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Historia real de terror Anonima 2018

Anónimo

Buenas noches, quiero comentarles antes que nada que yo era muy escéptica de las cosas paranormales, dado que soy profesionista de rama científica y a todo siempre le encontraba una explicación… Hasta que hace un año aproximadamente mi familia y yo vivíamos en Guadalupe y por cuestiones de trabajo decidimos cambiarnos a la colonia Santa Mónica en Juárez Nuevo León, ahí fue cuando comenzó todo.

Rentamos una casa pequeña, somos una familia pequeña, mi mamá mi hermano y yo. A lo que la casa sólo contaba con una recámara la cual mi mamá y yo habíamos decidido que mi hermano la habitara y ella y yo dormíamos en la amplia sala.
La casa al entrar estaba el comedor, después el siguiente cuarto era la sala y la puerta a la recamara y del otro lado la cocina y baño. Cabe recalcar que era una casa muy pequeña.

Todo iba muy bien hasta que en las noches al acostarnos todos yo comencé a escuchar ruidos en el área del comedor, casualmente siempre era cuando mi mamá se quedaba ya dormida y yo seguía despierta en el celular, podía oír como arrastraban hacia atrás las sillas del comedor, era algo verdaderamente impresionante porque jamás había pasado por algo así, la primer noche que lo escuché sólo me tapé hasta la cabeza y decidí cerrar los ojos y convencerme de que ya estaba demasiada cansada y solo estaba imaginando cosas.
Después, la segunda noche ya fue inevitable el no asustarme, de igual forma, mi mamá ya estaba dormida, mi hermano en su recamara y yo en el celular… Las sillas volvían a arrastrarse pero cada vez más fuerte hacia atrás y hacia adelante fue tanto mi temor que comencé a llorar y desperté a mi mamá para que pudiera escuchar pero justo cuando ella se despertaba el sonido cesaba… Y todo volvía a la normalidad. Cada noche era lo mismo, era tanto mi desesperación que nadie me creía que comencé a sufrir de insomnio.

Mi mamá a las 5 semanas decide colocar una cama al lado del comedor para cada quien tener su espacio, a lo que yo me sentí más segura porque dije “si mi mamá está al lado del comedor entonces ya no se escuchará nada” y cuál fue mi sorpresa… Que en las noches yo volvía escuchar como arrastraban las sillas mientras mi mamá dormía justo AL LADO DEL COMEDOR, yo ya no podía mas, era llanto noche tras noche de desesperación porque no me creían y ahí estaban las sillas arrastrándose…

Hasta que después llega un integrante nuevo a la familia, el novio de mi mamá comienza a quedarse con nosotros y la primer noche que él se quedó fue la primer persona que no estaba dormido y pudo escuchar las sillas, comencé a escuchar las sillas y escuché la voz de mi padrastro diciendo “Ya deja de arrastrar la silla y duérmete” (el no sabía lo que ocurría cada noche) y eso hizo que mi mamá se despertara y justo en ese momento… Escucha claramente y no solo eso voltea al comedor y vió como una silla se arrastraba hacia atrás y se detuvo en ese instante.

Déjenme les digo que mi mamá no lo dudó, cuando me creyó porque lo experimentó ella, inmediatamente dejamos la casa y ahorita vivimos en la misma cuadra pero como a 6 casas de ese domicilio, durmiendo en paz y tranquilos y por cierto… El comedor lo dejamos ahí.

Al comentarle a la rentera lo que ocurría nos dijo que su esposo tenía 3 meses apenas de haber fallecido en esa casa, rompiendo en llanto, nos comentó que ella se había salido de ahí porque escuchaba cosas y creyendo que se estaba volviendo loca decidió irse a vivir con su mamá a Escobedo.

No nos importó dejar nuestro comedor, estamos felices de que podemos dormir agusto proximamen con mas relatos de terror, deja tus comentarios mas abajo un saludo.

El Demonio me persigue (Relato real)

Hola amigos este dia con un nuevo relato real de terror.

Managua, Nicaragua soy Carlos A. Altamirano V. Esta historia es basada a hechos reales que me ocurrieron en el estado de Managua desde los 5 años he mostrados sin números de síntomas extraños ya que puedo ver a diferentes entes paranormales así como espíritus de luz como espíritus malos (demonios) la cual he vivido con esto al punto que interactuó con estos entes.

Bueno todo comienza cuando yo era un bebe de 1 año, mi madre me cuenta que yo me encontraba durmiendo junto a ella, al poco rato ella vio un bulto negro que estaba arriba del gavetero este medio unos 2 metros de altura, luego bajo a tomar mis pies con sus garras mi madre asustada no podía moverse al ver sus ojos rojos, aun asi ella se esforzaba para no soltarme, es cuando este ser le dijo que yo le pertenecía y no permitirían que yo creciera con creencias religiosas, desde entonces no puedo dormir tranquilamente por la noches ya que siempre soy observado por esos ojos rojos, cada noche es lo mismo mi cuarto es un congelador y hay días en que mi cama se mueve por las noches, escucho voces diciéndome que yo moriré porque les pertenezco (al señor de las tinieblas) hay noches en que he visto la muerte, demonios, también tengo sueños con el infierno escuchando voces de sufrimiento constantemente mencionando que debo servir al gran poderoso rey de todo.

En la actualidad estoy cursando mi universidad el 4to año de derecho y relaciones internacionales, pero este terror sigue presente a día de hoy, por las noches sucede lo mismo escucho voces diciéndome que el tiempo se está acercando en formas de burlesca, cada instante me observan y está creciendo un deseó en mi sobre las artes antiguas de los ritos y conocer a luzbel ( el dragón) he buscado ayuda y no lo he encontrado, no sé si viviré con esto más tiempo, pero al pasar del tiempo me he acostumbrado.
Segunda historias de terror real

Hola, me gustaría que publicaran una historia 100℅ real que me pasó, es él día que vi en persona al mismo demonio y comienza así:

Yo crecí en un pequeño pueblo en él istmo de Tehuantepec en Oaxaca, aunque me mude a Monterrey al terminar la universidad.

La historia comienza hace aproximadamente 16 años cuando a mi abuelo le dió un derrame cerebral y por consecuencia perdió la memoria, los doctores recomendaron que le hiciéramos algún entretenimiento para que su mente se mantuviera ocupada, por ello decidieron comprarle un par de borreguitos que mi abuelo muy feliz cuidaba y que al paso del tiempo se hicieron docenas, él los llevaba a pastar a un terreno que teníamos a lado del panteón del pueblo y ahí se la pasaba todo él día por cierto él terreno tenía un ojo de agua que estaba muy bonito.

En fin mi abuelo nuevamente recayó y fue hospitalizado, esto sucedió en la temporada de vacaciones de verano, por ello como todos estaban ocupados en mi abuelo, mi prima y yo nos hicimos cargo de los borregos, yo tenía como 7 y ella como 11años.

El segundo día que fuimos al terreno nos sentamos a descansar era un día muy caluroso y solo se escuchaba él sonido del viento rozar con los árboles y con los cables de las torres de luz. El terreno estaba separado del panteón por una malla de alambre de púas, pero se veía perfectamente todo él panteón a lo lejos porque parecía una pequeña montaña llena de árboles y tumbas (él panteón está a las afueras del pueblo) entonces mi prima y yo nos sentamos a descansar sobre un tronco que quedó cuando cortaron un árbol, nos sentamos espalda con espalda, yo viendo hacía él panteón ella hacia la entrada, después como a medio día exactamente, yo quede viendo justo hacia él panteón que como ya dije era semejante a una montaña, estaba mirando cuando de repente me di cuenta de que entre los árboles y tumbas se veía algo que yo pensé era como él tronco de un árbol quemado que se mantenía en pie, sin embargo de tanto que me quede mirándolo me di cuenta de que era alguien no algo, pues se había movido, [[se los juro cuando cuento esto siento que se me cae la cara a pedazos y se me llena los ojos de lágrimas]]

Cuando me di cuenta no era un tronco quemado, era alguien parado ahí que nos observaba todo él tiempo, tenía su mirada en mi cara lo podía distinguir a lo lejos, estaba parado de lado y de repente se dio vuelta quedando de frente y pude ver perfectamente que parecía un hombre vestido de CHARRO!!

En medio de la luz de medio día bajo él sol, estaba él ahí parado, parecía simplemente una silueta sólida completamente negra, solamente podía distinguir esa sonrisa macabra que solo un demonio posee.

Por supuesto me quede congelado de lo que veía frente a mí, solamente alcancé a gritar: “Fatima!!” Que es él nombre de mi prima y ella dijo “que tienes Wil!!” Yo solo levante la mano señalando lo que estaba viendo, ella volteó y asustada me tomó de la mano y me sacó corriendo de ese lugar.

Llegando a casa ella le contó a mi mamá lo que habíamos visto sin hacernos tanto caso porque pensó que era nuestra mi imaginación, al día siguiente yo me enfermé gravemente de fiebre y del estómago, mi familia creé mucho en la medicina tradicional, por lo que me llevo con un curandero que yo después de eso creo mucho en él.

El me hizo unas limpias con hierbas y lociones, y sin decirle nada aún, él ya sabía porque enferme, me dijo: “Viste algo que te espantó mucho, lo viste en él panteón, lo que viste es él charro, que es el mismo diablo”.

Mi mamá quedó perpleja al igual que yo, pues en ese momento como dije era un niño que simplemente pensó que había visto un fantasma.

Después de eso tuve varias sesiones para curarme pues me enfermaba constantemente debido a lo que vi, y después de unas semanas me repuse.

Hace años no me he ido a parar a ese terreno ni al panteón y la única vez que volví a ese panteón fue cuando fuimos a enterrar a mi abuelito, que ya falleció como dos años después de eso, por cierto los borreguitos fueron vendidos o regalados porque nadie podía hacerse cargo de ellos. por supuesto toda esta experiencia me hizo más fuerte para las cosas que mi familia y yo íbamos a pasar con él paso del tiempo.

El curandero es mi tío, y tiene su capilla adentro del terreno donde esta la casa de mis papás, ahí llegaba gente de todas partes del país a curarse, dejando ahí sus malas vibras y demonios, por lo que después de mi experiencia en mi casa ha pasado muchísimas cosas que uno creería que no es verdad, pero cuando lo ves con tus propios ojos, te das cuenta que es verdad uno se va de este mundo pero llega a otro, y nuestros seres queridos siguen entre nosotros, en forma de aire pero ahí están, tal vez otro día me anime a escribir sobre esas anécdotas que como ya dije, cada que hablo de mi experiencia siento muchas cosas en mi cara y cuerpo y es difícil para mi, por algo decidí salir de mi casa independizarme, olvidar y alejarme de esas cosas paranormales que tanto me afectan.
Saludos!

Por cierto batalle muchísimo para mandar mi testimonio, siempre había querido escribir, pero siempre algo salia que me impedía hacerlo.
Wilfran González

Muchas gracias por llegar hasta aqui, si tienes alguna historias de terror lo pudes enviar a nuestro correo que esta mas arriba, espero lo disfrutes y compartas el blog con tus mejores amigos.

Nuevos relatos reales de terror

Hola amigos aqui compartiendo 2 historias de miedo para esta semana, comparte y deja tus comentarios.

Soy de Colombia, cuando tenia 5 años a mis papas les tocaba trabajar todo el día así que llegaban tarde yo quedaba al cargo de mis hermanos, como era la menor era la que mas rápido se dormía.

Una vez mis hermanos me dejaron sola en casa, me había quedado dormida.. Me desperté y estaba solo y a oscuras prendí todas las luces de la casa menos la de la cocina y la de una habitación que siempre me daba miedo entrar y desde lejos vi una cara tenia los ojos rojos y salí corriendo de la casa, me quede parada en la puerta mirando para dentro y en ese momento mire 3 sombras negras de una persona dentro de la casa, le comente a mis papas y no me creyeron.

A los pocos días mi hermana y yo estabamos jugando con barbies y en un momento donde yo me quede sola con las barbies, una de ellas me hablo diciéndome que alabemos al diablo y le comente a mi hermana y quemamos las muñecas.

En fin pasaron los años y a los 9 años me fui de visita para donde una prima y nos pusimos a jugar el famoso juego de cupido, éramos 4 jugando solos en casa mi prima, ella vivía en una loma todos se pudieron salir del juego menos yo, bueno no le puse mucho cuidado nos adentramos a la casa y nos empezaron a asustar se fue la luz solo en la casa los vecinos tenían luz y a mi prima le cogieron la mano y a mi se me apareció un señor de edad recuerdo que era canoso tenia barba me asuste mucho. Al otro día mi hermana se despertó toda loca queriendo matar a mi primito. Un año después recibí mi bautizo junto a mi primera comunión dejaron de asustarme hasta los 12 años donde empecé a ver sombras q pasaban estando yo sola en casa,siempre me levantaba las 2 de la madrugada escuchando ruidos me daba mucho miedo dormir sola. Así eran todos los dias hasta q me acostumbre y de ver sombras pase a escuchar voces.

Le conté a mama y como siempre nunca me creyó.

Hoy en día tengo 17 años y una hermosa hija quede embarazada y deje de sentir y ver esas cosas. Cuando mi hija nació a los 8 días de nacida me despertaba a las 3 de la mañana escuchando sonidos raros hasta mi mama los escuchaba decía que era la bruja. Me toco llevar agua bendita para la casa, empecé a ver de nuevo sombras, escuchaba que me llamaban. Me despierto a las 3 de la madrugada; se me paraliza el cuerpo a veces siento que alguien se me acuesta al lado como que siento que el alma se me sale. Otras veces se me acuestan encima. La ultima vez que me paso eso pude ver a una persona que se acostó a un lado, no pude verla muy bien contacte a un brujo y me dijo que tengo algo en especial que aun no lo he analizado, el dijo que me ayudaría pero cada día que pasa es peo,r veo mas claras las sombras.

Trabajo en un bar salgo muy tarde, a veces me toca irme sola para la casa, siempre siento que alguien me sigue y me mira mucho, en realidad me da miedo aunque las vea y las sienta todos los días me da mucho miedo.

El brujo me dice que son animas y que aparte el papa de mi hija me hace brujería…

Segunda Historia real Miedo a la oscuridad

El pequeño Francisco había desarrollado desde muy niño, un miedo terrible a la oscuridad que preocupaba a sus padres. Si bien esto era normal en todos los chiquillos, su hijo no parecía superar esa dura etapa como pasaba con el resto de los críos.
Todo el tiempo pedía que hubiera luz en su mesita de noche, pues quedarse a oscuras le provocaba las peores pesadillas. Así que su madre se asguraba de prender una lamparilla en su habitación sin falta.

Pero Francisco poco a poco se hacía mayor y aquella fobia no quería desaparecer.
Llegó el momento en que se enteraron de que él era el único niño de su edad que seguía durmiendo con la luz encendida. Aunque consultaron con varios especialistas y trataron de ayudarlo a superar ese medio, no hubo manera. Francisco simplemente odiaba la oscuridad.

El tiempo pasó y un día desafortunado, el chico tuvo un accidente que lo mató al instante. Destrozados, sus padres decidieron hacer un funeral y darle sepultura.
Amortajaron su cuerpo infantil y sin vida, y lo pusieron en un ataúd, el cual enterraron justo en el jardín para seguir teniéndole cerca.
Fue ahí que comenzaron los problemas.

Todas las noches, los padres de Francisco escuchaban como la cripta se abría y enseguida unos diminutos pasos. Su terror aumentaba cuando, al asomarse por la ventana, veían que efectivamente, la tumba estaba abierta de par en par.
El ataúd seguía allí pero por más que cerraran la cripta, está volvía a abrirse a la noche siguiente.

Descartaron que se tratara de ladrones, pues además de que no tenían cosas de valor y los restos de Francisco permanecían intactos, sabían que ningún amante de lo ajeno se iba a tomar la molestia de regresar todas las noches al mismo lugar.
Decidieron entonces llamar a un investigador de lo paranormal, que colocó monitores en el jardín y espero hasta ver algo.

El hombre le mostró a la preocupada pareja como la cripta se abría sola por las noches, aunque no se veía que nada saliese de ahí. Empero, los pasos pequeños seguían escuchándose, seguidos de un escalofriante y casi imperceptible llanto.
Ellos lo reconocieron, ¡era la voz de su hijo!

La madre de Francisco comprendió lo que ocurría de repente. Aunque su hijo se había marchado para siempre, aun en el más allá le tenía miedo a la oscuridad y la cripta era un lugar muy oscuro. Ya no tenía su lamparita de noche para sentirse seguro.
A partir de ese momento, noche tras noche comenzó a poner una vela encendida para él y los ruidos y hechos extraños cesaron.

El tiempo pasó y los padres de Franscisco también murieron. Otras personas llegaron a habitar en la vieja casa, con la tenebrosa sepultura en el jardín. Y ellos juraban que algunas veces, en medio de la noche, sus puertas se abrían y lograban escuchar un llanto amargo e infantil, de un niño que buscaba a sus padres.
Y tú, ¿qué tanto le temes a la oscuridad?

LA PACIENTE Relato basado en hecho reales

LA PACIENTE (#413 – 12/08/2017)
Relato basado en hecho reales contado por Dr. E. Martínez
Escrito y adaptado por Eduardo Liñán.

Hace algún tiempo, hice mis residencias en el Seguro Social. Los turnos que tenía en el área de cirugía eran demasiado agobiantes y muy demandantes, había días que pasaba sin dormir y aun así me ponían a hacer cirugías a mí a otros colegas y enfermeras. La demanda de los servicios médicos era enorme y el Seguro no tenía suficiente capacidad para atender a cientos de enfermos que día a día llegaban. Recuerdo que estaba en el turno cuando me tocó operar a una señora con un caso grave de quistes en el hígado. Era una operación complicada y tenía pocas probabilidades de éxito. Y así fue, la señora no sobrevivió a la operación ya que tenía muchas complicaciones además del mal hepático, recuerdo que eran las 2 am cuando la declaramos muerta en el quirófano.

Tenía mucho agotamiento y me preparé para irme y dejar todo al turno, ya me había pasado de mi hora de salida y tendría que volver en pocas horas. Después de firmar formas y papeles me dirigí al elevador para bajar al sótano, al entrar noté que había una joven de aspecto juvenil con una de las batas azules que les dábamos a los enfermos, supuse que era una paciente, tenía un aspecto pálido y enfermo, unas ojeras negras daban cabida a un par de ojos que se sumían en las cuencas de su cara. Iba descalza y eso aunque inusual no era extraño. Así que le comencé a hacer platica.

-¿Cómo está hoy? – le pregunté con ganas de iniciar una plática.
-Bien Doctor, ¿Ya termino? – Me respondió sin mirarme
-Si, gracias a Dios ya me retiro por hoy, tuve un día complicado
-¿Tuvo una operación?
-Si, ¿Cómo lo supo?
-Por ahí anduve
-¿Ah, es enfermera o paciente?

En eso el elevador se paró súbitamente en el quinto piso y las puertas se abrieron, vi que venía alguien caminando por el pasillo para el elevador y sentí una corriente eléctrica recorrer mi espalda hasta los pies, inmediatamente toqué los botones para cerrar la puerta del elevador y aplané varias veces para que bajara; el elevador comenzó a funcionar y sentí alivio.
-¿Por qué hizo eso doctor?, esa pobre señora venia aquí –Me recriminó la joven sin mirarme a la cara.

-No me lo va a creer pero a esa señora la acabo de operar y falleció hace una media hora –Le respondí con temor y con asombro.
-muy mal, doctor –repuso la joven.

Sentí un poco de vergüenza y me comencé a sentir algo culpable; pero ¿Por qué? ¿Por no dejar bajar a un fantasma o a una alucinación por el cansancio que llevaba?.
Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando el elevador llegó al sótano y me dirigí a la salida. La joven que venía conmigo se quedó en el elevador y me miro con una mirada de reproche y tristeza. En ese momento un pensamiento me invadió. La joven también había visto a la señora ¿Cómo era posible? Yo desde hacía algún tiempo tenía algo, una condición extraña que me hacía ver cosas y sombras, a veces personas y se recrudecía cuando tenía un agotamiento extremo como el que tenía en ese momento, no me impresiono tanto, no era la primera vez, solo era ver y ya. Nunca tuve contacto con muertos o cosas así, me negaba, era un profesional de la salud y por tanto esas cosas se contraponen a mi educación.

En eso pensaba cuando me encontré con una compañera enfermera y tenia claras señales de haber llorado.

-Que paso Mariana ¿Por qué el llanto? –Pregunté con preocupación.
-Mi hermana, ingresó en la tarde por una peritonitis y tuvieron que operarla, todavía no se como esta, no sé si ya terminó la operación, por eso voy a Cirugía a ver qué me dicen
-Ah, ya voy de salida, vengo de ahí, ingresaron a una paciente hace unas horas, ¿Cómo se llama tu hermana?
-Rosaura, mira esta es su foto.

En la cartera llevaba una foto de la hermana, no puedo describir el momento en que el piso se me tambaleó y una corriente helada me recorrió de pies a cabeza: la joven era la misma con la que venía en el elevador y con la que estuve platicando, momentos antes. Quise decirle a la enfermera que la había visto; pero ¿Viva? No, ella había fallecido. Le dije que no sabía y que mejor que fuera a cirugía a preguntar, después de eso me retiré a mi casa y descansé lo que pude, al regresar algo extraño ocurrió en mí, tenía dudas. Si en realidad las personas que veía por los pasillos del nosocomio eran en realidad eso o ánimas que rondaban por ahí, sin darse cuenta que habían muerto.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional /Registrado en Safe Creative / protected by DMCA / Derechos de contenido reservados – Eduardo Liñán © 2017.

Vibora – Relato real de miedo

VIBORA (#394 – 01/07/2017)
Relato basado en sucesos reales, contado por Javier Faustino
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán.

Esta es una anécdota que le ocurrió a mi bisabuelo alrededor de los años 50s en un pueblo rural llamado San José del Tunal situado en Atlacomulco, Estado de México. Mi abuela me contó que en aquel tiempo mi abuelo empezó a cortejarla y al conocer a su padre (mi bisabuelo) supo que era un hombre bastante promiscuo y enamorado. Su carácter y su don de la palabra le había conseguido ser asediado por muchas mujeres y el correspondía siendo complaciente con ellas de tal suerte que tenía a muchas queridas dispuestas a entregarle su amor.

Sin embargo la suerte no le duró mucho tiempo, al paso de los años llegó a vivir una mujer en la cuartería donde mis bisabuelos vivían, justo debajo de su casa. El hombre no perdió la oportunidad de cortejar a esa dama que resultó ser muy atrayente para él. A pesar de conocerla poco, fueron varias ocasiones que la llegó a cortejar, sin importar que la bisabuela y sus hijos se dieran cuenta de su desfachatez y cinismo.

Los chismes y los rumores llegaron a oídos de la familia sobre la identidad de la mujer, se decía que practicaba la brujería y que por las noches salía de su casa convertida en una enorme ave que surcaba los cielos del pueblo. Cosa que jamás nadie pudo comprobar. La mujer tenía una belleza notable a pesar de estar entrada en años su cuerpo y su andar eran la envidia de muchas jovencitas del pueblo y los hombres no perdían oportunidad de admirarla. Sin embargo ella le hacía caso únicamente al bisabuelo que por alguna extraña razón la defendía y la adoraba sin importar lo que dijera la gente, ya que él era un hombre ya mayor, mucho mayor que ella.

Cierto día el bisabuelo se encontraba solo en la casa y la lujuria asaltó sus pensamientos decidiendo ir con su “novia” y envolverla para que tuviera sexo con él, cosa que hasta el momento no había sido posible; pero la deseaba, así que fue a su casa y estuvieron un buen rato ahí, hasta que la mujer le propuso ir a caminar a la orilla de un riachuelo cercano, lejos de los chismes y las miradas indiscretas. Así lo hicieron. El salió primero, la esperó en una vereda por un rato hasta que ella llego después. Se fueron gustosos tomados de la mano y dándose algunos besos por el camino, cuando por fin llegaron al rio, la mujer se desnudó ante la mirada lasciva del bisabuelo y miró con deleite como aquella deliciosa mujer se introducía al agua para refrescarse. Sin pensarlo se despojó de la ropa de igual manera y se metió a nadar con ella.

Aquello fue una grata experiencia. Mientras disfrutaban del chapuzón entre besos y caricias el bisabuelo por fin pudo tomar a la mujer y hacerla suya. Después de tener sexo en el rio, él de inmediato perdió el interés en la mujer y decidió irse de su lado para volver a su casa. Las protestas y los ruegos por parte de ella no se hicieron esperar, le pidió encarecidamente que se quedara y que le respondiera como hombre al haberse entregado a él, había adquirido un compromiso con ella, mismo que el bisabuelo no estaba dispuesto a cumplir, ya había conseguido lo que tanto deseaba ahora era tiempo de marcharse.

La mujer encolerizada salió del agua desnuda y se interpuso en el camino del viejo, de los ruegos pasaron a las exigencias y a los insultos, El acostumbrado a esto le dio un bofetón y esta cayó al piso. El odio y la decepción hicieron que se levantara y lo comenzara a maldecir de formas extrañas, además de propinarle golpes y rasguños. Esto preocupó al viejo que, sabiendo lo que decían de la mujer se preocupó que fuera impertinente o le hiciera algo malo a él o a su familia, así que le siguió el juego y le dijo que se quedaría.

Aun con la furia en la sangre la mujer empezó a vestirse y en un descuido el bisabuelo la tomó por el cuello y comenzó a ahorcarla; el miedo, el coraje y el instinto asesino del viejo hicieron la labor de tomar la vida de esa mujer que intentaba zafarse de las manos de su verdugo sin éxito, perdió la conciencia y con ello la vida. El viejo la dejó tendida en medio de los matorrales con una mueca horrible en su rostro.

Viendo la atrocidad que había cometido, salió corriendo hasta llegar a su casa y nervioso tomó una gran cantidad de alcohol, observando a su alrededor y temiendo alguien lo hubiera visto. Así pasó la noche en medio de visiones de cárcel y las apariciones imaginarias de la muerta, producto de la borrachera. Se quedó dormido y al despertar de inmediato el torrente de recuerdos de su crimen lo invadió. Sin poder soportarlo, sucumbió ante su conciencia y el temor de que lo descubrieran y salió rumbo al paraje donde había dejado a la mujer, debía desaparecer el cuerpo y borrar su crimen en tanto hacia tiempo para huir.

Al llegar al lugar del crimen, vio con extrañeza que el cadáver no estaba donde lo había colocado, sintió miedo de pensar que ya lo habían descubierto, sin embargo vio unos rastros que lo condujeron a donde estaba una ropa tirada, era el vestido y las pertenencias de la mujer, debajo del vestido estaban las medias y los zapatos, la ropa interior y algunas otras cosas; pero del cadáver nada. Al levantar la ropa, sintió un temor profundo al ver algo que rebasó toda su lógica y entendimiento. Había unos despojos, eran los restos de piel de una persona que estaba perfectamente acomodada dentro del vestido, era como un traje de piel que había servido de cascaron para una persona. En medio de esa piel se movía algo con lentitud y al acercase más para distinguir sintió escalofríos y un golpe de aire caliente en su rostro al ver que se trataba de una enorme serpiente que se desenroscaba para salir por el lado de donde había estado la cabeza que ahora era un pedazo de piel con pelos negros.

Sin poder creer lo que sus ojos veían, el viejo salió corriendo con el alma en un hilo al ver el horrible hallazgo. Al llegar a su casa, sudando a mares y aterrado, cerró todas las puertas y ventanas y se enclaustró en su cuarto. Temblando y sosteniendo firmemente un rosario empezó a rezar. Su familia al ver este comportamiento extraño le preguntó lo que tenía. Y este empezó a contarles la extraña historia, de su desliz, del crimen y lo que encontró en el riachuelo. Los familiares sin poder creer lo que decían lo tildaron de loco y alcoholico; pero al paso de los días la ansiedad por el miedo y lo que parecían ser cosas que solo él veía a su alrededor hicieron que comenzaran a creer en su historia. Además la que había sido amante del viejo ya no vivía más debajo de su casa, había desaparecido repentinamente y la gente decía que se había fugado con algún amante de un pueblo vecino, dejando todas sus pertenencias. Nadie supo la verdad.

El bisabuelo nunca fue el mismo después de contar esa extraña historia, su vida dio un giro y fue gobernado hasta ya entrado en la vejez por visiones horribles y pesadillas que resultaban ser bastante reales , a tal grado que amanecía con golpes y rasguños que se producían de la nada. Algo lo atormentaba día y noche hasta que una madrugada sufrió un infarto, muriendo en medio de dolor y de miedo al ver que “seres obscuros” habían ido por el para atormentarlo en el infierno. Nunca se supo la verdad, solo él y eso lo llevo a la tumba, Murió a los 86 años, en medio de terribles dolores y enfermo.

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CRIMEN Relato basado en experiencias reales

CRIMEN

Relato basado en experiencias reales de Naila Rojas
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán.

Fue una mañana de Agosto cuando llegué a mi trabajo en un puesto de pollos asados y fui recibida con la noticia de que una joven con la que había hecho amistad, había muerto en extrañas circunstancias, víctima de un asesinato aun sin resolver. Consternada por la noticia tan solo me puse a pensar en ella y recordarla como era en vida, haciéndole una inusual promesa al ver su carroza cuando la trasladaban al cementerio “Algún día nos volveremos a ver, amiga.”
El tiempo pasó y días antes del aniversario de su fallecimiento, pude tener contacto con ella. Para ese entonces trabajaba en un puesto de tacos en la noche y después de una ardua labor, regresaba a mi casa a descansar de un día agotador.

Mi sueño era profundo; pero puedo tener un estado de vigilia en el cual puedo captar lo que pasa a mi alrededor aun estando profundamente dormida. En esa noche podía escuchar la televisión que mi esposo tenia encendida, sin embargo entre sueños pude sentir y “ver” como mi amiga Laura se presentaba ante mí, en el sueño la veía ante mí y le preguntaba cosas. Ella en cambio permanecía en silencio y con un gesto de tristeza, de pronto estira su mano y me dice “mira” en ella había unas margaritas blancas “Estas flores me gustan” . Luego de decir esto las puso en mis manos. al colocarlas pude sentir la suya completamente helada, tanto que me dio un frio extraño que me hizo temblar, en eso sentí como mi esposo trataba de despertarme, y yo no podía hacerlo porque Laura me tenía tomada de la mano sin querer soltarme, mi respiración se cortó por unos instantes y al querer jalar aire, mi esposo me escuchaba emitir unos balbuceos sin sentido. Cuando por fin pude volver a la realidad, él estaba sorprendido y me dice que estaba temblando en la cama con la mano estirada y que trataba de gritar; pero parecía que me estaba ahogando. Al incorporarme, mi esposo notó que estaba helada, y aun nerviosa por el sueño , le conté lo que había soñado, esa noche no pude dormir tranquila.

A la mañana siguiente, me fui a trabajar con algo de inquietud y aun meditaba en lo que había soñado, me preguntaba por qué soñaba con ella; no éramos amigas de toda la vida y apenas la conocía; pero su muerte me dejo pasmada. En el trabajo todo estuvo normal; pero mi patrona me hizo un comentario: “Los familiares de Laura pasaron con margaritas en la mañana, ya va a cumplir un año de fallecida”. Algo en mi se perturbó al escuchar aquello. Al regresar ya de madrugada a la casa, sentí algo de miedo y angustia, no quise pensar mas y me dispuse a descansar.

Entré de nuevo en un sueño profundo y comencé a sentir como algo se me subía, sentía el peso de algo sobre de mi y cuando pude abrir los ojos, era ella, tenía su rostro pegado al mío y con esa mirada profunda y perdida, con ojos tan negros y sin ninguna expresión. Comencé a respirar con dificultad y trataba de rezar algo sin poder siquiera terminar la oración. Trataba de gritar, de moverme pero no podía. Sentía algo pesado y enorme impidiéndome moverme. En un instante desperté de mi sueño, ahí estaba mi esposo algo alterado tratando de calmarme nuevamente y cuando por fin pude hacerlo me solté a llorar entre sus brazos.

Era la víspera de su fallecimiento, me levanté cansada y con los ojos hinchados, al estar sola, la nombre.

–Laura, mañana que cumplas un año te llevaré las flores que quieres y una veladora, pero por favor déjame dormir en paz.

Llegó la noche y con ella el miedo, todo transcurrió normal sin percances, quizá lo que le dije funcionó; no la soñé esta vez, en cambio pude dormir largo y tendido. Al día siguiente ella cumplía un año de muerta, pensaba en lo que le había dicho y como aun estaba cansada, pensé que ya no me molestaría mas y me dormí. Era de mañana y de pronto se me presentó nuevamente en sueños, esta vez con una mirada de reclamo. Desperté asustada y no pude mas, le llamé a mi concuña y le pedí que me acompañara al cementerio. De camino pasamos a una florería y compré un ramo de margaritas y una veladora, ya estando en el cementerio le comenté al cuidador de la joven y le pregunte por su tumba. El hombre recordó y me indico donde estaba sepultada Laura, al llegar a su tumba estaba completamente en el abandono, solo había una veladora de vaso, apagada y sin consumir. Mi concuña me dejo sola, le puse las flores y prendí ambas veladoras, me senté en la tumba y comencé a “platicar” con ella.
-Laura, ya no me molestes más, he cumplido con venir a dejarte tus flores y tú veladora, ya no puedo hacer más por ti.

En ese momento la veladora que ya estaba en su tumba se apagaba y la mía aun seguía encendida. La volví a prender pensado que era el viento, repetí esta operación tres veces y las mismas que la veladora se apagaba, no sé si fue la desesperación o un sentimiento de culpa lo que me hizo comenzar a llorar de una manera incontenible, lloré por un gran rato hasta que ya no pude mas, con los ojos hinchados tan solo me levanté y le dije que ya no podía hacer nada más y me marché.

Ya de regreso a mi casa me preparé para ir a trabajar y la noche transcurrió normal, sentía algo de alivio, cuando me regrese del trabajo me dispuse a dormir, entre en un sueño profundo y esta vez soñé con ella pero de una manera diferente. Estaba parada enfrente de su casa, y la veía en la puerta, ella estaba tratando de abrir, cuando de pronto vi a alguien que se le acercaba por la espalada y le apuntaba a la cabeza con un arma, un destello comenzó a iluminar toda la escena y en el momento que iba a ver el rostro del asesino despertaba, gritando alterada diciendo

-¡Cuidado te van a matar!

Nerviosa y sudando copiosamente, empiezo a llorar y a decirle a Laura.
-¡No puedo hacer nada, no me van a creer que vi a tu asesino, van a decir que estoy loca, no somos parientes ni nada, perdóname por favor, no puedo hablar!
Al llegar el día, y ya de camino al trabajo aun estaba nerviosa por toda esa situación y la imposibilidad de hacer nada, ¿Quien me iba a creer? ¿Que pruebas tenia? ¿Por qué me pasaba esto a mi?, llegando al trabajo me encontré a la patrona sacando papeles de una caja vieja, en eso vi un periódico y en él una noticia que me dejo helada, era el reporte del homicidio de Laura y las circunstancias en las que había muerto, de un balazo en la cabeza por un desconocido a la entrada de su casa, en el reportaje había una foto de una persona que reconocí por la ropa, era la misma ropa que había visto entre sueños del asesino de Laura, la cual vivía con ella, y entonces lo comprendí todo.

Laura me quiso transmitir un mensaje, me quiso poner alerta y me mostró quien la mató, entonces un torbellino de sentimientos de culpa e impotencia me invadió, sentía tanto no poder ayudarla, sentía un enorme miedo de decir la verdad, de decir algo siquiera, el estrés y la ansiedad me llevaron al baño a devolver y después de un largo rato de llorar y pedirle perdón por no poder hacer nada, sentí algo de alivio. Pensaba que quizá con el tiempo esta persona tendría su merecido castigo algún día, aunque aun hoy en día el solo pensar en esto y contárselo me pone nerviosa y un sentimiento de culpa me invade, ella dejo en la orfandad a 2 niños y hasta la fecha su crimen sigue sin resolverse, ella de tanto en tanto se me aparece entre sueños, con esa mirada triste y con ese gesto de impotencia. Y cada que la veo le pido perdón por no poder o no saber qué hacer.

~Eduardo Liñán © 2017, derechos de contenido. Reservados

CAJITAS Relato basado en sucesos reales

CAJITAS
Relato basado en sucesos reales contado por Aretha Martínez
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Lucy tuvo dos hijos: Alexei y Alondra. La niña cuando nació nunca pudo conocer a su padre ya que a los once días de nacida, el padre murió de forma trágica. Como yo tenía una relación muy cercana a ella, yo pasaba por sus hijos a la escuela, ella era maestra; así que era complicado que los atendiera, esa tarea recaía en mí.

Alex fue muy unido a mí, siempre me vio como una segunda madre y yo como a un hijo. En aquel tiempo asistía a la universidad y al medio día que salía me iba por él y la niña se quedaba con su mamá ya que era aun lactante. Nuestra vida tomaba un buen rumbo. Sin embargo las cosas tomaron un camino extraño el día que Lucy se involucra con un maestro que era practicante de un templo espiritista. Hacía meses que había superado lo de Doña Panchita y tenía muchas reservas sobre el tema de los espíritus, por todo lo que había visto durante el servicio que presté a la médium y no me gustaba esa relación para Lucy, además muchos miembros de la familia incluyéndome, teníamos sensibilidad para ese tipo de “dones”; clarisentencia, clariaudiencia y clarividencia. Mis dos sobrinos podía “ver” animas y descarnados en lugares insospechados, yo podía ver y escuchar con mucha claridad; pero en menor medida, aunque siempre me dijeron que si controlaba mis “dones” podría incluso predecir desgracias, nunca me gustó nada de eso y siempre decia “no”. A pesar de mis advertencias ella manifestó que le gustaba de participar en esas prácticas, así que se metió y durante algún tiempo no pasó gran cosa; pero yo vivía con esa incertidumbre de que en cualquier momento algo se saliera de control o que algún espíritu inmundo invadiera nuestra vida y no estaba equivocada.

La primera en manifestar la clarisentencia fue mi prima Alondra, había cumplido 3 años y era costumbre leerle cuentos para entretenerla. Yo le leía “La mil y una noches” todo iba bien hasta que una noche muy segura comenzó a decirme que el genio la quería abrazar y que el genio le cantaba canciones durante la noche para que durmiera. Yo algo inocente pensaba que el genio al que se refería era el de Aladino. Pasaron días así sin que me causara alguna emoción de extrañeza. Nosotros en mi familia no teníamos fotografías ni acostumbrábamos a ponerlas en cuadros porque crecimos con la idea de que una foto te roba el alma y no era algo que nos llamara la atención hacerlo; pero Lucy guardaba recuerdos en un viejo álbum familiar que no conocía y un día la niña comenzó a preguntar por su papá, no lo conocía y le entró la curiosidad por saber cómo era. Así que Lucy sacó el álbum de una vieja cómoda y comenzó a buscar fotos del padre de Alondra. Hojeó entre fotos borrosas y descoloridas hasta que la niña vio la foto de su papá y exclamó frenéticamente, con mucha emoción, señalando una de las fotografías.

–¡Este es el genio, este el genio!

Lucy y yo nos miramos con sorpresa; pero antes de que pudiera decir algo, cerró el álbum y no comentó nada más. Aunque ahora que lo pienso la niña pudo traer a su papá de entre los muertos. Luego de eso hubo muchas ocasiones en las que ella me contaba acerca de sus experiencias con el maestro y sus reuniones, ella iba cada tercer día a esa congregación y cada que llegaba me contaba muchas situaciones increíbles y hasta fantásticas; pero dadas las cosas que habíamos pasado, no se me hacia descabellado ni siquiera raro, para mi esas cosas eran hasta habituales. Yo solo escuchaba como hablaba de una medium que hacia contacto con los muertos y no evitaba pensar en Panchita. Era claro que había algo que nos conducía irremediablemente a ese camino de algún modo.
Sucedió que cierta tarde tuve que pasar por los niños al lugar donde se reunía Lucy con el maestro y los demás miembros. Al llegar vi que los niños jugaban y yo decidí esperar a Lucy a que saliera de su reunión, en eso salió el maestro con un rostro sonriente y me invitó a participar de aquello. Al principio estaba renuente en entrar; pero me ganó la curiosidad de querer hacerlo. Entonces pasé a lo que llamaban “el templo” después de las cortinas, vi que habían muchas personas congregadas en una especie de sala de culto en donde al fondo parecía estar una persona haciendo alguna clase de rito, era unas 30 personas las que había ahí, y la supuesta medium era una señora un poco mayor , que tenía los ojos idos y temblaba extrañamente, supuse que estaba en un tipo de trance o era la “cajita” de algún ánima, esperaba que empezara a hablar con voz masculina y dijera algo que nadie esperaba; pero en vez de eso la señora se levantó y con los ojos en blanco se dirigió a mí, eso hizo que me pusiera tensa y atenta a lo que me iba a decir.

En vez de decir algo, extendió su mano como queriéndome dar algo “invisible” y habló con una voz raposa: ” ten este diamante…”

Yo sin saber qué hacer, dirigí la mirada a Lucy y ella haciendo un ademán me sugirió hacer lo que decía la señora. Yo con algo de renuencia decidí seguir el juego y extendí mi mano para tomar el supuesto diamante. Al hacer eso comencé a sentir sueño y un cosquilleo en las piernas, luego me quedé sentada en una de las bancas y todos continuaron con lo que hacían, luego nada.

El sueño y la obscuridad de mi mente de pronto se marcharon y al abrir mis ojos estaba sentada en medio del gentío y amarrada en una silla, sin poder comprender que sucedía, mi cabeza trataba de recordar cómo es que había llegado a esa posición, comencé a preguntar molesta porque me tenían amarrada, le grité a Lucy que quitara los amarres y de que trataba todo eso. Todas las personas a mi alrededor me veía con miedo, algunas con morbo, otras con curiosidad, mi tía con preocupación y la señora médium solo me observaba con un rostro inexpresivo. Quería respuestas, entonces el maestro se acercó y me dijo algo que me inquieto de sobremanera, la explicación fue que el supuesto “diamante” que me entregó la señora fue para abrirme el canal de mi cerebro para entrar en contacto con los espíritus, entonces él tomó mi mano y me la condujo a la parte trasera de mi cabeza ahí sentí un hueco profundo, algo inusual, no recordaba o desde cuando tenía ese hueco; pero lo sentía más hundido en mi cráneo.

–El problema es que al abrir ese canal, solo bajaron demonios y te logramos sacar 15 que hablaron a través de ti. –Repuso el maestro.

Yo sin poder creer lo que me decía, sentí nauseas y una inmensas ganas de salir de ahí corriendo, suplique que me liberaran y mientras el maestro lo hacía, las demás personas mi miraban con cautela. Cuando por fin salimos de ahí, yo me sentía agotada y enferma. Le dije a Lucy que nunca más volvería a entrar en ese lugar. Pasaron los días y no sucedió nada extraordinario, aunque intuía que mi tía se guardó muchas cosas sobre ese evento. Como yo iba a visitar a mis padres un par de veces por semana. Una tardé aborde un camión y me baje en el puente de Benito Juárez, que cruzaba el río Atoyac, aun el sol alumbraba, había que caminar una vereda de tierra amarilla que se extendía por unas cinco bloques grandes sobre un terreno que había pertenecido al rastro municipal y donde ahora se levantaba una barda a lo largo de la URSE (Universidad Regional del Sureste) el camino estaba rodeado de carrizales y casi nunca veía a nadie rondar por ese lugar. Venía sumida en mis pensamientos y no me percaté que a lo lejos se escuchaban unos pasos hundirse en la arena. Cuando por fin caí en la cuenta que eran pisadas presurosas que iban hacía a mí. Las escuché más cerca y más de golpe. Eso me hizo voltear y lo primero que vi fue a un joven moreno, que tenía unas facciones extrañas con una sonrisa un tanto morbosa. Antes de que pudiera darme cuenta vi que hizo el intento por abrazarme, al que me hice hacia atrás en una posición de defensa. Le pregunte qué era lo que deseaba y no dejaba de mostrar esa sonrisilla molesta. El momento de tensión duró un rato y cuando por fin ese joven extraño habló fue para preguntar si por ahí pasaba algún camión que lo dejara cerca del cementerio. Le dije que a unos pasos pasaba en “Carmen-Panteón” ese lo dejaba en la entrada. Hizo una mueca de agradecimiento y siguió su andar sin dejar de sonreírse, yo caminé despacio para verlo alejarse y al dar la vuelta en la esquina de la barda desapareció.

Aun inquieta seguí caminando lentamente y vigilando mis espaldas. Cuando doy la vuelta en la esquina vi con extrañeza que estaban Lucy, el maestro y su esposa esperándome. Al verme corrieron a mi encuentro y m miraron de pies a cabeza, preguntándome si estaba bien. Le contesté que si y les platiqué sobre el muchacho raro y si no lo habían visto a lo que ellos afirmaron que no. Era imposible que no lo vieran, se hubieran topado con él al dar la vuelta. En ese momento el maestro algo atribulado me dijo que Alexei ( el hijo de mi tía Lucy, empezó a desarrollar habilidades de medium al asistir a este grupo) entró en un trance y preocupado afirmó que un demonio acababa de hacerse presente y que quería llevarme. El asustado pidió que vinieran en mi auxilio. Por eso vinieron a encontrarme; pero solo me habían visto a mí a ninguna otra persona y en efecto la calle estaba desierta. Hicieron conjuros raros y parecían “limpiar” el aire con movimientos aun más raros como si tuvieran machetes “invisibles” todo eso me parecía raro y hasta gracioso; pero ellos en verdad estaban muy preocupados por mí, a la tarde siguiente de nueva cuenta tuve que ir con mis padres y luego de bajar del camión y tomar unas escaleras, vi que había muchas personas reunidas como en un pequeño parque, eran estudiantes de URSE. Me seguí por el camino de tierra y vi a lo lejos un auto lujoso estacionado y al parecer había una pareja dentro. Eso me hizo sentir algo de confianza y seguí caminando rápido hacia la casa de mis padres. Pero antes de que pudiera llegar al auto, de improviso me sale el joven del día anterior por un lado del camino; pero esta vez me enfrentó y me dijo algo que hizo que me pusiera a temblar.

“¿Por qué me tienes miedo?, Pídeme lo que quieras…” Exclamó con su habitual sonrisa morbosa.
Yo miré a todos lados para pedir ayuda y el tipo comenzó a acercarse lentamente tocando la barda con el dedo. Sentí un pánico tan grande que lo único que hice fue decirle que en nombre de Jesucristo se alejara de mi. En ese momento mostro su verdadero rostro, era pura maldad. Su boca eran un par de hileras de dientes pequeños con grandes encías negras que sonreían, y sus ojos eran un par de canicas negras; brillantes y perturbadores. Sin saber que hacer corrí hacia donde estaba la pareja y antes de que pudiera reaccionar el joven desapareció de mi vista. Pensé en darle la vuelta a la universidad para llegar por otro lado y cuando lo iba a hacer, ya tenía al joven de nueva cuenta frente a mí. Era imposible, ¿Como se había movido tan rápido y sin que me diera cuenta?. De nuevo me dijo que le pidiera lo que quisiera. Yo en tono molesto y enfrentándolo le dije determinada que no quería nada. Viéndome con desprecio el joven se dio la media vuelta y se perdió en el camino no sin antes decirme que me estaría esperando. Mis piernas temblaban y quería llorar, me apoyé en la barda y seguí mi camino. Casi llegando a la casa de mis padres, estaba el maestro y Lucy esperándome. Les platiqué lo sucedido y ellos dijeron que habían estado orando para debilitar al ser obscuro. Pero que no me podía desentender de todo eso, era importante para mi desarrollar mis dones para poder hacerle frente a lo que me acosaba. Yo renuente me negué a involucrarme mas en todo aquello. No terminé de decir eso cuando comencé a ver todo negro y me perdí completamente.

Al despertar estaba de nueva cuenta en el “templo” y amarrada a una silla. Esta vez el maestro me indicó que me habían sacado más “demonios” que al desmayarme caí en un trance muy profundo y al no poder controlarlo deje “abierta la puerta” para que estos entraran. Yo no podía creer lo que me decía y me sentí furiosa por estar de nuevo amarrada a una silla y porque Lucy lo permitió, no acababa de pensar en ello cuando vi algo extraño en la realidad, eran como sombras difuminadas que iban y venían por todo el cuarto. Me inquieté por que no estaba en trance o algo por estilo y podía ver esas cosas que acechaban a las personas que estaban ahí cuando vi que uno de esos “espejismos” iban a tocar a Lucy comencé a gritar espantada para que no la tocaran, ella saltó de su silla y el maestro comenzó a echar en el nombre de Dios, amoniaco para ahuyentar a esos seres. El olor era penetrante; pero parecía funcionar por que aquellas cosas comenzaron a danzar por todos lados.

En unos instantes y luego de una extraña lucha entre el maestro y los acechadores, vi surgir otra aun mas grande y larga de las sombras, era como una especie de serpiente que se arrastraba y se erguía para dejar ver que estaba furiosa y venia por mí. Para ese momento Lucy me había quitado las ataduras y me abrazaba asustada, yo igual estaba temerosa y desconcertada por todas esas cosas que veía con mis ojos. En ese momento le indico al maestro que echara amoniaco a donde estaba esa serpiente; pero era inútil. Yo escuchaba gruñidos horribles en el ambiente, cosas que los demás no podían ver o escuchar. Cuando pensé que esa cosa se me iba a meter, cerré mis ojos y escuché en mi cabeza una voz muy dulce que decía:

“Defiéndete, usa tus armas…”

En ese momento yo imagine estar rodeada de ángeles con espadas y lanzas, oré pidiendo por su ayuda y en el cuarto se iluminó con una luz cegadora que me produjo paz y una sensación de seguridad que nunca había sentido, yo veía como las lanzas y las espadas se levantaban en contra de esas cosas horribles y negras. La luz hizo el resto y todos los seres obscuros se desvanecieron. Lo siguiente era caos en la habitación, el maestro rezaba frenético y lanzaba líquidos por todos lados. Cuanto todo volvió a la calma el maestro intentó reclutarme para la congregación; ya que la medium anterior se había ido al temer mis alcances. Yo en todo momento me negué a participar de todo eso, el se molesto y me dijo que si no lograba controlar mis dones me iría mal en la vida. Afortunadamente no fue así. Sin embargo me sucedieron muchas cosas a lo largo de mi vida que nunca pude explicarme. Mi vida y la de mi familia siempre estuvo y estará rodeada de cosas sobrenaturales. Acerca del ser obscuro que me tentó apareció después; pero ese será motivo de otro relato. Gracias por su atención.

Si vas a copiar y pegar el relato menciona los créditos correspondientes de autor – relator y menciona la fuente donde lo tomaste, eso me ayuda a seguir publicando. Gracias.
Derechos de contenido reservados 2017 © Eduardo Liñán. https://www.facebook.com/elrincondelmastuerzo/

ACCIDENTE

ACCIDENTE
Relato basado en hechos reales, contado por E. Ramírez.
Escrito y Adaptado por Eduardo Eduardo Liñan.

Mi esposa y yo nos habíamos casado un mes de julio del año 2014. En ese entonces decidimos irnos de luna de miel por varios sitios del país en nuestro coche, nuestro destino era Cancún, Salimos de Monterrey y nos fuimos manejando por parte del estado de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y finalmente llegamos a Quintana Roo. Pasamos varios días en aquel paradisiaco lugar y al regresar tomamos una ruta diferente ya que mi esposa quería visitar a sus abuelos en Tehuetlan. De tal manera que tuvimos que manejar por caminos de la sierra, los cuales estaban llenos de curvas y tramos en los que era imposible manejar rápidamente. Así que se nos hizo bastante largo y tedioso el ir manejando a aquel sitio. Sin embargo éramos felices y pensábamos en nuestra nueva vida y planeábamos cosas para crecer como pareja y familia.

Al pasar Huejutla nos agarró una lluvia intensa que hizo que condujera lentamente. Mi esposa se comenzó a poner algo tensa por que estábamos en medio de la nada y se podía ver poco por la lluvia; por lo que nos estacionamos en un paradero a esperar que pasara la lluvia. Hacia algo de frio y nos abrazamos para entrar en calor. Cuando la lluvia cesó, nos dispusimos a seguir con el camino. Ya la tarde había caído por lo que estaba obscuro y se notaba una peculiar neblina al ras de la carretera. Salimos del auto para apreciar la sierra o al menos lo que podíamos observar a lo lejos, el sonido del cerrito en donde estábamos y el olor a tierra húmeda inundo nuestros sentidos. Al regresar al vehículo notamos que paso otro por la carretera muy rápido era un Aveo de modelo reciente y mi esposa se dio cuenta que iban un par de personas en el auto, que parecían ir algo desesperadas. Ella siempre fue muy observadora y yo solo quería llegar lo más rápido posible, ya nos había agarrado la noche en la sierra y sin conocer la carretera era para volverse loco; pero tenía que mostrarme sereno ante ella para no alterarla aun mas.

Le di marcha al carro y me fui manejando sin correr mucho, pensaba en quedarnos en el primer hotel que viéramos y seguir nuestro camino durante el día; pero aquello se veía muy improbable estábamos en medio de la sierra y sin saber muy bien porque rumbos, mi esposa sacó entonces un mapa de carreteras para ubicarnos y así poder llegar a algún punto conocido. No tardamos mucho en ubicarnos y más adelante quedaba un poblado más o menos grande y quizás alguna pensión donde quedarnos. As i que me fui seguro y esperando ver la luces del poblado en cualquier momento. No tenía mucho rato manejando por aquellos caminos cuando tomamos una pronunciada curva y luego un tramo largo, de pronto a lo lejos vimos la luces traseras de un vehículo que parecía estar ladeado en un vado a un lado de la carretera, al pasar cerca del vehículo nos dimos cuenta que había chocado con un árbol, la parte delantera estaba hecha pedazos y el parabrisas roto. Me detuve unos metros más adelante y me bajé para ver si podía ayudar.

Al acercarme al auto siniestrado, tristemente me di cuenta que venía una pareja, estaban cubiertos de sangre, el hombre tenía la cabeza metida en el volante y aplastada en el tablero del auto, mientras que la mujer estaba prensaba entre la puerta y el asiento, su rostro había sido partido en dos, aquello me ocasionó un pánico que me dejó en shock y temblando al ver la horripilante escena, al mirar la parte trasera del auto, me percate que venía otra persona, era una jovencita que estaba acurrucada en el asiento trasero, parecía estar inconsciente por que no se movía y pensé que también había muerto, aunque la parte trasera no había sufrido daños.

Intente abrir la puerta; pero esta se había atorado y me asomé de nuevo, esta vez la jovencita parecía estar sentada en el asiento llorando y tomándose el rostro con las manos, su largo cabello negro parecía cubrir su angustia y el dolor de haber perdido a sus padres. Me regresé al auto, mi mujer estaba parada a un lado temblando y claramente nerviosa. Saqué una herramienta para tratar de abrir la puerta y sacar a la joven, quizás llevarla a un hospital. Cuando regresé noté con extrañeza que la jovencita no estaba.

Eso me dejó con una gran duda y con algo de temor. Era imposible que hubiera salido, mi esposa jamás vio salir a nadie del auto y yo estaba seguro de haberla visto llorar amargamente. Sin saber que pensar, le dije a mi mujer que la joven no estaba, que no sabía a donde había ido. Ella siempre fue creyente de cosas de fantasmas y se asusto enormemente, me rogó que nos fuéramos de ahí y que llamáramos a los servicios de emergencia, eso era todo lo que podíamos hacer. Aunque nunca había visto a mi esposa aterrada, estaba a punto del llanto cuando accedí que nos fuéramos del lugar.

Mi esposa rompió en un llanto de miedo y pena por la pareja y por la situación de la joven. Yo aun no entendía como es que se había salido del auto o si en realidad lo que vi era alguien . No terminaba de pensar eso cuando en un instante los faros del vehículo iluminaron lo que parecía ser una persona corriendo por la carretera, para mi sorpresa era la joven que parecía haber visto en el auto siniestrado. Delgada de cabello largo y vestido de manta todo lleno de sangre, parecía correr con desesperación, apenas dije : ” esa es la niña”. Mi mujer se alteró y se puso tensa, sin pensar sus palabras fueron “no te pares” Sin saber qué hacer, quise por un momento parar y ante la insistencia de mi mujer no lo hice, me seguí de largo no sin antes ver el rostro de aquella joven.

Estaba pálida y con un enorme gesto de tristeza y angustia. En cuanto vi que desapareció del camino, le dije a mi mujer que se calmara que ya íbamos rumbo a un hotel y pronto llegaríamos a un pueblo, ella comenzó a decir que tenía miedo. Que sus abuelos siempre le hablaron de apariciones o ánimas que rondaban esos caminos de la sierra en busca de paz y que a veces venganza, que nadie sabía que le tocaría en suerte y mas viniendo de noche. Después de decirme eso sentí escalofríos; pero no era de esas personas creyentes de fantasmas. Al ir subiendo por las curvas mi mujer por la impresión y por el movimiento sintió nauseas y ganas de devolver. Como pude me paré a un lado de la carretera y la ayudé. Luego de que se sintió mejor, su rostro cambió a un mueca de horror, sus ojos casi salidos de sus orbitas contrastaron con unos labios que comenzaron a temblar como queriéndome decir algo. Corrí y la abracé, estaba temblando y helada. Al preguntarle que sucedía, tan solo levantó su mano y señaló algo. Al voltear una corriente eléctrica me recorrió de pies a cabeza y la impresión produjo que mi corazón se acelerara. A unos metros de nosotros estaba la joven del accidente. Estaba de pie, descalza y con el vestido de manta lleno de manchas, su rostro era pálido y sus ojos reflejaban soledad y tristeza, estaba delgada hasta los huesos. Cosa que no había visto antes en el accidente. Casi con mi mujer a rastras la subí al coche y le di marcha para alejarnos de ahí.
Maneje lo mas rápido que pude y al dar la vuelta en una curva mi mujer comenzó a balbucear algunas palabras que no entendía, al final de sus frases tan solo me dijo: “¿Que quiere?” Luego de decir esto se quedo en total silencio y con los ojos cerrados, segundos después escuchamos en el interior del auto una voz femenina que decía: “A mi mamá”, casi de inmediato mi mujer comenzó a gritar histérica tapándose la cara y yo voltee de inmediato a la parte trasera del coche, cada músculo de mi cuerpo se tensó al ver que la joven venia sentada en la parte trasera, con su rostro pálido y demacrado; luego de verla, dibujó en aquel rostro fantasmal una sonrisa y comenzó a reírse con una sonrisa breve y silenciosa. Mi mente se desconectó completamente, el miedo hizo que me paralizara y en vez de frenar aceleré el auto. Mi esposa gritaba con todo el terror que le pudo salir de su garganta y lloraba intentando que todo aquello fuera irreal. Yo con las manos temblando no sabía qué hacer, el frio nos invadió a ambos y de pronto unas luces que iluminaron el camino me alertaron que venía un vehículo de frente. Lo único en lo que pensé fue en volantear y eso fue todo. El auto cayó a un barranco no muy profundo; pero lo suficiente para que este diera varias vueltas. Entre los gritos de pánico de mi esposa y los míos, vi con horror que ella salía por la ventanilla rota, no llevaba el cinturón puesto y el golpazo fue terrible, el horror se apoderó de mi, al ver que había sido expulsada del auto y luego un gran ruido al caer al fondo del barranco. Estaba medio inconsciente y luego entre sombras y ruidos raros pude observar que frente a mi estaba el rostro de la joven, la veía borrosa y después la nada.

Desperté en la cama de un hospital, estaba en Huejutla y no sabía como había llegado ahí, luego de muchas preguntas, yo solo deseaba saber cómo estaba mi mujer. Un doctor que me estaba atendiendo, me miró muy serio y me confirmó lo que me temía. Ella había muerto en el accidente. Me desgarré en llanto y quise pararme de la cama; pero mis piernas rotas me lo impidieron. Cuando me preguntaron la causa del accidente, no supe que responder o decir. Recordé todo y recordé la aparición de la joven, la maldije no sé cuantas veces y luego de recuperarme no quise volver al sitio del accidente, ni siquiera ver lo que había quedado de mi coche, a mi esposa me la entregaron en una urna la cual descansa frente a mi cama, todos los días platico con ella y por las noches puedo sentir su calor en mi cama. Aun me duele todo esto y me duele la muerte de mi esposa por algo tan absurdo y tan irreal como un maldito fantasma de carretera.

~Eduardo Liñán.

(Si copias o compartes este relato, menciona y cita los créditos correspondientes. Es una condición de honestidad y honradez darle el crédito a quién lo merece,)

INCUBO

INCUBO (Fragmento)
Escrita y Adaptada por Eduardo Liñan
Relato basado en sucesos reales, inspirado en la leyenda “el diablo y el baile”
Hace algunos años vivía en la ciudad de Tampico; en donde se celebraban bailes muy concurridos en un lugar llamado “la Gruta Azul” un anexo de un hotel conocido como el “Imperial” y que actualmente se encuentra cerrado.

Sin embargo era uno de los principales salones de baile en la ciudad de aquel entonces y una de las principales fuentes de diversión en la ciudad, con la presencia de innumerables señoritas casaderas y caballeros vestidos de traje y sombrero dispuestos a bailar con alguna de las jóvenes que asistían a estos bailes. La finalidad de los asistentes era entablar una amistad y quizá algo más. Los mas aventurados salían en pareja para recorrer la ciudad de noche, terminar en la playa o en algún motel de paso, para afianzar la amistad o tener una noche de amor fugaz.
Siempre me consideré una joven hermosa, me cuidaba mucho y procuraba vestir bien y arreglarme de la mejor manera posible; vivía en una colonia llamada Mainero. Trabajaba como secretaria en una oficina de gobierno, y tenía amigas que asistían frecuentemente a bailes en diversos salones de la localidad, las cuales siempre me invitaban cada que iban. Mas yo nunca aceptaba. Trabajaba de lunes a viernes y prefería quedarme en mi casa los fines de semana cuidando a mi mamá, además de hacer actividades domesticas, sin doblegarme siquiera a los placeres que calificaba de mundanos. Cierto sábado que mi mamá se había ido con una tía, llegaron mis amigas a mi casa y me invitaron a ir a un baile en la gruta azul. Indecisa decidí romper con la rutina e irme a ver cómo era aquello y quizás animarme a bailar aunque no supiera. Así que me arreglé con mi mejor vestido, me hice un peinado alto y me maquillé con pulcritud e incluso me puse pestañas postizas. Mis amigas al verme algunas se sorprendieron y otras me miraron con envidia. Asi que nos dispusimos a irnos al salón, yo estaba ansiosa por conocer y experimentar cosas nuevas.

Llegamos al salón y sentí varias miradas indiscretas que volteaban a vernos; pero sobre todo a mí. Sentí incomodidad y ganas de irme inmediatamente, al sentirme abrumada por el gentío y el morbo con el que me observaban algunos hombres por no ser asistente habitual y deseando una oportunidad de bailar y conocerme. Cuando hice el intento por marcharme, una de mis compañeras me tomó fuertemente del brazo y me jaló con el grupo. No pude sentirme extraña en aquel ambiente de jolgorio y apogeo, donde muchas parejas se movían al rito de las melodías de los Gatos Negros.
Enseguida que entramos buscamos donde sentarnos, y encontramos unos lugares junto a la pared en una hilera de sillas, nos sentamos entre risas y cuchicheos, recuerdo que llevaba un vestido floreado y me había arreglado especialmente para la ocasión, sin parecer soberbia siempre atraía la mirada de los caballeros, cosa que me incomodaba; pero a la vez me hacía sentir bien. En esa ocasión sentí que acaparaba la atención de los jóvenes que me estaban observando, los cuales se acercaban para invitarme a bailar; pero yo me negaba una y otra vez, inventando cualquier pretexto. Me complacía escuchar la música pegajosa de la orquesta, mis compañeras disfrutaban de aquel momento con varios jóvenes que las sacaron a bailar.
De pronto sentí la presencia de un caballero parado en la entrada del salón, iba elegantemente vestido. Con traje obscuro, camisa de seda, zapatos de charol, guantes blancos y un sombrero de fieltro. Tenía una mirada muy penetrante, su aspecto arabesco con el bigote finamente rasurado y su porte varonil hicieron que clavara mi mirada en ese hombre tan apuesto, de aspecto tan diferente a los demás. Estaba solo y sonreía con éxtasis mostrando sus dientes perfectos y blancos. Varias de las jóvenes incluyendo mis amigas adivinaron que se trataba de un hombre de dinero en busca de pareja.Por lo que hicieron hasta lo imposible por llamar su atención. Mientras yo estaba embelesada por su percha.
Mientras que los músicos iniciaban los primeros compases del danzón Nereidas, este hombre recorrió su mirada en todo aquel sitio hasta que sus ojos se clavaron en mi, sonrió de manera pícara y enseguida se dirigió a mí; tan caballero y tan galante como solo aquel hombre podía ser, y me habló con una voz dulce, lenta y cadenciosa. Extendiéndome su mano enguantada me invito a bailar. Yo estaba hipnotizada por aquel hombre y solo dije: “si” sin pensarlo.
Ya estando en la pista de baile no pude evitar preguntarle por que usaba guantes con el calor que hacía a lo que gentilmente me respondió con su voz de seda:
-Es para no dañar su piel de durazno señorita- y sonrió maliciosamente, poniendome nerviosa y haciendome sudar.
Aquel halago y la sensación de tenerlo tan cerca provocó en mi, un ligero escalofrío en todo mi cuerpo y me acerqué más al hombre, mientras el apretaba mas mi cintura a medida que iba sonando la música. No sé cuánto tiempo pasó; bailamos danzón, boleros, chachachá y no sé que otros ritmos que desconocía. El llevaba el paso, y así llego el final del baile cuando marcaron el final del entretenimiento. Entonces encendieron las luces y pregunté la hora. Sacando un reloj de oro de su bolsillo me respondió con dulzura.
-Unos minutos y serán las 12 de la noche.
Pensando en que ya era algo tarde, agradecí las atenciones y me dirigí con mis compañeras, las cuales me miraron con un gesto de envidia y reproche, por haber acaparado al mejor partido de la noche. Comenzamos a retirarnos con la demas gente y al estar en la calle algunos esperabam carro y otros iban caminando en diferentes direcciones queriendo seguir la fiesta, yo le pedi a una compañera que me acompañara a la casa y esta sugirio irnos todos juntos. Otras compañeras habían conseguido una pareja y el plan era seguir el baile en la playa, ya que allá cerraban a altas horas de la madrugada. Yo no quería, asi que nos fuimos caminando. En la esquina vi que estaba el caballero con el que habia bailado fumando un cigarro y al cruzar las miradas se sonrió y senti una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo. Al llegar donde estaba, baje la cabeza deseando que no me hablara y este lo hizo, pidiendome que lo dejara acompañarme, antes de que pudiera negar con la cabeza, una compañera contestó que si y nos presentó, yo nerviosa pe extendí mi mano temblorosa y el tomó y la besó con una caballerosidad inusitada. Que hizo que me sintiera halagada.
Salimos de aquel lugar y comenzamos a caminar por las obscuras calles, platicando de cosas sin importancia, yo miraba esos ojos claros que tenia aquel hombre y en cada paso me enamoraba un poco, continuamos nuestro camino hacia uno de los puentes que cruzaban el canal de la cortadura. La noche estaba despejada y no había luna. Caminamos algunas cuadras hasta llegar al canal de la cortadur.

El caballero y yo íbamos platicando acerca del baile mientras caminábamos lento y yo esperaba que mis amigas se adelantaran y nos dejaran un rato a solas y así fue. Ya casi llegando a mi casa, aquel hombre me miró con tristeza y en tono de disculpa me dijo que tenía que marcharse, que un asunto urgente reclamaba su presencia. Yo lo miré y noté algo inusual en él; su rostro había cambiado extrañamente y de pronto sentí como una neblina inundaba las calles, hasta que ya no podía ver a mis amigas a lo lejos, me asusté un poco; pero aquel hombre se acercó a mí con ansias indefinibles y se despojó de sus guantes. En ese instante me tomó de la cintura y me apretó entre sus brazos, mientras me besaba furiosamente, yo no me negué a aquel placer, nunca había sido besada y en aquel beso tan solo me perdí no se por cuánto tiempo y me desvanecí.
Lo último que recuerdo de esa noche es que mis amigas trataban de despertarme de mi desmayo, estaban histéricas diciendo no se qué cosas. El hombre había desaparecido dejando tras de sí sus guantes, yo me hallaba aturdida sin saber que había pasado. Me levantaron y me ayudaron a caminar, al llegar a mi casa me percaté que mi ropa estaba desgarrada de mi cintura y espalda. Al revisarme noté con inquietud que tenia grandes moretones donde se había rasgado la ropa la cual tenía además de un extraño y fuerte olor como a azufre. Ni mis amigas ni yo nos explicamos que sucedió y preferimos mantener el secreto.
Seguí yendo a los bailes tan solo para encontrarme con aquel hombre y tener una explicación; pero jamás lo volví a ver, al menos en esas ocasiones. Lo mas extraño es que los meseros y gente que comunmente asistia al lugar, jamás habian visto a ese hombre. Me di por vencida y no sabia si queria ver a aquel hombre por una explicación o por volver a encontrarme con él. Tiempo después murió mi madre y algo en mi se fue con ella. Mi mamá era muy religiosa y tenía muchas cosas santas en su recámara y por toda la casa, cosas que tuve que retirar ya que me la recordaban, me ponían triste y melancólica. Pasó un tiempo después de que ella se fuera y comencé a tener sueños con aquel hombre, lo soñaba frecuentemente.

Soñaba que me besaba, que venía y se metía en mi cama y me tocaba íntimamente. Cuando llegaba a esta parte del sueño, despertaba asustada, sudando, con el corazón palpitando y excitada, con mi intimidad húmeda; pero tenía miedo, ¿Qué era aquello? No lo sabía explicar; pero lo disfrutaba de alguna forma, al principio oraba a Dios para quitarme aquello; pero cuando me sentía sola, tan solo esperaba a que llegara la noche para poder hundirme en mis sueños. Lo más extraño ocurrió la última vez que lo soñé, el estaba en el quicio de mi puerta mirándome dormir; mientras él se acercaba vi que estaba desnudo y con su sexo excitado. Yo lo veía; pero no podía moverme y cuando quise despertar el puso sus labios para besarme con aquella fuerza con la que me beso la primera vez. Sentí como me tomaba y me hacía el amor, no sentí dolor o temor, me dejé llevar. Era mi primera vez en mis sueños, y no sabía cómo explicar lo que sentía; pero era sumanente placentero sentir su hombria como me abria las entrañas y me las envenenaba con la cadencia de sus caderas, que se movian con indulgencia entre mis piernas, al tiempo que me besaba con dulzura y apretaba mis pechos que se derretian entre sus manos suaves, aquello duraba una eternidad y sentía una explosión dentro de mi cuerpo que me hacia gritar de un inmenso placer, que hizo que temblara y me quedara tendida y sin fuerzas. Después de que él se levanto de mí y me miró con una mirada triste, intuía que no lo volvería a ver. Cuando desperté, vi con horror que mi cama estaba manchada de sangre y era yo, había sido desvirgada. No sabía que estaba pasando, sentí un terror tan indescriptible y después del terror siguió la humillación y la vergüenza.

Me fui a bañar tratándo de quitarme aquellas sensaciones y aquellas caricias que ahora me hacían daño; pero sobre todo, aquel hedor a azufre y podredumbre que se quedó impregnado en mi. Quemé todo, cama, sábanas y colcha. Esa noche oré con devoción para que aquello ya no me sucediera mas, y saqué una cruz de madera de mi madre que era milagrosa y la puse en mi dormitorio. Desde ese entonces ya no volví a soñar nada, dejé de frecuentar a mis amigas y mi vida ha seguido igual, nunca he permitido que ningún hombre me toque o me corteje, he vivido sola este tiempo y así pienso morir, quizá es mi penitencia, quizá una parte de mi quiere quitar el crucifijo y volver a soñar con aquel hombre y sentir de nuevo esas caricias que me deleitaban. Lo hice una vez; pero eso me condenó a vivir una terrible experiencia que casi acaba mi vida ; pero ese es motivo de otra historia.
~Eduardo Liñán

Continuara……………

(HERENCIA) Una Historia antes de dormir

HERENCIA
Relato familiar basado en experiencias reales de Carlota Alanís
Escrita y Adaptado por Eduardo Liñán

Esta es una historia familiar que ha pasado de generación en generación y que hasta la fecha sigue fascinando a propios y extraños. Sin embargo y debido a las consecuencias de saber acerca de los hechos que te voy a relatar, es que se ha decidido dejar de platicarlo. Mis antepasados vinieron desde España en tiempos de la colonia. Llegaron y se asentaron en la región de Nuevo Santander hoy Tamaulipas. En aquel tiempo el patriarca de la familia se dedicaba a la importación de sedas y especias y le iba muy bien. Con el tiempo la fortuna familiar creció exponencialmente y durante un tiempo la prosperidad y el poder que tenían mis antepasados era notable en la Nueva España. Cuando llegó la guerra de independencia, muchos familiares regresaron al viejo continente; pero unos pocos se quedaron y se dispersaron a diferentes partes de México unos en pos de lucha y otros al servicio del imperio. Uno de ellos jugó un papel importante en la insurgencia y se quedó en Nuevo Santander patrocinando la facción rebelde en contra de la corona española con dinero y actividades de espionaje, para un insurgente llamado Francisco Javier Mina a cambio de conservar una vasta extensión de terrenos en lo que hoy es Ocampo y Magiscatzin. Y así fue, logró apoderarse de tierras que fueron heredadas por generaciones y que las trabajaron durante mucho tiempo a base de tiranías y crueles prácticas con los peones. Muchos años después con el estallido de la Revolución, todos los terrenos y el patrimonio familiar se perdieron, quedando en manos de generales del estado, los cuales con el tiempo fueron repartidos a campesinos y ejidatarios y el ciclo del despojo volvió a comenzar, con el paso de los años; pues empresas transnacionales y particulares se fueron apoderando de todas estas tierras en la actualidad y de aquel legado histórico solo anecdotas quedan.

Durante la huida en tiempo de la revolución; mi bisabuelo perseguido por sus propios peones y las fuerzas revolucionarias, logró escapar y rescatar parte de la fortuna de la familia. Él, su esposa y sus hijos huyeron a Tampico, en donde se refugiaron con parientes que les dieron asilo durante los años que duró la insurrección; Después el bisabuelo compró terrenos en varios lugares de la ciudad y los alrededores. Abrió una tienda de abarrotes con la que mantuvo a su familia y aun conservaba un pequeño tesoro familiar compuesto de varios cofres con monedas de oro de los llamados “aztecas” de 20 pesos; pero era muy desconfiado y ambicioso por lo que solo él manejaba esos dineros. Se dice que enterró y tapió entre las paredes de ladrillo. Jarros de barro y envoltorios con estas monedas en diferentes propiedades y una de ellas se ubicaba en una colonia llamada Tancol, el cual era un terreno grande en donde pasaba la mayor parte del tiempo, tratando de cultivar aunque sin éxito.

Ocurrió que varios de nuestros parientes al saber de la fortuna que resguardaba mi bisabuelo, comenzaron a tenerle envidia y a conspirar para quitarle dinero. Como le iba bien en su negocio acostumbraba a prestar a cambio de joyas y monedas de oro y generalmente se quedaba con ellos a la mala y despojando a las personas en tratos desiguales y ventajosos, por lo que empezó a aculumar riquezas que solo el resguardaba y como era mezquino y ruin, jamás compartia nada mas de lo necesario con su familia. Sucedió que un día iba a hacer compras al mercado. Y fue a uno de los terrenos que tenia, a desenterrar una parte del tesoro para hacer la compra de una camioneta que le serviría para transportar mercancía. Cuando salió con rumbo al centro, antes de abordar el tranvía fue interceptado por un par de sujetos que lo comenzaron a golpear para quitarle lo que llevaba; pero fueron tan brutales que la golpiza lo mató y se llevó el secreto de las ubicaciones de los tesoros a la tumba. Se dice que sus mismos familiares lo habían mandado espiar y esperaron el momento justo para arrancarle parte de la fortuna y saber donde se encontraba lo demás; pero con tan mala suerte que a los asaltantes se les pasó la mano al golpearlo.

Nadie sabía, ni siquiera mi bisabuela de la ubicación de los dineros. Se hicieron infructuosos intentos por revisar cada rincón de las propiedades sin éxito para encontrar el dinero; pero jamás pudieron hallar nada, mi bisabuela que era muy creyente de Dios y el diablo, decía que este ultimo nublaba la visión de las personas que lo iban a desenterrar, que era un dinero mal habido, lleno de sangre y dolor. Que atormentó a generaciones de parientes y que maldijo el linaje de la familia durante siglos ya que todos habían muerto por conservar el tesoro familiar. Y que era mejor no saber donde habían quedado todos esos pesos de oro y joyas que con el tiempo el bisabuelo acumuló. El tiempo pasó y esta historia extraña le ocurrió tiempo después a mi mamá.

Después de la muerte de mi bisabuelo el negocio y varias propiedades se perdieron o las tomaron los parientes a la mala. Mi abuela logró conservar una casa en una colonia muy cercana al centro de la ciudad. Era un lugar amplio con un gran patio central y cuarterías alrededor. El techo era de lámina aunque con el tiempo se llegó a modernizar todo el lugar, al morir mi abuela, mi mamá era la única que aun vivía ahí, así que heredó esa propiedad sin mayores problemas. Mis hermanos y yo crecimos en esa casa y nunca nos sucedió nada extraordinario. Poco a poco no fuimos yendo a seguir nuestros propios caminos y mi mamá se quedó al cuidado de una señora que la ayudaba en los quehaceres del hogar. De algún modo ella se comenzó a meter mucho en cosas esotéricas, aunque era creyente de Dios, se empezó a juntar con señoras que hacían limpias y brujerías inofensivas como regar líquidos o prender inciensos. Nada raro, hasta el día en que llegó una mujer de aspecto extraño a la casa de mi mamá que se decía medium.

Fue durante una plática entre amigas que esa señora comenzó a ponerse rara y en instantes empezó a hablar con una voz que no era la de ella, ronca y masculina. Enseguida reconoció a mi mamá, era la voz de un hombre mayor. La mujer la miró con una expresión de ansiedad y recelo, le dijo que era su abuelo (mi bisabuelo) que tenía un dinero guardado en la casa y deseaba que lo enterraran en su tumba; que debían devolverle lo que le pertenecía. En ese instante mi mamá, salió corriendo del lugar asustada y pidió que todas se fueran y comenzó a llorar amargamente. Como tenía una relación con ella muy cercana, me habló en ese momento y me contó lo sucedido. Yo no lo podía creer; pero estaba tan asustada y alterada que comencé a creer lo que decía y más cuando me dijo que el espíritu de su abuelo seguía atormentando a la familia para que lo enterraran con su dinero y me hizo una confesión que jamás hubiera creído. mi abuela tuvo contacto con ese espíritu durante un periodo en el que pasaron por momentos difíciles y contrató a un brujo para que ubicaran el lugar donde había enterrado el tesoro. Dijo que cuando lograron saber donde estaba, intentó sacarlo con ayuda del brujo a cambio de darle una parte; pero mientras el hombre comenzaba a escarbar en una parte de la casa; empezó a enfermar mientras cavaba. Llegó a un punto en el que ya no pudo seguir y salió muy enfermo de ahí. Al día siguiente mi abuela se enteró que este hombre había muerto en circunstancias extrañas. Luego de eso tuvo la osadía de seguir escarbando y tuvo el mismo resultado, no quiso ahondar más y cubrió el agujero con tierra y grava; pero comenzó a ser atormentada por un espíritu maligno que la llevó a morir una noche de un infarto.

Mi mamá estaba perturbada por que temía que le pasara lo mismo que a la abuela, yo me alarmé un poco y decidí quedarme con ella para ver que no sucediera nada extraordinario. Durante la primera noche que me quede ahí, pude ser testigo de fenómenos inexplicables que sucedían dentro de la casa. Los muebles se arrastraban, las luces se prendían y apagaban o se quedaban parpadeando y ruidos como de gruñidos que rompían el silencio; que al escucharlos se me ponía la piel de gallina. Al momento de ver y sentir eso corría a ver a mi mamá y siempre dormía profundamente.

En una de esas ocasiones en que fui a revisar, me dirigí al patio para fumarme un cigarro y mis sentidos se alertaron cuando vi un bulto parado en el pasillo, al principio una corriente eléctrica me recorrió y comencé a tener miedo, por la sugestión y por lo que estaba pasando. Me detuve un poco para ver que o quien era aquello y para mi sorpresa era Jacinta, la mujer que ayudaba a mi mamá; pero había algo raro en ella. Su rostro estaba petrificado y pálido y los ojos casi se le salían de sus cuencas, los labios entreabiertos temblaban y para mi desagrado estaba parada en un gran charco de orines. Luego de preguntarle que le pasaba, sin decir una palabra levantó su brazo para señalar y al ver que era lo que apuntaba, una sensación de frio indescriptible me invadió luego de sentir un entumecimiento que me paralizó de inmediato al ver que al fondo del pasillo estaba parado un hombre de aspecto extraño y con un rostro severo que daba miedo, de inmediato lo reconocí. Era el mismo hombre de uno de tantos retratos viejos que estaban colgados en la sala de la casa: Mi bisabuelo Don Martín Sanz de Santamaría y Alarcón.

De inmediato supe que los relatos de mi mamá eran ciertos, el alma atormentada y mezquina de mi bisabuelo rondaba los rincones de la casa en busca o cuidando del tesoro que había dejado. No podía moverme, mis extremidades temblaban al ver aquella ánima desprovista de pies y manos que nos miraba con recelo a Jacinta y a mí. De pronto se fue evaporando y dejando una especie de niebla en ese lugar, Jacinta cayó desmayada y yo me quedé petrificada por un buen rato hasta que pude hablar y gritarle a mi mamá, que en breves instantes salió para ver que sucedía. Luego de tomarnos un té en la cocina, platicamos lo que vimos y Jacinta estaba completamente asustada y enferma por haber visto aquello, al día siguiente agarró sus cosas y se fue de la casa. Murió tiempo después de diabetes; pues nunca se recuperó del susto.

Ese mismo día mi mamá y yo investigamos el lugar donde habíamos visto a mi bisabuelo parado, era el mismo lugar donde mi abuela había cavado junto con el brujo, incluso la placa de cemento difería del piso de mosaico. Ahí estaba enterrado el tesoro. En algún momento mi ambición y mi necesidad de resolver muchos de mis problemas me incitaron a querer al menos saber que había ahí, cuánto dinero y por que el bisabuelo aun vagaba cuidándolo. Mi mamá no quiso saber nada y me prohibió pensar siquiera en querer romper el piso. Esa misma noche intenté dormir, no queríamos dormir solas mi mamá y yo, así que nos quedamos en el mismo cuarto, como no podía agarrar el sueño me tomé unas pastillas que poco a poco me relajaron; mis parpados pesaban y sentí como mi mamá se levantaba de la cama, luego de un largo rato, sentí de nueva cuenta que se volvía a acostar; pero algo andaba mal y no lo noté hasta que me arropé con la gruesa colcha de la cama, tenia frío. Era imposible, era verano, mi mamá no tenia clima y cuando el sueño se me espantó por tener ese pensamiento, escuché que alguien me gritaba al oido.

“¡Dame mi oro, puta!”

Eso fue aterrador, me levanté de un salto de la cama y estaba vacía. Pensé de inmediato en mi mamá y corrí gritando por toda la casa buscándola. Y al salir al patio el pánico me invadió al verla parada con la frente pegada a la pared sobre el sitio donde supuestamente estaba enterrado el dinero. Inmediatamente fui por ella y estaba como ida, decía palabras que no entendía y la abracé para llevarla a su cama y al acostarla, comencé a llorar. No sabía qué hacer o como detener eso, entonces sucedió lo peor.

Escuché gruñidos que venían del patio, al oírlos los pelos de la nuca se me erizaron y cerré todo. Abracé a mi mamá y empecé a rezar. Afuera en el patio podían escucharse ruidos de golpes fuertes, cosas que se quebraban y cosas que retumbaban en el techo como si algo brincara y se dejara caer pesadamente. Cerré mis ojos y mi corazón latía fuertemente, abrazaba a mi mamá y no recordaba que rezar. En instantes los golpes y los ruidos cesaron, pensé que todo aquello había terminado y entonces comencé a escuchar una especie de sonido extraño como de pezuñas de un animal grande andar por el pasillo afuera del cuarto. Mi corazón se aceleró una vez mas y mi cordura me abandonó cuando en la pared se reflejó una sombra afuera en el pasillo. Era de algo que no tenia forma, parecía de hombre y sobre los hombros de aquello estaba una cabeza de la cual se podían distinguir un par de protuberancias que después supe que eran cuernos. No pude más, mi mente se nubló y el terror se apoderó de cada fibra de mi ser. Cerré mis ojos para no ver eso y con toda la fé que nunca tuve, empecé a rezar el padre nuestro. Eso era todo para nosotras; pensé que moriríamos ahí, mil cosas pasaron por mi mente y pedí perdón a Dios. Pasaron unos minutos que se hicieron eternos y de pronto el silencio.

Solo estaba en reflejo de la ventana cuando abrí los ojos y todo parecía haberse calmado. Lloré desgarradoramente mientras abrazaba a mi mamá que aun continuaba ida, no sé cuánto tiempo lloré; pero me alerté cuando ella me tomó del brazo y me dijo :

“Me estas ahogando hija”

Eso fue una luz para mi, esa noche no pudimos dormir y por la mañana mi mamá me hizo una revelación. Mi abuela después de enterarse de la muerte del brujo y continuó escarbando; dice que llegó a ver qué era lo que había enterrado ahí, eran 6 cajas de madera en las cuales había monedas de oro, muchísimas monedas y cadenas de ese material. Quiso sacarlo todo; pero se sentía tan enferma que sintió miedo de morir y tomó 2 monedas que sobresalían de la tierra, luego de tapar todo eso, fue atormentada por días y noches por el espíritu inmundo de mi bisabuelo hasta que por fin murió. Pero era claro que aquello que vi y sentí no era un “fantasma” común, aquello era el mismo diablo. Entonces y para acrecentar mas mi horror, mi mamá sacó un cofrecito de su ropero y me mostró las dos monedas de oro. Eran un par de Aztecas de 20 pesos oro. No las quise tocar pensando que estaban malditas y le rogué a mi mamá las enterrara de nuevo, mas no lo quiso hacer. En ese momento dejamos todo en la casa y me la llevé a vivir conmigo. Con el tiempo murió y mis hermanos y yo vendimos la propiedad a una constructora, tiraron la casa y sus secretos se fueron con ella. El destino de las monedas fue incierto. Cuando sacaron las cosas de mi mamá, yo inmediatamente fui a sacar el cofrecito y ya no estaba, nunca supe que fue de él o de las monedas. Lo cierto es que no volví a pasar por nada paranormal o siniestro en mi vida. Y solo quedará esta historia.

~Eduardo Liñán

(Si copias o compartes este relato, menciona y cita los créditos correspondientes. Es una condición de honestidad y honradez darle el crédito a quién lo merece, el no hacerlo te pone en detrimento a ti y/o las páginas donde públicas, Gracias.)