, anteriormente ausente, ya estaba con nosotros, agitaba los árboles, de un lado a otro. Sus ramas a la luz de la luna llena, formaban garras que parecían atraparnos. El silencio de hace unas horas se cambiaba por ruidos, extrañamente perturbadores. Las mujeres y nosotros tratábamos de evadir el ambiente pesado, con conversaciones triviales, y fuera de lugar.
Cuando las cosas no pudieron estar peor, el cielo se abrió dando paso a una lluvia torrencial. Nos refugiamos en las tiendas, mirando desde una rendija como se apagaba el fuego. Casi 40 minutos duro el aguacero y cuando terminó, la luz de la luna llena volvió a inundar el lugar.
Sin embargo, lejos estábamos de encontrar la tranquilidad. Afuera se escuchaban pasos, parecía un caballo galopando, se escuchaba relinchar, pero no era un sonido normal, era como si estuviera herido y furioso a la vez. Luego los pasos del caballo cesaron y alguien comenzó a rodear la tienda. Una sombra, que tenía cuernos de alce nos rodeaba. Escuchábamos su respiración, como si estuviera roncando, con un serio problema para respirar bien. Además cada paso que daba sonaba como si golpeara la tierra con un martillo.
Una mano delgada se posó en la tienda, lo que nos acechaba, sabía que estábamos ahí. Después puso su cara, parecía que escuchaba nuestros corazones a punto de estallar.
– Oigo sus latidos – dijo una voz sepulcral -. Siento su miedo, veo sus rostros lívidos.
– ¿Quién anda ahí? – pregunté con escaso valor.
– Están en mi casa chiquillos… ya no podrán salir.
– No nos haga nada, le daremos todo lo que tenemos -. Dijo Daniela, creyendo que se trataba de un ladrón.
– Las tres son muy bellas, su sangre me rejuvenecerá – enunció la persona que estaba afuera de la tienda. Después pudimos ver cómo su lengua lamia la tienda.
Lo siguiente que paso fue aterrador. La criatura con su mano, rasgo la tienda. Un rostro pálido y alargado se asomó por el hueco que dejó. Su cabello era gris y usaba una cresta de alce como corona. Sonreía y dientes amarillos y disparejos quedaron al descubierto. De repente la tierra se abrió, dos extrañas garras emergieron y arrastraron a Carlos. Gritamos al unísono, aterrados y con los nervios a flor de piel. Abrí la tienda y arrastre a mis amigos fuera. La mujer desapareció. Nosotros estábamos tan asustados que no sabíamos que hacer y actuábamos erráticamente.
Escuchamos como alguien devoraba algo dentro de la tienda. Huesos crujían y alguien succionaba algo. Segundos después la mujer salió de la tienda, estaba cubierta de sangre, tanto sus ropas como su boca, llevaba en su mano izquierda un corazón humano y se lo comió frente a nosotros. Volvió a sonreír. Grito fuertemente, emitió un aterrador ruido de ultratumba.
– Carlos estaba delicioso – se lamió los labios con su lengua -. Espero que ustedes estén igual o mejor de sabrosos.
Nos costó comenzar a movernos, porque estábamos petrificados por el miedo. Pero lo hicimos, torpemente, pero lo hicimos.
La mujer se elevó al cielo, de un salto, no la mirábamos, el suelo estaba resbaloso por la lluvia y nos costaba correr. Un ruido de algo que caía nos alertó. Vivían lloraba y gritaba, la legendaria bruja del bosque estaba encima de ella (después de todo no eran leyendas, ella era real). Agarre un pedazo de madera y quise golpearla. Ella volvió a saltar muy alto, junto con Vivían. Nos reunimos espalda con espalda, mirando a todos lados. Todos vimos como el cuerpo de Vivían cayó frente a nosotros, sin intestinos y sin vida. La bruja aterrizó encima de su cuerpo. Comenzamos a correr rumbo al lugar del cual vinimos. Pero esa cosa no nos iba a dejar salir con vida. Las ramas de los árboles cobraron vida y trataron de atraparnos. Lograron hacerlo con Susan y Víctor. No iba a perder a mis amigos pero esas ramas los apretaron tan fuerte que los vi fracturar sus huesos. Y quebrar sus cuellos.
Daniela y yo corrimos rápido y sin mirar atrás. Un caballo comenzó a cabalgar tras de nosotros. Era la bruja. Montaba un caballo, era café con negro, y emitía un terrible sonido que nos estremecía la piel.
Inesperadamente el caballo y su jinete desaparecieron. Nosotros seguimos corriendo, al regresar la vista al frente apareció el caballo, se paró en sus patas traseras y nos golpeó. Daniela quedó inconsciente y yo, no podía moverme, el caballo puso sus patas sobre mi pecho. Vi como la mujer devoraba a Daniela. La vi desgarrar su carne con sus dientes, la vi tomar su sangre en sus manos y beberla, la vi reír mientras sacaba sus pulmones y los comía. Cuando terminó de comer, la mujer se arrastró en el piso, como si estuviera levitando. Se colocó encima de mí. No me di cuenta a qué hora el caballo se quitó.
De su boca chorreaba sangre, que caía en mi rostro. Estaba tibia y ya comenzaba a coagularse, era la sangre de mis amigos. Colocó sus garras en mi pecho, e inició a arañarlo, tan lento que sentía como me despedazaba cada parte. Su risa era aguda, y el eco amplificaba el terror que sentía al escucharla.
Pronto de mí no quedará nada. La bruja comenzó a clavar sus dientes en mi pecho. Escuchaba como masticaba mi carne, como desgarraba mi vientre, como quebraba mis costillas y mis huesos crujir en su boca. Finalmente perforó mi cuello, en pocos minutos la falta de sangre acabará con mi vida; y si no lo hace eso, el dolor y el shock lo harán. Fue una mala idea venir al bosque, después de todo las leyendas sobre brujas son reales aquí

Mi relato de brujas reales

Siguiendo la historia de brujas…
Cuando estaba en la Universidad llegando a cierto grado nos mandaban a hacer guardias a un rancho propiedad de la Universidad que esta en Linares. Nos mandaban a un grupo como de 12 a trabajar en el rancho una semana al irnos nos relevaba otro grupo y así sucesivamente el rancho siempre estaba atendido.
A mi grupo nos toco ir la semana de Halloween, el 31 era nuestro ultimo dia ahi. El rancho consiste de muchas hectáreas. La casa donde se quedan los estudiantes esta entre campos de sorgo y maiz al frente y atras un Cerrito.

Esa semana nos toco llegar y estaba lleno de lodo. La semana antes de llegar habia habido muchas lluvias. Y no habia forma de llegar a la casita mas q a pie, a caballo o con un tractor (que fue como nos llevaron el primer dia con todo nuestro equipaje y despensa para la semana). Entre el lodo para llegar caminando diario al área donde trabajabamos todos los dias facilmente habia que caminar unos 30 minutos. En el rancho solo estábamos los estudiantes y un señor ya grande que cuidaba, el se quedaba en la entrada del rancho, aun mas lejos.

Así de aislados estábamos. Al preguntar que habia detras del cerro atrás de la casita donde nos quedabamos nos comentaron que ahí estaba la Petaca. Yo solo habia oido que ahi habia brujas, en verdad desconozco las historias, pero yo les cuento lo que nos paso a nosotros. Ya si fue cosa de brujas o no lo dejo a su criterio.

La primera noche como todo buen grupo de jóvenes nos pusimos a contarnos cuentos de miedo. Todo iba bien y nos divertíamos hasta que oímos un grito desgarrador que provenía del campo de sorgo. Se oía como un grito de mujer. Todos corrimos afuera.,echamos luz como pudimos pero no oímos ni vimos nada mas. La única luz estaba en la casa y en la entrada del rancho. Todo lo demás estaba oscurísimo. Nos rendimos y asustados decidimos meternos a dormir.

El resto de la semana transcurrio normal. El ultimo dia en la noche, casualmente en Halloween, hicimos una fogata frente a la casa y nos sentamos a platicar. Salio el tema de que al otro lado del cerrito quedaba la Petaca y que era Halloween, un compañero, supongo yo por asustarnos y hacerse el valiente grito: “pues si es cierto que aquí hay brujas yo las reto a que vengan para conocerlas! Todos le pedimos que se callara por supuesto.

Mas tarde llego el medico encargado a ver como estábamos y a jugar poker con la promesa de que el que ganara el invitaba una carne asada. Uno a uno fuimos perdiendo y pasando a dormir a los cuartos. Habia solo 2 cuartos, para los 12 que eramos. Y nos apretujamos en 6 catres en cada cuarto. Yo estaba en uno que tenia frente a mis pies la puerta, una ventana en mi cabeza y veía de lado en la otra pared una ventana que del piso a la ventana no era mas de un metro. Yo me habia acostado cuando entra un compañero a dormir.

Yo estaba sentada en el catre viendo hacia la ventana en la pared opuesta, mi catre pegado a la pared del otro extremo. Mi compañero pasa frente de mi hacia su catre y pasa frente a la ventana de la pared opuesta, cuando el va pasando en dirección contraria veo algo bajito un poco mas de un metro, a juzgar por lo que alcanze a ver por la ventana, que paso por fuera de la ventana en dirección opuesta a mi compañero. Solo vi una cabecita a medias a través de la ventana que paso. Grite de inmediato. El compañero se asusto tanto que brinco al catre conmigo y pregunto despues q pasaba. Le dije:
-algo o alguien acaba de pasa por la ventana!
El se levanta y sale corriendo del cuarto y regresa unos minuto despues. Me dijo:
– pense q alguien nos estaba gastando una broma, pero todos están en la casa. Están en la cocina jugando poker o dormidos, ya revise. No seria que viste mi reflejo cuando pase frente a la venta? Ya me fije afuera y tampoco hay nada. Le dije-no es posible porque esa cosa iba en dirección contraria a ti y era muy bajito. Me dijo que no me preocupara que iba a dormir con un cuchillo a la mano.

Toda la noche oí ruidos fuera de la ventana que quedaba en mi cabecera, intente atribuirselo a animales del monte pero por algún motivo sentía que no era el caso. Al día siguiente llego el nuevo grupo a relevarnos. Me sentí aliviada de no tener que pasar otra noche ahí. Alguien sabe mas acerca de la Petaca y si es cierto que hay brujas?
ANONIMO

BONUS: Anónimo

Cuando yo era niña conocí a una tia de mi mama, de nombre Trinidad; Por lo que me explicaron ella estaba afectada de sus facultades mentales.
Mi mama es originaria de Villagran Tamaulipas. Me cuenta que su tía era una muchacha muy guapa, pero literalmente , le habia quitado el novio a su mejor amiga y estaba comprometida con el en matrimonio. La noche que anunciaron su compromiso fue en una cena organizada por su familia. Después de brindar ella se puso mal. Salio corriendo de su casa rumbo a la carretera . En el camino se iba despojando de su ropa. Toda la noche la siguieron sin poder alcanzarla; Ella corrió hasta que se canso y cuando por fin la alcanzaron , se dieron cuenta de que perdió por completo la razón.

En aquel entonces, no habia instituciones de salud mental en el norte de México y fue enviada a un famoso hospital psiquiátrico en la ciudad de México,conocido como “La Castañeda”, donde estuvo muchos años recluida y prácticamente su familia se olvido de ella.

Por el año de 1979 a través de cadena nacional de radio, se hicieron boletines para localizar a los parientes delos pacientes de ese hospital, que ese año seria cerrado, para que fueran por ellos y entre esos pacientes estaba Trinidad- Ya para ese entonces tendría unos 60 años de edad.

Otros dos tíos de mi mama, tambien adultos mayores, se hicieron cargo de ella
Fue en ese entonces, yo tendría unos 8 años cuando la conocí.
Al principio me daba miedo pero me acostumbre a verla.

Dos años despues de vuelta con su familia sucedio algo extraño: Trinidad recupero su lucidez y pregunto por sus padres, confundió a una de sus hermanas con su mama, ella pregunto por su prometido, era dificil explicar lo que habia sucedido, hasta que se vio en el espejo y se horrorizo, Pregunto que año era y que edad tenia. Su mente se quedo bloqueada en sus floridos 20 años.

Sus hermanos dicen que su amiga, dolida por la traición, le mando hacer un trabajo de brujeria negra para que perdiera la razón y fuera rechazada y no se casara y justo el dia que Trinidad recupero la razón, fue el dia que esa persona falleció y termino el trabajo de brujeria.

Trinidad o Trine, como era conocida, murio una semana despues de recuperar su lucidez.No soporto ver su vida acabada. Yo le cuestionaba a mi mama, si sabían que ella estaba así por brujería porque nadie la ayudo? Mi mama solo se encoje de hombros.

La amiga de Trine se amargo en vida y no se caso jamas.
Del prometido ya no se supo nada

QUE BELLA SONRISA

Salgo de mi casa y lo primero que veo es la cabeza decapitada de mi madre ensartada en una estaca. A pesar de que lleva más de una semana allí, la sangre sigue brotando de su negro cuello; es terrible lo que le han hecho.

Creepy sonrisa miedo terror

En nuestro pueblo, cuando una persona es acusada de ser bruja, no se le lanza a la hoguera como en otros poblados, aquí la condena es mucho más dolorosa. En este pueblo, a las mujeres que son acusadas de practicar brujería se les golpea y se les viola durante dos días y dos noches. Finalmente, cuando el cuerpo de la acusada no es nada más que carne molida cubierta de los fluidos corporales de la gente del pueblo, el padre Esteban se vuelve a poner sus pantalones, abotona su camisa clerical, se ajusta su alzacuello, y se prepara para ejecutar a la supuesta bruja. La mujer inculpada es colocada de rodillas frente a la capilla, el padre Esteban lee un par de oraciones al azar de la biblia antes de comenzar con la práctica anti brujas, la gente del pueblo le aplaude y le silva.

Una vez el padre ha terminado con todos los preparativos, afeita la cabeza de la pobre mujer con un cuchillo de cocina oxidado, y con el mismo instrumento le arranca ambos ojos, la lengua, y por último, le decapita lentamente. La cabeza de la mujer es puesta en una estaca de madera, la cual luego es erguida frente a la casa de sus familiares. Es una practica verdaderamente brutal y no hay señales de que vaya a cambiar en un futuro cercano, puesto que es la única entretención que tienen estos animales rastreros.

Mi pobre madre, la enfermera del pueblo, fue acusada de ser bruja cuando algunos de sus pacientes le contaron al padre Esteban lo excepcionalmente hábil que era ella para sanar al herido y curar al enfermo.

El padre Esteban pasa frente a mi casa y me saluda con descaro, él sabe que pronto cumpliré trece años y entonces se me aplicará el mismo castigo que se le aplicó a mi madre. Lo único que me mantiene animada y con esperanza es la sonrisa que mi madre me regala cada vez que la veo, cuando nadie más está mirando, aún ahora ella sigue siendo hermosa. No puedo evitar soltar una risilla, pronto la gente de este pueblo se enterará del porqué se debe quemar el cuerpo de una bruja.

El Llanto por las noches

Hola
Anónimo por favor. Cuando mi niña nace, varias personas me advierten de las brujas y yo no hice caso. Los bebés recién nacidos tienden a desvelar a sus padres por noches, pero en mi caso fue algo más, mi niña como todos los bebés no dormía lo hacía por las mañanas y no note nada raro hasta que me di cuenta que despertaba siempre a la misma hora 2 am, ella lloraba sin parar sin que nadie logrará dormirla hasta que daban las 4 am y pasaron así varias noches.

Una noche pasadas las 12 de la media noche escuché a un gato con ese ruido que hacen cuando van a pelearse con otro gato, y así estuvo un rato cuando de pronto escucho que algo grande cae al techo haciendo correr al gato, pasos como de una persona que camina de un lado a otro, no tardó y mi bebé se despierta llorando, ya con mis suegros en el cuarto ayudando a calmar a la bb mi suegro sale a decir lárgate de aquí y palabras fuertes y yo no entendía a quien de dirigía, había un perro fuera de la casa propiedad de ellos pero el perro no hacía ni ruido tenía miedo y yo seguía con la duda de a quién le hablaba mi suegro hasta que entendí, pasaron así dos meses y yo cansada decido irme a casa de mis padres, pensé en que ahí no pasaría lo mismo y pasamos una noche y todo tranquilo, pero un día ya todos dormían.

Mi esposo en la orilla de la cama yo en medio y mi bebé en la otra orilla pegada a la pared, ese día yo descansaba sin ningún temor, cuando en sueño me inquieto mucho y siento la necesidad de moverme y no podía despertarme y nada me sentía muy consiente aún estando dormida, sentía como forcejeo con algo que no sabía que era, en eso despierto y sólo veo total oscuridad y sin ver siento que mi bebé no estaba y empiezo a gritar ” la niña, la niña” cuando yo digo eso empieza a llorar mi bebé y mi sorpresa fue que lloraba desde abajo de la cama sin pensarlo y a oscuras se donde esta y la tomo en mis brazos no pasó ni un minuto cuando ya despierta mi esposo prende la luz y yo en el piso con mi bebé en brazos y mi esposo preguntando qué pasó, y le contestó “no se, no se” como fue a rodar mi bebé hasta ahí sin llorar quien la bajo como pudo pasarnos a los dos sin siquiera sentirla, la bruja nos siguió hasta ahí se la quería llevar y como yo bajé la guardia casi me la arrebata.

Mis suegros eran los que nos protegían ellos ya sabían quien era y que hacer, en mi casa no por eso fue ahí donde aprovechó.

La brujeria parte 1

BRUJERIA PARTE 1

“Me gustaría que relatara algo que les quiero contar pero quiero que sea anónimo porfís…”
Seria por el año 94 que mis padres compraron un terreno, era amplio y tenía tan solo un deteriorado cuarto de baño al fondo del mismo, poco a poco comenzaron a levantar muros y techos, sin embargo desde que llegaron a vivir ahí, cosas malas les sucedieron, en ese entonces aun no nacía, cuando se cambiaron al terreno mi mamá estaba embarazada de mi, pero falleció en extrañas circunstancias cuando aún era niña, recuerdos de mi infancia tengo pocos, a excepción de uno en particular que aun sigue atormentándome, en una ocasión mi papá me regaló una muñeca que hablaba y se reía, incluso le dabas de comer y te daba las gracias, era de baterías, una noche recuerdo que me despertó la risa chillante de la muñeca, una sonrisa electrónica que después de un rato te daba escalofríos, yo me pare intentando apagarla y me regresé a acostar, enseguida vuelvo a escuchar las carcajadas de la muñeca pero esta vez se para mi hermano y le quita las pilas, nos acostamos y apenas estábamos agarrando el sueño cuando se vuelve a escuchar las risitas. era demasiado, nos asustamos y mi hermano toma la muñeca y la guarda en un ropero, por la mañana, la saca y la comienza a despedazar, los restos los tiró a la basura y nunca mas volví a tener o pedir muñecas.


Al entrar en mi adolescencia pude experimentar con mas claridad, ciertas cosas que ocurrían donde vivíamos, en ese entonces ya teníamos una casa bien cimentada en el terreno que mis papas habían comprado, mi vida transcurría de manera monótona y llegar a mi casa me deprimía a veces, mis estados de ánimo eran cambiantes, yo lo atribuía a situaciones de mi edad, pero, había algo más que no sabía explicar, continuamente al llegar a mi casa, veía niños correr por el patio y a veces de noche, escuchaba sus risas alrededor de la casa, yo les decía a mis hermanos si habían escuchado ellos afirmaban que sí, pero pensaban que eran niños de la colonia, había muchos por los alrededores, sin embargo y cansada de juegos, salía para regañarlos y correrlos y jamás vi nada, tan solo obscuridad y focos encendidos a lo lejos de las demás casas.
Una noche, jugábamos mis hermanos y yo a la lotería, entre risas y bromas nos la pasábamos bien esperando ganar cada que nombraban una carta, estábamos tan atentos en ganar que de pronto la algarabía fue interrumpida por un extraño lamento, todos nos quedamos viéndonos, pensábamos que nuestra imaginación nos había engañado pero estuvimos pendientes de los ruidos exteriores y de pronto otra vez, un grito de mujer, era lastimero como si alguien le estuviera haciendo daño, nos pusimos alerta y corrimos a asomarnos a la ventana, teníamos mas curiosidad que miedo, el perro, un bull terrier comenzó a ladrar frenéticamente a algo en la obscuridad, nosotros de principio pesamos que quizás algún ladrón se había metido a robar, era algo común en esa colonia, pero no vimos nada, pero uno de mis hermanos notó algo extraño en el comportamiento del perro, ladraba nervioso pero a algo en la pared, nosotros no veíamos nada pero el animal parecía que si lograba percibir algo, porque rasguñaba y lanzaba mordidas a la pared.
Decidimos alejarnos de la ventana y tratar de olvidar todo, comenzamos a guardar las tablas y las fichas de la lotería y de pronto la luz se va y se escucha de nuevo el lamento pero esta vez afuera de la ventana, todos gritamos con miedo y nos abrazamos temblando, la luz volvió y los ladridos del perro continuaban, esa noche tuvimos todos dificultades para dormir, no podíamos, estábamos esperando que en cualquier momento se volviera a escuchar el lamento, el perro lo tuvimos que meter a la casa para que se calmara y poco a poco nos quedamos dormidos.
CONTINUARA…..

La brujeria parte 2

Decidimos alejarnos de la ventana y tratar de olvidar todo, comenzamos a guardar las tablas y las fichas de la lotería y de pronto la luz se va y se escucha de nuevo el lamento pero esta vez afuera de la ventana, todos gritamos con miedo y nos abrazamos temblando, la luz volvió y los ladridos del perro continuaban, esa noche tuvimos todos dificultades para dormir, no podíamos, estábamos esperando que en cualquier momento se volviera a escuchar el lamento, el perro lo tuvimos que meter a la casa para que se calmara y poco a poco nos quedamos dormidos. Por la mañana fui la primera en despertar y me metí a bañar, aun estaba adormilada al correr el agua por mi cuerpo no te un pequeño ardor en mis piernas, al observar vi con estupefacción que tenía unos aruños, eran varios aruños delgados y poco profundos pero ardían, me revisé y pude notar que en mis brazos tenía varios moretones, eso me asustó mucho y durante todo el día pensaba que me había pasado, sin tener una respuesta clara aunque fuera descabellada.


A partir de ese momento, todos comenzamos a ser acosados por cosas extrañas dentro de la casa, escuchábamos ruidos raros como quejidos, por las noches algo arrastraba las sillas del comedor, las risas de los niños seguían poniéndonos a todos nerviosos, y lo peor, las canicas, durante la madrugada; despertábamos con un sonido molesto de canicas caer y botar por el piso, nuestra cordura comenzaba a jugarnos bromas macabras, porque entre las sombras de los rincones veíamos salir cosas sin forma definida, para nuestra fortuna todas esas manifestaciones no tenían consecuencias negativas en nuestra forma de vida, a excepción de las lesiones en la piel o ataques de nervios durante la madrugada al escuchar las canicas correr, todo parecía relativamente tranquilo, con el tiempo fuimos acostumbrándonos y fueron muchos sacerdotes y brujos a tratar de bendecir el lugar a petición de mi padre, que tiempo después que empezaron estos eventos, murió.
Yo me salí de esa casa cuando me casé, pero mis hermanas, sus esposos y mis sobrinos aun siguen viviendo ahí, cada que las visito, en cierta parte de la conversación surgen pláticas de los fenómenos, ellas continuamente sueñan con algo que las acosa, yo en lo particular al entrar en esa casa, siento una fuerza que me observa desde todos lados, me siento incomoda, a veces he podido sentir un aliento atrás de mi oreja, algo que respira y que mueve mi cabello de la nada, nunca he podido estar sola en ningún cuarto, incluso pido a mis sobrinos que me acompañen al baño, el miedo en la actualidad aun me persigue al visitar la casa de mis hermanas, y más aún por una escalofriante revelación que me hizo mi hermana hace algún tiempo.
Después de que me fui de esa casa, ella fue con una supuesta señora que le leía las cartas, le dijo a mi hermana que ese solar en particular estaba maldito, que tenía una aura muy negra que lo invadía, ella supo por dichos de los lugareños que durante un tiempo vivió ahí una familia, la mujer practicaba la brujería y hechizos para dañar a las personas, pero con tan poco conocimiento y experiencia que el esposo la terminó dejando con sus dos hijos, en un arranque de despecho y coraje arremete con odio en contra de los niños al menor de 5 años lo mató, reventándole la cabeza con un block, mientras que al otro lo asfixió con una almohada mientras dormía, la señora al ver la magnitud de sus actos, tomó la decisión de ahorcarse, colgándose de un árbol de mango que había en la propiedad.
Empecé a atar cabos, los niños que escuchamos todos eran quizás las almas errantes de ellos deambular por el terreno al no tener descanso por morir violentamente a manos de su propia madre, y los ataques y visiones de sombras eran de la señora que también merodeaba entre las sombras, pero había algo mas, algo maligno que no dejaba que prosperara nadie que viviera ahí, tiempo después nuestro hermano nos confirmó los dichos de aquella señora, pero complementó la versión con algo todavía mas siniestro, la mujer que mató a sus hijos, tenia pactos con el demonio para hacer sus brujerías, al hacer eso abrió portales que aun seguían abiertos y que por ahí cosas malas salían para atormentarnos, no quise saber más de eso, todos mis hermanos sabíamos que mientras viviéramos en ese terreno nada nos saldría bien, yo me salí antes de ahí, pero ellos tomaron la decisión de vender la casa y salirse. Creo que es la mejor decisión que pudieran haber tomado, alejarse de todo ese horror que nos persigue desde que mis padres llegaron a habitar ese terreno y cobró sus vidas.

Basada en hechos reales
adaptada por :
Eduardo Liñán Junio 2016

La vidente (Relato de misterio)

LA VIDENTE

(Relato de misterio)

La mujer de mediana edad, paseaba aquella mañana de primavera por la zona más céntrica de su pequeña localidad.

Hacía dos días que habían colocado en su población un mercadillo medieval, y aquella mañana de Viernes Santo, salió a dar una vuelta, para mezclarse con gente desconocida y tomar un poco el sol.

La excelente temperatura primaveral rondaba los veinte grados. Julia Martínez paseó tranquilamente entre los puestos y tenderetes del mercadillo. Le llamó la atención la pequeña tienda de campaña de una tarotista.

El cartel que había delante de la tienda decía que una tirada completa valía quince euros. A pesar de que no creía mucho en esas cosas, sintió curiosidad.

Como mucho, tan sólo perdería el tiempo y una pequeña cantidad de dinero. Pero no le importaba. Solía gastarse mucho más dinero en ropa, zapatos y complementos, que en realidad no necesitaba, y que ya casi no le cabían en los armarios.

Entró en la tienda, y una gitana bastante mayor, que aparentaba sesenta y tres o sesenta y cuatro años, la recibió con una sonrisa.

-¡Hola, buenos días. Puedes sentarte, amiga -le dijo la tarotista.

El espacio era muy reducido, era un cuadrado de dos por dos metros, y tan sólo había espacio para una pequeña mesa redonda, sobre la que había un ajado mazo de cartas de tarot, y dos sillas. Una detrás de la pequeña mesa, y otra delante.

Julia tomó asiento enfrente de la vidente, y ésta, después de barajar, y de que ella cortara, le echó las cartas.

Al observar las once cartas colocadas en una larga hilera, a la experimentada gitana, se le iluminaron los ojos.

-¡Vas a tener mucha suerte, amiga! Las cartas dicen que muy pronto encontrarás un tesoro.

Julia, se sorprendió por las extrañas palabras de la clarividente, pero no dijo nada. Le pagó el importe de la consulta, y después se despidió con una triste sonrisa, y le agradeció su buen hacer como echadora de cartas.

Aun eran las doce y media de la mañana, y todavía era muy pronto para volver a su casa.

Hacía casi un año que se había separado de su marido, y ahora vivía sola. No habían tenido hijos. Varios médicos le habían dicho que no podía quedarse embarazada, que era estéril. Esa fue una de las causas de la separación. Ella quería adoptar un niño, y su marido, no. A él no le gustaban los niños.

Caminó pensativa entre los llamativos y curiosos puestos del mercadillo medieval.

“¿Un tesoro, para qué quería ella un tesoro?”, pensó Julia. Era funcionaria del ayuntamiento desde que tenía veinticuatro años, y no estaba necesitada de dinero. Con su sueldo tenía más que suficiente para llevar una vida digna.

Unas cuantas horas más tarde, sobre las doce de la noche, mientras veía la televisión, recordó que no había bajado la basura. Su casa estaba bastante alejada de los lugares en que las procesiones del Viernes Santo recorrían su habitual itinerario, como cada Semana Santa. Cogió la bolsa de basura y bajó a la calle, para dirigirse hasta el contenedor más cercano.

Iba a echar la bolsa, cuando de pronto reparó en lo que parecían unas mantas viejas tiradas en el suelo. Le había parecido escuchar un ruido. Tal vez era un gato que estaba jugando, envuelto entre las mantas.

Con un poco de aprensión, desenvolvió las mantas, y cuál no fue su sorpresa, cuando encontró a un bebé de pocos días, que se debatía entre las mantas, muy probablemente, necesitado de alimento.

Tomó al bebé en brazos, y se sintió inmensamente feliz. La vidente tenía razón: había encontrado su tesoro.

© Francisco R. Delgado