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CRIMEN Relato basado en experiencias reales

CRIMEN

Relato basado en experiencias reales de Naila Rojas
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán.

Fue una mañana de Agosto cuando llegué a mi trabajo en un puesto de pollos asados y fui recibida con la noticia de que una joven con la que había hecho amistad, había muerto en extrañas circunstancias, víctima de un asesinato aun sin resolver. Consternada por la noticia tan solo me puse a pensar en ella y recordarla como era en vida, haciéndole una inusual promesa al ver su carroza cuando la trasladaban al cementerio “Algún día nos volveremos a ver, amiga.”
El tiempo pasó y días antes del aniversario de su fallecimiento, pude tener contacto con ella. Para ese entonces trabajaba en un puesto de tacos en la noche y después de una ardua labor, regresaba a mi casa a descansar de un día agotador.

Mi sueño era profundo; pero puedo tener un estado de vigilia en el cual puedo captar lo que pasa a mi alrededor aun estando profundamente dormida. En esa noche podía escuchar la televisión que mi esposo tenia encendida, sin embargo entre sueños pude sentir y “ver” como mi amiga Laura se presentaba ante mí, en el sueño la veía ante mí y le preguntaba cosas. Ella en cambio permanecía en silencio y con un gesto de tristeza, de pronto estira su mano y me dice “mira” en ella había unas margaritas blancas “Estas flores me gustan” . Luego de decir esto las puso en mis manos. al colocarlas pude sentir la suya completamente helada, tanto que me dio un frio extraño que me hizo temblar, en eso sentí como mi esposo trataba de despertarme, y yo no podía hacerlo porque Laura me tenía tomada de la mano sin querer soltarme, mi respiración se cortó por unos instantes y al querer jalar aire, mi esposo me escuchaba emitir unos balbuceos sin sentido. Cuando por fin pude volver a la realidad, él estaba sorprendido y me dice que estaba temblando en la cama con la mano estirada y que trataba de gritar; pero parecía que me estaba ahogando. Al incorporarme, mi esposo notó que estaba helada, y aun nerviosa por el sueño , le conté lo que había soñado, esa noche no pude dormir tranquila.

A la mañana siguiente, me fui a trabajar con algo de inquietud y aun meditaba en lo que había soñado, me preguntaba por qué soñaba con ella; no éramos amigas de toda la vida y apenas la conocía; pero su muerte me dejo pasmada. En el trabajo todo estuvo normal; pero mi patrona me hizo un comentario: “Los familiares de Laura pasaron con margaritas en la mañana, ya va a cumplir un año de fallecida”. Algo en mi se perturbó al escuchar aquello. Al regresar ya de madrugada a la casa, sentí algo de miedo y angustia, no quise pensar mas y me dispuse a descansar.

Entré de nuevo en un sueño profundo y comencé a sentir como algo se me subía, sentía el peso de algo sobre de mi y cuando pude abrir los ojos, era ella, tenía su rostro pegado al mío y con esa mirada profunda y perdida, con ojos tan negros y sin ninguna expresión. Comencé a respirar con dificultad y trataba de rezar algo sin poder siquiera terminar la oración. Trataba de gritar, de moverme pero no podía. Sentía algo pesado y enorme impidiéndome moverme. En un instante desperté de mi sueño, ahí estaba mi esposo algo alterado tratando de calmarme nuevamente y cuando por fin pude hacerlo me solté a llorar entre sus brazos.

Era la víspera de su fallecimiento, me levanté cansada y con los ojos hinchados, al estar sola, la nombre.

–Laura, mañana que cumplas un año te llevaré las flores que quieres y una veladora, pero por favor déjame dormir en paz.

Llegó la noche y con ella el miedo, todo transcurrió normal sin percances, quizá lo que le dije funcionó; no la soñé esta vez, en cambio pude dormir largo y tendido. Al día siguiente ella cumplía un año de muerta, pensaba en lo que le había dicho y como aun estaba cansada, pensé que ya no me molestaría mas y me dormí. Era de mañana y de pronto se me presentó nuevamente en sueños, esta vez con una mirada de reclamo. Desperté asustada y no pude mas, le llamé a mi concuña y le pedí que me acompañara al cementerio. De camino pasamos a una florería y compré un ramo de margaritas y una veladora, ya estando en el cementerio le comenté al cuidador de la joven y le pregunte por su tumba. El hombre recordó y me indico donde estaba sepultada Laura, al llegar a su tumba estaba completamente en el abandono, solo había una veladora de vaso, apagada y sin consumir. Mi concuña me dejo sola, le puse las flores y prendí ambas veladoras, me senté en la tumba y comencé a “platicar” con ella.
-Laura, ya no me molestes más, he cumplido con venir a dejarte tus flores y tú veladora, ya no puedo hacer más por ti.

En ese momento la veladora que ya estaba en su tumba se apagaba y la mía aun seguía encendida. La volví a prender pensado que era el viento, repetí esta operación tres veces y las mismas que la veladora se apagaba, no sé si fue la desesperación o un sentimiento de culpa lo que me hizo comenzar a llorar de una manera incontenible, lloré por un gran rato hasta que ya no pude mas, con los ojos hinchados tan solo me levanté y le dije que ya no podía hacer nada más y me marché.

Ya de regreso a mi casa me preparé para ir a trabajar y la noche transcurrió normal, sentía algo de alivio, cuando me regrese del trabajo me dispuse a dormir, entre en un sueño profundo y esta vez soñé con ella pero de una manera diferente. Estaba parada enfrente de su casa, y la veía en la puerta, ella estaba tratando de abrir, cuando de pronto vi a alguien que se le acercaba por la espalada y le apuntaba a la cabeza con un arma, un destello comenzó a iluminar toda la escena y en el momento que iba a ver el rostro del asesino despertaba, gritando alterada diciendo

-¡Cuidado te van a matar!

Nerviosa y sudando copiosamente, empiezo a llorar y a decirle a Laura.
-¡No puedo hacer nada, no me van a creer que vi a tu asesino, van a decir que estoy loca, no somos parientes ni nada, perdóname por favor, no puedo hablar!
Al llegar el día, y ya de camino al trabajo aun estaba nerviosa por toda esa situación y la imposibilidad de hacer nada, ¿Quien me iba a creer? ¿Que pruebas tenia? ¿Por qué me pasaba esto a mi?, llegando al trabajo me encontré a la patrona sacando papeles de una caja vieja, en eso vi un periódico y en él una noticia que me dejo helada, era el reporte del homicidio de Laura y las circunstancias en las que había muerto, de un balazo en la cabeza por un desconocido a la entrada de su casa, en el reportaje había una foto de una persona que reconocí por la ropa, era la misma ropa que había visto entre sueños del asesino de Laura, la cual vivía con ella, y entonces lo comprendí todo.

Laura me quiso transmitir un mensaje, me quiso poner alerta y me mostró quien la mató, entonces un torbellino de sentimientos de culpa e impotencia me invadió, sentía tanto no poder ayudarla, sentía un enorme miedo de decir la verdad, de decir algo siquiera, el estrés y la ansiedad me llevaron al baño a devolver y después de un largo rato de llorar y pedirle perdón por no poder hacer nada, sentí algo de alivio. Pensaba que quizá con el tiempo esta persona tendría su merecido castigo algún día, aunque aun hoy en día el solo pensar en esto y contárselo me pone nerviosa y un sentimiento de culpa me invade, ella dejo en la orfandad a 2 niños y hasta la fecha su crimen sigue sin resolverse, ella de tanto en tanto se me aparece entre sueños, con esa mirada triste y con ese gesto de impotencia. Y cada que la veo le pido perdón por no poder o no saber qué hacer.

~Eduardo Liñán © 2017, derechos de contenido. Reservados

LA NIÑA DE EL PANTEON

LA NIÑA DE EL PANTEON

El amor llamó a la puerta de Alejandro, a pesar de su carente situación económica María aceptó felizmente contraer nupcias con él, pues lo sabía luchador y esforzado. Como era de esperarse inicialmente batallaron, más aún cuando llegaron a sus vidas sus dos hijos, la primera Nany y el segundo, Alejandro igual a su papá. Después de una búsqueda incansable de mejores oportunidades laborales, al fin logro emplearse en una de las empresas más portentosas de la república mexicana, la petrolera lo contrato como intendente y al notar su esfuerzo, pasado algún tiempo llegó a ser trabajador directo de la planta.

Así pasaron varios años y mostrando su dedicación se ubicó como jefe de su departamento, en vista de sus logros dentro de la empresa sus compañeros propusieron una celebración para festejar el ascenso y nuevo puesto de Alejandro, después de verificar varias opciones decidieron asistir a un balneario un fin de semana. Alejandro se encontraba completamente dichoso pues con su nuevo puesto vendrían cosas mejores para él y para su familia económicamente hablando.
Llego pues el fin de semana, todo estaba listo María y sus hijos y los amigos de Alejandro junto con sus respectivas familias tomaron el camión de primera clase para dirigirse a la diversión. Desde que llegaron la pasaron de maravilla, el domingo ya por la tarde Alejandro se encargó de pedir el mismo transporte que los había trasladado al balneario, le dijeron que sí, que llegaba aproximadamente en una hora por ellos para que estuvieran todos listos.
Esperaron por más de 3 horas y el camión no arribaba, Alejandro llamó varias veces muy molesto pero nadie atendía su llamada, minutos más tarde por fin llego el camión pero no era el que él había pedido, todos estaban agotados y querían llegar a sus hogares así que lo abordaron.
De regreso al estar a medio camino todos dormían, pero Alejandro presintiendo algo despertó, al abrir los ojos noto que el camión circulaba cada vez más rápido de lo normal, se acercó al chofer para cuestionar la velocidad tan alta y cuando llegó a él lo primero que vio fue que no tenía las manos al volante, percibió su rostro blanco, más bien pálido y en sus facciones una expresión de miedo, al preguntarle qué era lo que estaba sucediendo, este le contestó:
-“El camión se quedó sin frenos”-
Sorteo algunas curvas con éxito, pero lo inevitable sucedió, el camión cayó por un barranco.
Alejandro quedó inconsciente por dos días, durante el accidente había salido volando por el parabrisas y dándose un fuerte golpe en la cabeza quedó tendido a más de veinte metros por encima de la última ubicación del camión volcado.
Cuando recuperó la conciencia, los doctores le explicaron lo sucedido y le dieron la terrible noticia, al haber salido por el parabrisas aquella tarde, solo él había salido con vida de aquel fatídico accidente.
Insistió en ver a su esposa e hijos hasta que obtuvo el permiso de los médicos, fue trasladado al sitio donde eran velados, Alejandro no soporto la impresión de ver a su familia yaciendo dentro de los ataúdes y cayó desmayado.
Al siguiente día despertó, trató de asimilar la situación y un poco más tranquilo acudió al sepelio. Consecuencia de su gran dolor y duelo no elevó ninguna plegaria, se sentía decepcionado.
Pasaron varios días y Alejandro asistía al camposanto casi a diario. En una ocasión vio el carro de otros visitantes chocado en la pared interna del panteón, le extrañó un poco pero no le dio importancia hasta que noto que fueron varias las ocasiones en que sucedió lo mismo casi siempre a la misma altura del camino dentro del panteón.
Los trabajadores del panteón comenzaron a decir que pasaban cosas extrañas, pues todos los conductores que habían chocado afirmaban haber visto una niña salir de entre las tumbas caminando sola y atravesar la breve calle y al tratar de esquivarla chocaban contra la barda, lo sorprendente era que al descender de sus autos y verificar que la niña estuviera bien, no encontraban a la infante por ningún lado.
Otras ocasiones, algunas personas aseguraron ver a la misma niña transitar entre las tumbas mientras ellas realizaban la visita a sus difuntos y que al pasar junto a ellas se le escuchaba decir “recen por mí”, al igual que los conductores, fueron varios los eventos y esto se presentaba aún con la luz del día.
Uno de los trabajadores al ver que Alejandro visitaba a diario el panteón se atrevió a preguntarle frente al mausoleo de su familia quienes eran las personas que estaban “descansando ahí” él le contó la historia y con lágrimas en los ojos narró la vestimenta de sus niños, el trabajador se sorprendió al escuchar sobre el vestido blanco de Nany, sus dos coletas en el cabello y los guantes blancos en sus manos, era precisamente la descripción que los conductores y asistentes habían dado de la niña que veían pasear por el panteón. Amablemente le contó los sucesos a Alejandro y esté logró comprender los eventos de los autos que chocaban a escasos metros de la tumba de sus seres amados.
Estando solo, Alejandro se arrodillo frente al sepulcro y alzó los ojos al cielo pidió perdón a Dios y por el descanso eterno de su esposa e hijos, los bendijo y se despidió de ellos con mucho amor.
Después de ese día Alejandro continuó con su vida, los visitaba una vez al mes y de las apariciones de la niña del vestido blanco no se volvió a saber nunca más.

Escrita y adaptada por Aaron Gonzalez

EL ADIOS

EL ADIOS
Relato basado en experiencias reales de Samira Rojas
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Hace algún tiempo tuve una relación amorosa con un joven al cual quería mucho y el a mí, en ese entonces tendría 21 años. Nuestra relación era como las demás, intensa y llena de sueños primerizos que se iban concretando conforme avanzábamos en la relación, sin embargo la felicidad no es completa. Cuando apenas íbamos a cumplir los tres meses de relación, el tuvo un derrame cerebral que lo llevó a ser internado y no logró sobrevivir. Eso me lleno de una profunda tristeza y el proceso de duelo fue muy difícil. Cuando entregaron su cuerpo el dolor invadió a toda su familia y a mí. En su velorio lo recordaba con cada detalle que habíamos tenido durante el tiempo que estuvimos juntos.

Siendo ya de madrugada como entre 3 y 4 de la mañana, regresé a mi casa de su velorio, estaba agobiada y muy cansada, había sido un día largo y difícil para todos. Lo único que deseaba era descansar y olvidarme por unos instantes de lo que estaba pasando. Así que me recosté en mi cama y fueron quizás unos segundos en los que comencé a quedarme profundamente dormida; pero sentí algo muy extraño. Cerraba mis ojos y pude notar como alguien se sentaba en la cama, percibí el movimiento del colchón y la presencia de alguien; pero además de eso noté que ese alguien se acostaba a mi lado, sentí frio y pensando que era una persona de mi familia, voltee para ver quién era y al notar que no había nadie acostado, me asusté y me paré enseguida a encender la luz. Todo estaba en completa calma, revisé por todos lados sin encontrar indicios que de alguien hubiera estado ahí, incluso la puerta permanecía cerrada. El temor me inquietó y traté de no pensar en algo extraño, en cambio pensé que mi cuerpo y mi cerebro cansando por tantas emociones, me estaban haciendo unas jugarretas mentales. Así que apagué todo y me volví a acostar, mis ojos cansandos apenas se volvían a cerrar cuando vuelvo a sentir de nuevo la sensación de algo acostarse; pero esta vez lo sentí en mis piernas, sentí el peso y la sensación de una persona colocando su cuerpo en mis piernas. Eso fue demasiado para mí y me levanté en pánico a encender de nuevo la luz, me quedé un momento pensando en que había sido todo eso. Me acosté y dejé la luz encendida, solo así pude dormir, mi temor fue vencido apenas coloqué la cabeza en la almohada y no supe más.

Al día siguiente la pena y la tristeza me invadieron en cuanto abrí los ojos, el torrente de recuerdos y la muerte de mi novio comenzaba a pesarme de sobremanera. Aun tenía esa sensación extraña de la madrugada; pero no quise pensar más, y me alisté para irme al entierro. Pena y dolor es lo que podría describir en esos momentos en que ves como el ataúd baja al agujero en donde quedaran los restos de la persona a la que quisiste. Al finalizar el entierro no quise saber más y mi duelo apenas comenzaba; pero también a partir de ese triste momento, comenzaron las manifestaciones extrañas en mi vida y en mi casa.

Al principio no alcanzaba a comprender que eran todas aquellas cosas que de pronto sucedían a mi alrededor: Luces que prendían y apagaban, cambios de temperatura repentinos al entrar en las habitaciones, susurros en mi oído y los toques sutiles en mi persona, como el cabello o roces que me daban escalofríos. No quise pensar o atar cabos en ese momento, ni tampoco sugestionarme; pero un día me quedó claro el mensaje. Estando en mi casa y para recordarlo puse un disco que me había regalado al principio de nuestra relación, la música sonaba y mientras hacía mis deberes me concentraba en las letras de las canciones, entonces comencé a pensar en él y de pronto, comenzó a sonar una canción que él me había dedicado estando en vida. Era imposible, estaba sonando en las primeras melodías y de pronto se brincó a la penúltima canción sin motivo aparente y sin que nadie tocara el aparato de sonido. Entonces lo comprendí. El espíritu de mi novio muerto estaba y había estado todo el tiempo conmigo desde su funeral. En ese instante me invadió la tristeza y comencé a pedir a Dios por él. Lloré; pero tenía que dejarlo ir y así fue. Con un ultimo adiós le pedí que se marchara y descansara en paz. No sé si fue eso; pero no volví a sentir su presencia, los fenómenos raros cesaron y yo comencé a estar tranquila, aunque lo recuerdo y sé que no lo olvidaré jamás.

“Si vas a copiar y pegar este relato respeta los créditos del autor – relator y cita la fuente de donde lo tomaste, Gracias.”

Derechos de contenido reservados 2017 © Eduardo Liñán.

La partida

LA PARTIDA
Relato basado en experiencias reales de Maria Elena Rojas
Escrita y Adaptado por Eduardo Eduardo Liñan.

No terror – Historias tristes

Mi padre durante toda su vida, había sido un hombre cruel y bastante ruin con mi mamá y sus hijos. Desde que tuve recuerdos, siempre tuvo un golpe para nosotros e insultos que dolían mas que los golpes. Vivíamos en la pobreza y a veces no teníamos que comer, su trabajo de albañil apenas si le daba para comprar sus cervezas y darnos algo de pan con frijoles, con suerte menudencias de pollo. Mi mamá lo soportaba todo porque había sido educada a la antigua; de tal suerte que siempre vio por nosotros para que tuviéramos que comer y que vestir. Lavaba ajeno y hacia trabajitos a escondidas de mi papá. Si se hubiera enterado la habría matado a golpes por desafiar su autoridad y su postura de hombre macho que se encargaba (a medias) de su familia.

De algún modo mis hermanos y yo salimos adelante a pesar de todas aquellas adversidades. No fue fácil; pero llegamos a la edad adulta y un par de hermanos se habían quedado en el camino en circunstancias nefastas y a consecuencia de los vicios y la desatención. Los hermanos que quedábamos, poco a poco nos fuimos yendo de la casa patriarcal, con un inmenso odio en nuestros corazones por mi padre. Aunque las cicatrices del cuerpo estaban sanadas y permanecían en la piel como un recuerdo imborrable de la locura de mi papá. Las del alma eran las que no nos permitían ser felices a ninguno.

Cada quien salió adelante como pudo, éramos personas de bien y teníamos trabajos que nos permitían vivir tranquilamente; pero nunca nos reuníamos a pesar de vivir en la misma ciudad. Los cumpleaños y fechas especiales del año, permanecíamos distanciados y con cierto rencor por diversas cosas sin importancia. Esa había sido la herencia que nos dejaron nuestros padres en vida. La única vez que nos reunimos todos fue cuando mi mamá murió. Mi padre lejos de sentirse agobiado, se fue de parranda con amigos de su escuadrón de la muerte y nos dejó solos en la funeraria. Luego de enterrarla nos juntamos en la que había sido nuestra casa. El dolor y la miseria que aun gobernaba en aquel lugar nos inundó, haciendo que nos peleáramos y nos reprocháramos cosas. Después de ese día no nos volvimos a ver, a excepción de años después cuando mi papá enfermó.

Su vida desordenada, lo llevó a enfermarse. Tuvo un cuadro de cirrosis e insuficiencia renal que lo condenó a permanecer en cama y hospital durante unas semanas. La noticia la recibí yo, un día que llevaba a mis hijos a la escuela. Lo habían encontrado tirando en la calle, en medio de un charco de su propia sangre que había vomitado y había sido llevado de emergencia al hospital. Al principio dudé mucho en ir a verlo, aun tenia cierto rencor; pero fui a pesar del dolor que aun sentía por él. Mis hermanos al igual que yo también habían sido avisados y cuando llegué al hospital ninguno de ellos fue, a excepción de mi hermana que llegó días después para ayudarme con mi papá. Necesitaba mucha atención, limpiarlo, bañarlo, medicarlo, etc. Labores que requerían de mucho esfuerzo y dedicación. De las cuales carecíamos mi hermana y yo; pero a pesar de eso seguí adelante. Los días pasaron y fue una noche en la víspera de la navidad que estaba preocupada por la cena y por mis hijos. De mis hermanos varones ninguno se ocupó de ayudarme en nada. Al menos para ir a mi casa y preparar algo para mi esposo y mis hijos. Solo mi hermana tuvo la compasión de ir y de dejar que me fuera para ordenar mi casa y avisar que pasaría la navidad con mi papá. Mi esposo y mis hijos me apoyaron; pero yo me sentía terrible. Al regresar al hospital me di cuenta que mi papá estaba descuidado y mi hermana se había ido dejándolo abandonado. Eso me rompió el corazón y salí al pasillo para llorar amargamente. Una mezcla de emociones me hizo sentir que mi mundo se tambaleaba, regresé entonces al cuarto y comencé a atenderlo con la mayor paciencia y luego de terminar, me salí de nuevo al pasillo a esperar que llegara la mañana e irme un rato con mis hijos, pasaría la navidad ahí y no había nadie. Solo algunas enfermeras de guardia y algunos pacientes solos. En un punto de la noche me vi en ese pasillo. Sentada en unas sillas de espera, sola y con frio. Comencé a llorar al recordar mi vida junto a mi papá, en esas estaba cuando sentí la presencia de alguien a un lado de mi, al abrir los ojos me impresionó la persona que tenia enfrente. Era un hombre maduro con ojos grises que me sonreía amablemente, iba vestido de negro con un gran sombrero de ala ancha y zapatos lustrados. Su sola presencia me inquietó y sentí un escalofrío cuando me dijo si se podía sentar conmigo.

Luego de sentarse comenzamos a tener una conversación acerca de mi papá, el decía que era su amigo y que había ido a verlo como una atención. La plática nos llevó a conocer varias facetas de mi papá que yo desconocía y que complementé con las propias. El hombre dijo que había sido un tipo duro y cruel con nosotros; pero que teníamos que perdonarlo para poder vivir felices de lo contrario nos volveríamos como él. Dijo que estaba pagando sus errores y su vida equivocada; pero que más que eso estaba pagando el abandono y lo malo que había sido con nosotros. Al verse abandonado. Cuando dijo eso no evite llorar y sentirme muy mal. El hombre me dijo que regresaría luego se paró y se fue caminando por el pasillo hasta que lo perdí de vista. Luego de esa plática me dirigí a la habitación y le comencé a decir muchas cosas a mi padre; pero que a pesar de todo lo que nos había hecho lo perdonaba y quería que se fuera tranquilo; que ya no podía hacer mas en este mundo, me recosté y sentí su mano en mi cabeza, al voltear a verlo estaba viéndome y aunque no podía hablar, esa caricia que me dio, hizo cimbrar mi mundo. Nunca había sentido una caricia de él y sabia que me había entendido. Lloré junto a él y luego de un rato se quedó dormido.

Salí del cuarto y del hospital para buscar un teléfono y llamar a mi familia para darles sus felicitaciones y bendiciones, estaba feliz. Me sentía liberada. Al regresar al piso donde estaba mi padre, di la vuelta en el pasillo y sentí un escalofrío tremendo, una preocupación acompañada de un sentimiento de extrañeza a ver que al fondo, estaban dos personas: una era el hombre de los ojos grises vestido de negro y el otro era mi papá, el cual volteó a verme con una sonrisa y su cabello peinado para atrás como siempre lo llevaba, tenía su bata de hospital; pero era extrañoquese viera así, desaparecieron al dar la vuelta en el pasillo y yo corrí desesperada para ver que sucedía. Aquello era imposible ¿Como estaba parado mi papá?

Llegué a donde habían dado vuelta, me di cuenta que hasta ahí llegaba, no había salidas. Los cuartos estaban cerrados y solo había una puerta de cristal con una cadena y candado que era imposible abrir. Pensando que quizás había estado alucinando por la desvelada y el café que me tomé, regresé a la habitación y vi a mi papá acostado en su cama, al irle a acomodar la almohada noté algo raro en él y me di cuenta que había fallecido. Me sentí culpable por no haber estado con él y lloré durante algunos minutos. Luego cuando la realidad llegó a mi cabeza lo comprendí todo. El hombre de los ojos grises era en realidad la muerte que había venido por mi papá. Al verlos al final del pasillo y despedirse de mí, hizo que recordara muchas cosas buenas aunque pocas, que había vivido junto con él y que no recordaba. Luego de avisar la mala noticia, de nueva cuenta nos juntamos los hermanos y aun seguían sintiendo rencor por mi papá, al verlos pude notar que sus rostros eran infelices y guardaban ese sentimiento de reproche e ira al momento de bajar el ataúd a la fosa. Después nos reunimos en la casa de mis padres , ellos comenzaron a discutir y yo enojada les dije unas palabras que los hizo callarse. Les dije que sentía lástima por ellos; porque se habían perdido de una de las etapas del ser humano más hermosas y felices que cualquiera pudiera tener y era: la del perdón y la compasión. Nunca más nos volvimos a ver después de ese día, y yo vivo más feliz y libre por haber perdonado a mi papá cuando tuve la oportunidad, en aquella noche de Navidad.

~EDUARDO LIÑAN

El llanto

EL LLANTO (relato navideño)
Relato basado en una experiencia real de Jaime Fernández
Escrita y adaptada por Eduardo Liñán

No terror – Historias tristes

Nunca fui creyente de muchas cosas. La religión siempre la vi como un gran negocio liderado por hipócritas, adoctrinado y seguido por gente aun mas hipócrita. Por lo que mi mente y mis actitudes giraban alrededor de las cosas que podía ver y el trabajo diario, Dios y el diablo para mí solo eran mitos religiosos para controlar a las masas. En aquel tiempo vivía solo en una colonia al centro de la ciudad, rentaba un departamento y mi rutina diaria era caminar al trabajo y regresar ya muy noche; cenar, revisar mis redes sociales y dormirme hasta muy tarde viendo memes en internet. Cierto día del mes de diciembre, al regresaba a mi casa y vi que unos vecinos estaban sacando sus cosas del departamento de junto. Eran una familia de 6 miembros y rentaban el cuarto más grande del edificio; pero en esa ocasión el dueño del cuarto les pidió desalojaran por extraños motivos, aunque intuia que era por los niños.

En vez de sentir alguna pena, me emocionó la posibilidad de rentar ese espacio grande y poder poner una gran sala con centro de entrenamiento e invitar a muchos amigos a beber y ver los partidos de futbol. Esas eran mis aspiraciones y enseguida le hablé al dueño para ponernos de acuerdo en el cambio. Feliz, subí las escaleras hacia mi departamento y pude notar que los hijos pequeños del matrimonio que vivía a un lado estaban sentados con caras tristes y claramente hambrientos. Lo supe por que vieron con deseo la bolsa de pan que llevaba, en vez de darles aquella bolsa me seguí de largo y no quise involucrarme más, después de todo era problema de sus padres, los cuales con trabajo subían y bajan sus pobres muebles. Y aunque el pan siempre se me echaba a perder, era mi pan.

Pasaron los dias y mientras veía catálogos de muebles “online” en internet para amueblar el departamento, noté que había ruidos raros en el cuarto contiguo donde habían desalojado aquellas gentes. Me acerqué a la pared para comprobar que no hubiera nadie y todo era silencio. Seria de madrugada cuando me desperté para ir al baño y entre mi somnolencia y la quietud de la noche , escuché un ruidito leve que rompió ese silencio. Eran como unos pequeños quejidos que no lograba identificar bien; pero de primera instancia noté que era eran gemiditos de bebé, como un quejidito de hambre que se podía escuchar a lo lejos. Pensé primero que venían de la calle. Luego de revisar me di cuenta que provenían de alguna parte del edificio; por lo que con algo de impaciencia, me volví a acostar pensando que el dueño fue especifico en sus contratos de no tener niños en los departamentos, quizas por eso los vecinos se habian ido. Dormí con una sensación de amargura por aquellos ruidos y a la vez emocionado ya que por la mañana por fin podría cambiarme de cuarto.

Luego de abrir la puerta de mi nuevo departamento, el tufo de la pobreza y la miseria me invadió las narices y los ojos. Había basura por todos lados, paredes manchadas; un olor a humedad y pañales sucios que hizo que sintiera nauseas. Había invitado a unos amigos a mudarme a cambio de unas cervezas; entre risas y bromas comenzamos a sacar muchas bolsas de basura, barrer, trapear y una de las jóvenes que ayudaban nos llamó para que viéramos algo que había encontrado en uno de los cuartos. Al observar que era notamos que había juguetes viejos, ropa de niños y objetos navideños que estaban fuera de sus cajas. Las muchachas sintieron pena porque se notaba que habían salido rápido; quizás por presión del dueño o por razones que no me importaba en lo mas mínimo saber. Lo único que deseaba era deshacerme de todo el “mugrero” , entonces una de las chicas con sorpresa dijo haber encontrado un nacimiento y en efecto eran varias figuras de yeso representando un nacimiento, estaban dispersas en una bola de “paxtle” y había un niño Dios de tamaño grande en una caja, también envuelto en esa hierba. Todos nos reímos al ver aquel niño por que recordamos un video de internet en donde ponían a bailar a una de esas figuras una música de banda, luego de risotadas y bromas, todos se comenzaron a poner algo serios al ver la “tristeza” impresa en aquella figura, era raro pero pareció como si no le gustara la broma de hacerlo bailar con la música que uno de los amigos puso en el móvil. Otro lo guardó todo en una caja y me pregunto que haría con eso a lo que con soberbia le respondí:

“Tirarlo como toda la demás basura, no mames…”

Al fin me había mudado y el departamento se veía muy agradable. Luego de una carne asada y cervezas para festejar el cambio. Cada quien se fue yendo y nos fuimos a tirar las basuras a uno de los callejones cerca de donde vivía en donde estaba un contenedor que siempre estaba atiborrado. Recuerdo que llevaba la caja donde estaban las figuras y la aventé junto al contenedor y claramente escuché como se rompía el yeso y se hacían pedazos, uno de los amigos se burló de mi, al abrir la caja y ver que el niño Dios y todo lo demás se había dañado o hecho añicos

-Wey, te vas a ir al pinche infierno, rompiste todo – me dijo entre risas y gestos burlones

Sin importarme me regresé a mi casa y me acosté sin más preocupaciones. Durante la madrugada algo me despertó y eran ruidos que venían de la calle, como lamentos y gritos; me paré y noté que era una pareja de parroquianos que discutían. Me dirigí al baño y luego de nueva cuenta empecé a escuchar los quejidos y los llantos a lo lejos. Intrigado salí al pasillo y caminé un poco hasta la entrada del edificio, los llantos provenían de algún lugar en la calle, solo que no lograba distinguir de donde. Me metí enseguida, temía por mi seguridad ya que esa zona del centro por las noches resultaba bastante peligrosa. Habo muertes, peleas y robos a esas horas de la madrugada; ya que en las cercanías existían muchos bares y casas de prostitución. En donde ocurrían riñas y cosas indecibles. Ya en el pasado habían tirado en el callejón de la basura a personas muertas y fetos que se presumían venían de esos lugares. Regresé de nueva cuenta a mi casa y me quedé pensando en aquellos llantos.

A la mañana siguiente al dirigirme al trabajo y como todos los días botaba mis bolsas de basura en el contenedor del callejón que, para variar estaba siempre lleno. Mis bolsas de la mudanza aun estaban ahí, además de la caja de las figuras las cuales estaban regadas en la calle con restos de yeso y pintura, al ver el interior de la caja, note que el niño estaba aun ahí; hecho pedazos con los brazos y las piernas rotas, solo quedaba intacto el torso y la cabeza despostillada. Pude notar de nuevo ese gesto como de tristeza y me reí para mi, diciendo “Estas triste ¿Por que ya no vas a poder bailar? y me reí pensando en la tontería que acababa de decir. Me fui a trabajar y Al regresar por la noche de nueva cuenta escuché aquellos llantos. Hubo noches en que me ponía la almohada en la cabeza para no escucharlos y me comencé a desesperar porque eran constantes, ¿De donde provenían esos llantos de bebé? Cansado de pensar de donde pudieran venir me quedaba dormido. Así llego la víspera de la navidad. Para mí esa época no significaba más que embriagarse, intercambiar regalos y hablarle a mi familia que vivía muy lejos. No había más, una extraña amargura me invadía por esas fechas. Quizás el verme solo; pero tenía todo, así que no me quedaba quejarme. La noche del 24 fui invitado por amigos a sus casas a cenar. No lo deseaba, no quería ser partícipe de algo que no compartía y pensaba que eran estupideces religiosas. Así que, el plan esa noche era comprarme una botella de whisky y ver películas hasta la madrugada. Así lo hice , casi me terminaba la botella; cuando de nueva cuenta comienzo a escuchar los malditos llantos; pero esta vez eran más intensos y desesperados. El supuesto bebé lloraba con más intensidad tanto que molestaba. No sé si fue el alcohol o la frustración, que me llené de ira y salí dispuesto a encontrar el origen de los llantos y terminar con ellos de una vez por todas. Al salir a la calle, no había mucha gente en la calle: unos señores que acaban de llegar en un taxi, unos borrachos que salían de un bar a lo lejos y en el callejón de la basura parecía haber una pareja que tiraba unas bolsas y una caja de basura. Al acercarse los ancianos les pregunte si sabían de donde provenían los llantos a lo que me respondieron:

¿Cuales llantos joven?

Era imposible los podía escuchar y ellos no. Los dejé ahí pensando que eran un par de vejetes ignorantes que no sabían nada. Analicé un poco y noté que los llantos venían de una parte del callejón; caminé iracundo hacia él. La pareja que tiraba basura, al verme se alejó rápidamente. Mi mente estaba bloqueada y tenía mucho rencor contenido. Caminé lentamente y los llantos se hacían más intensos, llegué hasta la esquina y me di la media vuelta al comprobar que provenían de la basura. Revisé bien el lugar y el ruido sordo parecía venir de una de las cajas que estaba ahí.

No sabría explicar la impresión que sentí cuando me di cuenta que venía de la caja del niño Dios que había tirado días antes. Al abrirla esperaba encontrar algo extraño; pero no, solo estaba ahí hecho pedazos y viéndome con unos ojos inexpresivos y fríos. Aventé la caja y se salió el contenido, la figura rodó junto con las extremidades y regresé a mi casa harto, al darme la media vuelta escuché de nuevo el pucherito de bebé que me taladró el cerebro y me llenó de una rabia que no pude contener. Corrí enardecido a mi casa por un martillo y tenía la firme intención de romper al niño y hacerlo polvo. Cuando regresé al basurero, noté que había unos perros en el lugar regando la basura y eso me dio aun más coraje. Al ver la figura de yeso viéndome con esos ojos tristes hizo que levantara mi mano para asestarle el primer golpe y escuché a los perros que se peleaban ferozmente por una bolsa de basura que habían sacado de una caja de cartón.

Vi con detenimiento la escena y luego me percaté de algo que no era usual, la bolsa que habían sacado los perros se movía, parecía que tenía algo adentro que parecía moverse con dificultad. Saqué mi celular para aluzar mejor y que mis ojos no me engañaran. vi que algo estaba dentro de la bolsa que se movía. Asusté a los perros lanzándoles objetos y me acerqué lentamente a ver qué era lo que había en la bolsa, al abrirla la impresión que me llevé hizo que sintiera una corriente eléctrica recorrer mi espalda y un entumecimiento me golpeo el rostro al ver que era un bebé. No era un feto, era un bebé que estaba respirando con dificultad, lleno de sangre y con el cordón umbilical aun en su estomago. Sin pensar me quité mi saco para cobijarlo ya que hacía bastante frio y corrí a mi casa para tratar de reanimarlo. Llamé al servicio de emergencias, que por las fecha tardaron horas en llegar. Después de un largo rato de estarlo estimulando y proporcionándole calor, el recién nacido por fin pudo respirar bien y lanzar un llanto que se escuchó por todo el edificio, en ese momento me sentí agobiado, mi mente y mi espíritu se quebró ante tal escena y lo ilógico e imposible que sucedió. Intente darle una explicación a todo y no la hallé. Simplemente fui testigo de algo que hasta ese día no era posible: un milagro.

Luego de todo el caos que se ocasionó en mi casa por los servicios médicos e infantiles y deslindar responsabilidades. El bebé se fue con el DIF; pero sentí pena por él. Era de tarde cuando me quedé solo y pensando en lo sucedido. Entonces recordé al niño Dios del basurero y corrí por él, no supe porque lo hice; pero quería arreglarlo, quedarme con él o regalarlo y contar esta historia; pero cuando llegué sentí una profunda decepción de ver que el camión de la basura se había llevado todo; solo quedaban restos de polvo de yeso. Me senté en la banqueta al recordar los llantos y lo sucedido y me puse a llorar por un largo rato. Sobra decir que algo cambio en mí, no comencé a creer en santos, ni empecé a ir a la iglesia; pero si comencé a creer que hay algo ahí afuera más grande que nosotros. Algo que nos cuida y nos guía y nos llena de manera espiritual. Tiempo después me casé e inicie trámites para adoptar a ese niño que encontré en el basurero y como dato curioso y aleccionador; cada navidad coloco un nacimiento y tengo a un niño de tamaño natural que me recuerda aquel suceso. Ahora soy un hombre más feliz, lo confieso y de esta historia me quedó una gran lección que espero y puedan entenderla.

~EDUARDO LIÑAN.

Nunca dormiras sola

Cuentan que era un niño miembro de una familia grande apenas tenia 6 años de edad era feo pues su fisico no inspiraba la dulzura que tiene un niño desu edad el mas bien era de piel arrugada a causas de un extraño virus que le ataco al nacer tenia los ojos desviados y algunos de sus dientes no crecieron correctamente algo anormal para un niño de solo 6 años Sin embargo lo que no le dieron en belleza se lo cambiaron en un inmenso amor hacia todos amor que no era correspondido.

Sus padres lo trataban como un perro, era el ultimo al que le daban de comer y la mayoria de las veces era lo que quedaba en el plato de los demas, pero el miraba a su madre y sonreia con cariño como agradeciendole por darle de comer ella por otra parte lo miraba de desprecio como deseando que nunca hubiera nacido, el niño en ocasiones se acercaba a su mama sin que ella lo notara y le pasaba sus manos por los cachetes con un amor y cariño..
ella sentia de inmediato repugnancia y lo castigaba pues las manos del niño estaban llenas de llagas producto del virus que habia atacado su cuerpo.

El niño adoraba los castigos de su madre porque era la unica forma que ella lo tomaba encuenta y se atreviera a tocarlo a el no le importaba que solo fuera para golpearlo el sentia que cada golpe era un TE AMO de parte de su mama ya que ella nunca le dio un abrazo un simple te quiero cosas que el niño anelaba mas que cualquier cosa en el mundo el la miraba y sonreía con esos ojos tan dulces y al mismo tiempo llenos de dolor osbservandola mientras su mama lo golpeaba y lo maldecia.

Pasaron dias y noches heladas y el niño sufriendo en el silencio..
una noche nublada y oscura el niño estaba acostado en la oscuridad de su habitacion cuando de repente escucho un extraño ruido abajo de su cama y como cualquier otro niño se asusto brinco de la cama con desesperacion corrio a lo largo del tenebroso y oscuro pasillo hasta llegar al cuarto de sus padres y entre la oscuridad les pregunto con una dulce voz:
¿puedo dormir esta noche con ustedes?… es que tengo mucho miedo… espero una respuesta agradablede parte de sus padres, pero lo que sucedio despues fue realmente macabro su madre se levanto enfurecida como si un demonio estubiera dentro de su cuerpo agarro al niño de la cabeza llena de asco por las llagas que tenia, lo golpeo sin compasion le golpeaba la cabeza contra las paredes mientras le gritaba.

QUE NO ENTIENDES QE ERES UN ESTORBO ES MEJOR
QUE ESTES MUERTO

El solo alcanzaba a levantar sus llagosas manitas y tratando de soltarse pero todo fue en vano lo estrello a un rincon y lo siguio golpeando despiadamente hasta causarle la muerte.
quedo el cuerpo del niño tirado en el suelo con una sonrisa en su rostro el sentia el amor de madre que el conocio durante su corta vida.

cuenta la historia que el alma de este niño busca el amor de una madre, si duermes sola no tengas miedo el no te hara daño y en las noches mas oscuras solo buscara de tu compañia.

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Relato Anonimo basado en hechos reales

PERDIDO
Relato ANONIMO basado en un hecho real
escrito y adaptado por Eduardo Liñán

Un hecho que marco mi vida para siempre, sucedió durante el verano del 87, yo tendría unos 8 años y mi hermano Daniel tenía 6 años, era verano y como mis padres trabajaban no podían encargarse de nosotros , nos enviaban a casa mi abuela , ella tenía un gran terreno muy cerca de un ejido en Altamira llamado Lomas del Real, mi abuela criaba cerdos y pollos, nunca tuvo problemas en recibirnos pero no nos atendía y se desentendía de nosotros, casi siempre estaba ocupada atendiendo a los animales, en cierta forma nos agradaba aquello, hacíamos lo que queríamos, la única regla era que no podíamos alejarnos de la propiedad y no salir de los límites de la misma, eran terrenos casi deshabitados y había vecinos a lo lejos.

Nuestra rutina era levantarnos con el canto de los gallos, desayunar y alimentar a los pollos, después de eso, éramos libres, jugábamos con el perro, en una llanta que teníamos de columpio y a las escondidas, sin embargo pronto nos aburrimos, conforme pasaban los días, nuestros recorridos eran más lejos de la casa, a los límites de la propiedad, fue entonces que en una de esas incursiones descubrimos a lo lejos en un terreno vecino, una vieja casa de madera, estaba abandonada, las ventanas tapiadas y completamente enmontado.

La tentación por ir a aquel lugar fue abruptamente disuelta por el llamado de la abuela que nos mandaba llamar a lo lejos, regresamos esperando un regaño y nos lavamos para merendar, esa noche recuerdo que mi hermano y yo hablábamos de la casa abandonada, nos parecía un gran misterio y nuestra curiosidad aunada a un aburrimiento y ganas de aventuras nos obligaba a ir a aquel sitio y explorar, a pesar de la advertencia y la reprimenda de nuestra abuela.

El día siguiente paso lento y planeábamos visitar la casa, al caer la tarde cuando la abuela estuviera muy ocupada alimentando a los cerdos, al llegar el momento, inventamos el pretexto de ir a sacar agua a un pozo, vigilamos que estuviera distraída y corrimos a la cerca, pasamos por debajo de la alambrada y nos metimos con trabajo entre la mala hierba crecida, llegamos a la parte trasera de la casa abandonada, en donde había una vieja letrina. Notamos que a pesar de ser muy tarde estaba todo en silencio, algo raro ya que a esas horas escuchabas el graznido de los cuervos y aves que regresaban a las ramas de los árboles para pasar la noche, no se escuchaban ni siquiera grillos en el ambiente. Con ese silencio los nervios me invadieron y note que algo no estaba bien.

Le dije a mi hermano que debíamos volver, que regresaríamos en la mañana, ya que la obscuridad caía sobre nosotros, en ese momento con una cara de molestia me vio y me dijo que tenía que ir al baño, que no se podía aguantar la ganas de ir, le dije que corriéramos a la casa y me dijo que no podía, que lo tenía casi afuera, entonces pensamos en la letrina, estaba ahí y abandonada así que no había problema, el entró y cerró la puerta, mientras yo me quedé observando la casa, algo raro había en ella, me acerqué a las ventanas para ver si podía ver algo y noté que no había nada, solo abandono y tablas rotas, extrañamente vi a lo lejos una mecedora que parecía haber sido usada, no tenia rastros de polvo, la curiosidad me hizo ir a la parte de enfrente para ver mejor y el resultado fue el mismo, total abandono y sin embargo la puerta no estaba tapiada con tablas, solo las ventanas, pensé que quizás los dueños venían de tanto en tanto.
Estaba ya obscuro cuando fui por mi hermano, me tardé unos momentos así que ya debía haber terminado de hacer lo suyo, al llegar a la letrina toqué y pregunté que si ya había terminado, al no obtener respuesta, abrí la puerta de la letrina y vi con extrañeza que no estaba, comencé a gritarle pensando que quizás me había ido a buscar al no verme y rodee la casa, no había rastro de él, pensé que quizás había regresado a la casa y corrí. Al llegar ya mi abuela preparaba la cena, le pregunte por mi hermano y con cierto desinterés me dijo que no lo había visto, que andaba conmigo; yo corrí al cuarto a buscarlo, alrededor de la casa, y a los lugares donde comúnmente jugábamos, no estaba, fue entonces que un escalofrió seguido con un sentimiento de preocupación me recorrió la nuca y espalda, quizás había caído por el agujero de la letrina y estaba atrapado entre el excremento.
En ese momento le salieron alas a mi pies y corrí como nunca, pensando en mi hermano ahogándose entre la suciedad, llegué a la cerca, pasé por la alambrada y como pude fui a la letrina, llevaba una lámpara de mano y me asomé por el agujero, esperando ver un asqueroso cuadro con mi hermano lleno de mierda hasta el cuello y pidiendo ayuda, sin embargo cual sería mi sorpresa que no había suciedad y tampoco estaba mi hermano, en cambio había un montón de hierba crecida, denotando el abandono, ni siquiera pude ver las heces que supuestamente había arrojado mi hermano en su urgencia, estaba “limpio”.

Confundido y ya con miedo, grite lo más fuerte que pude, rodee de nuevo la casa e intente abrir la puerta principal sin éxito, me regrese a la casa de mi abuela, con la esperanza que ya Daniel estuviera ahí, llegue con el corazón saliéndoseme del pecho y mi abuela comenzó a regañarme y a preguntarme por mi hermano, sin saber que decir, le dije la verdad, que habíamos ido a la casa abandonada y que el entró en la letrina y que ya no lo volví a ver, mi abuela dibujo en su rostro un gesto de terror que nunca he podido olvidar y tan solo me pregunto

¿Que fueron a donde?

En eso dejo todo lo que estaba haciendo y salió corriendo, intenté irme tras de ella y se volteó con un gesto de severidad en su rostro y me grito como nunca lo había hecho

¡Regrésate, lávate y vete a dormir, cierra todo y no se te ocurra salir!

Pensando en la paliza que nos esperaba a mí y a mi hermano una vez que lo hallaran me dirigí a mi cuarto y me acosté pensando en que estaría haciendo Daniel o donde estaba. Sería la media noche que súbitamente abrieron la puerta del cuarto, era Daniel , un sentimiento de alegría me invadió al verlo parado en la puerta con el rostro pálido e inexpresivo, pensé que quizás mi abuela se lo había cuereado, y le pregunte

¿Donde estuviste, porque te fuiste? le reclame con firmeza
El mirándome me dijo algo que me dejo extrañado
¿Martín, porque te fuiste?

Antes responder, vi que se acostó en su cama con la mirada perdida y viéndome fijamente al rostro, me acomodé en mi cama para dormir pero antes de eso noté algo raro en mi hermano, estaba descalzo y tenía los pies llenos de lodo, no le di demasiada importancia sabía que era sucio y que a veces se acostaba sin bañar, entonces traté de dormir, agarraba el sueño cuando Daniel me hizo otra extraña pregunta que respondí por inercia y entre dientes, ya que el sueño me vencía.

Por la mañana desperté solo para darme cuenta de que la cama de Daniel estaba hecha, como si no hubiera dormido ahí, en eso escuché unas voces conocidas, eran mis padres, algo que me pareció raro ya que faltaba mucho para que regresaran por nosotros.

Al ir a la sala, vi que mi mama estaba sentada en el mueble llorando y mi abuela la intentaba consolar, mi padre estaba afuera fumándose un cigarro y hablando con unas personas, unos rancheros que comúnmente venían a visitar a mi abuela y unos vecinos.

¿Qué pasa? Pregunte con angustia

Mi mama al verme corrió a abrazarme y lloró con mas sentimiento, me besó y me miró con detenimiento y me dijo, vete al carro amor, sin entender que pasada, salí y mi papé se me quedó viendo con alivio, pero tenía el rostro desencajado, me dijo que me subiera al carro y los esperara ahí, de pronto lo supe por unos vecinos que platicaban cerca del vehículo.

Habían hallado la ropa de mi hermano a unos kilómetros de ahí, por un camino de tierra que llevaba a un ejido que se llamaba “Las Flores” estaba ensangrentada, rota y llena de lodo, pero de él no sabían nada, mi abuela lo había buscado toda la noche y los vecinos la ayudaron, entonces recordé la ultima pregunta que la noche anterior me hizo

¿Estoy vivo?

Nunca hallaron a Daniel, ni su cuerpo, ni un solo rastro de él, a excepción de su ropa, jamás volvimos a saber de él o de lo que le había pasado. Hasta la fecha sigue siendo un misterio.

Eduardo Liñán Mayo 2016

Mi relato triste caso real

Hola, buenas noches lectores… me encanta esta pagina, soy fanática de
las leyendas y cosas paranormales aunque no niego que también de repente me asustó de cosas…
Bueno, mi relato comienza así….Hace ya 8 meses que falleció mi esposo, tengo una niña que acaba de cumplir 4 años, antes de la muerte de mi esposo, en varias ocasiones nuestra hija lloraba por quedarse en casa de su abuela (mi mamá) todal le dábamos permiso mi esposo y yo de que se quedará pero apenas y llegábamos a nuestra casa y nos llamaba mi madre para que nos regresáramos por la niña porque de la nada empezaba a llorar y por nada del mundo se callaba, en varias ocasiones me molestaba con la niña porque se aferraba a quedarse y después lloraba porque quería estar con nosotros, le preguntábamos el motivo por el cual lloraba y ella sólo los decía: “es que ya nos queda poquito tiempo de estar juntos a mi papi, a ti y a mi”
y ustedes me dejan y se van.

Yo me quedaba sorprendida y me deprimía porque incluso llegue a pensar que mi hija partiría de este mundo….Al mes de eso, mi esposo estando trabajando tuvo un accidente y falleció.

Al velorio y al entierro no quisimos llevar a la niña para que no se traumara

Pasan los días y la niña no quería comer y estaba con su carita triste y nos decía, ustedes no me dicen nada pero yo se que mi papi esta en la tumba, era algo muy duro para nosotros el explicarle a la niña lo que había pasado y ella pedía a su papá a cada minuto, después de algunos meses el comportamiento de la niña cambia, vuelve esa niña risueña y cariñosa, pero aún así mi niña se escondía de repente y sólo se escuchaban murmullos como si platicara con alguien y nosotros le preguntábamos ¿con quien hablas? Y sólo nos miraba y decía con nadie….pasa el tiempo y mija me plática que ella mira a su papi y que el le dice que se porte bien pero que su papi no quiere que nosotros sepamos que ella habla con el porque no quiere que lo mandemos al lugar que en vdd pertenece, precisamente anoche 27-05-16 estaba leyendo una de las leyendas que postearon, era la de los 3 golpes en la puerta, estaba yo sola en la recámara y estaba muy atenta en el cel y tenía la luz apagada y con el rabo del ojo vi una sombra obscura, no puedo decir que era el porque la vdd no distingui, sólo vi una sombra que pasó junto a mi en cuestión de segundos…me asuste y sólo me volteé hacia el otro lado, tratando de dormirme lo más pronto posible…Cual fue mi sorpresa, precisamente hoy 28 de Mayo, mi esposo estaría cumpliendo años en vida.

Al levantarme estaba mi niña sentada en el piso viendo la tele, volteo a verla y le digo súbete a la cama hijita, para lo que me contesta -No mami,es que estaba platicando con papá, vino a verme y me dijo que anoche vino porque estaba triste porque creyó que no te acordarás de su cumpleaños, no se que es lo
que realmente este pasando pero creo que una niña de esa edad no inventaría cosas de ese tipo, lo que si se es que tengo miedo que el quiera llevarse a nuestra hija

Espero y sea de su agrado…gracias por leerme

Respuestas:

Anonimo: Aii no amiga, me dio mucha tristeza Emoticón frown habla con el, dile nose.. que lo extrañas y lo recordaras siempre pero que no se preocupe para que el pueda estar tranquilo.