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Historias de Pactos con el diablo

LIMPIA
Relato basado en hechos reales, contado por Laura Gómez D.
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Mi tía es una señora mayor que llegó de Monterrey por una extraña aflicción, su cuerpo delgado padecía de tos, dolores de pecho y anemia por la falta de alimento. Decía que no podía comer, que algo le impedía poder tragar cualquier cosa, de tal suerte que vinieron a Tampico para poder tratarse esos males de una manera un tanto extraña. A través de las limpias esotéricas.

Había estado así durante unas semanas, con cada día que pasaba, su salud y su aspecto se fue deteriorando. De ser una mujer con algo de peso, pasó a ser una mujer pálida y con la piel pegada a los huesos, en su estado llegó a tener delirios y afirmaciones escalofriantes sobre lo que habitaba en su casa. Fue llevada con doctores los cuales aminoraban los males; pero no encontraban la causa.

En cierto momento la gente que la iba a visitar a su casa, sentía que algo no estaba bien en el ambiente, muchas personas afirmaron haber visto salir sombras negras del cuarto de la tía y manifestaciones que solo los visitantes podían ver o percibir de manera inmediata al entrar en la casa. En lo personal a mi hija le sucedió algo extraño. Fuimos de visita a Monterrey para ver a la tía y estando en su casa, ella enseguida se metió a una habitación en donde había varias muñecas y juguetes. La niña por el interés de jugar, tomaba los muñecos y sentía que le jalaban el pelo o escuchaba voces amenazadoras. La última vez que se metió en esa habitación, salió llorando y estaba asustada, me dijo que la habían golpeado en la cabeza por haber agarrado un oso de peluche. Al ir a revisar no vi nada extraño, excepto que ese cuarto era muy frío, tanto que se me erizaba la piel solo de estar ahí.
Mi estancia ahí fue de lo más horrible, tensa y con una serie de malestares que no sabía explicar. Por las noches se escuchaban golpes en los techos que te martillaban la cabeza y los oídos, los objetos se movían ante la mirada atónita de mis familiares y lo peor fue uno de los botes de basura de la calle de enfrente de la casa, se movió unos metros asustando a los vecinos, los cuales ya tenían conocimiento de los fenómenos que se presentaban y que también los afectaba, hartos de esa situación, una noche simplemente se fueron de su casa. La tía nos plática que durante las noches no podía dormir por que escuchaba que le gruñían en el oído y escuchaba como golpeaban la puerta intentando entrar. Así que mis familiares desesperados por no saber cómo tratar esos padecimientos decidieron traerla a Tampico con un curandero al norte de la ciudad. Y con el cual mis tíos que viven aquí han tratado para curarse de ciertos males que la medicina tradicional no puede. La decisión de traerla se debió a que una tía que vive aquí, fue a hacerse unas limpias y le contó al curandero de la situación de la tía Elba en Monterrey, lo que veía y lo que sucedía en su casa. El curandero alarmado le pidió encarecidamente que le trajeran a la tía o bien él iría a verla. Porque podría morir. De tal suerte que, y a pesar de la negación de mi tía, la trajimos a Tampico para que fuera curada.

Al llegar y ver el estado de la tía, el hombre de inmediato se puso a trabajar con ella, le dijo que la estaban trabajando con la Santísima y que la tenían bloqueada de su garganta para que no pudiera comer y muriera por inanición o ahogada. El hombre mencionó que unos familiares la querían muerta en especial un primo al que había demandando por una fuerte suma de dinero y que él al perder la demanda estaba obligado a pagarle a mi tía; pero este le hizo un trabajo para que ella muriera y no tener que pagarle un centavo ,así que pactó con la muerte para que se la llevara.

En esa ocasión fui con mi tía y fui testigo de algo horrible que hasta el momento no puedo olvidar y de solo pensarlo me llena de miedo. Durante las curaciones que le hacia este brujo, llegó un momento en que entre la humadera, el hombre comenzó a convulsionarse horrible y luego de un rato su aspecto cambió, su cara se le “chupó” literalmente, y la voz le cambió por una mas rasposa y grave. Enseguida vio a todos en el cuarto y se detuvo en mi tía que la veía sorprendida, luego de un rato de estarse viendo, el silencio del lugar contrastado con el humo del copal de los anafres, fue interrumpido por la voz que salió de la garganta del brujo que le preguntó:

“Sabes quién soy?…”
-Eres la muerte. ¿Has venido por mi? – Le pregunto mi tía con la voz temblorosa.
“Aun no es tu tiempo, te quedan 4 días ¿Para qué me has llamado?…”

Todos sentimos que la sangre se nos heló y mi tia armándose de valor y luchando para levantarse, se arrodillo y le pidió que la dispensara, pero que no quería morir, le pido misericordia. El hombre transformado, la miró con recelo y le dijo que la iba a liberar del pacto, que su primo ya le debía mucho y que iría por él a cambio de su vida; Pero que ya no se cruzara en su camino porque si no se la llevaría.

Luego de decir esto, el hombre recuperó sus facciones y se dejó caer en una silla agotado. Mi tía comenzó a vomitar algo negro y nauseabundo y de igual manera se tiró al piso para recuperar el aliento. Como por arte de magia su aspecto cambió y a pesar de su delgadez, se veía mas lúcida y fuerte. Las curaciones continuaron por unos días mas. El curandero le comentó que en su casa habitaba un niño que había muerto de hambre y que se manifestaba, que no tenía nada que ver con el trabajo que le impusieron, por lo que también debía tratar ese asunto. Según el niño había sido un indígena que había sido abandonado y murió de hambre. Que pedía flores, una vela blanca y un plato de mole para poder irse, alcanzar la luz y por fin descansar.

Luego de las curaciones el hombre prometió ir a la casa de mi tía en Monterrey . En mi casa durante el tiempo que estuvo aquí la tía Elba se sintió un ambiente sofocante y extraño, quizás a consecuencia de las limpias y la sola presencia de ella. Después de ver y escuchar todo lo acontecido me quedan dudas, no sé cómo explicar o entender si todo eso fue cierto, la realidad es que mi tía mejoró después de ver a ese curandero y los fenómenos en su casa dicen que han ido desapareciendo, no se el destino del primo, pero seguramente pagará de algún modo

~Eduardo Liñán.

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Mi Historia de terror en la Cruz Roja

EXPERIENCIA PARANORMAL ENVIADA POR SEGUIDORA DE LA PAGINA

Anónimo…

Debo decir que no me ha sucedido nada a partir de esa época en donde trabajaba como voluntario en la Cruz Roja, pero hasta la fecha no he podido explicar ciertas situaciones.
En la unidad donde laboraba, siempre sucedían cosas extrañas, se escuchaba como apaleaban arena, se escuchaban pasos, a veces debíamos dormir dentro de la ambulancia y comenzaba a moverse, también a ciertas horas de la madrugada se llenaba la delegación de un olor muy repugnante, que siempre lo achaqué a la poca higiene de algunos compañeros. Incluso, por tales situaciones hacíamos bromas al respecto y hasta bautizamos a nuestro “fantasma” como “La picada” debido a que todo se desencadenó a partir de que llevaron a una mujer que fue apuñalada por su marido y falleció en el lugar. Todo era cotidiano y no nos espantaba en realidad, sólo nos causaba intriga por saber qué era lo que causaba dichos fenómenos.

Yo cubría mi servicio los fines de semana por las noches. Los roles de guardia se sorteaban, y mientras uno se quedaba en el radio para cualquier eventualidad, el resto se iba a dormir. Ese día, mi guardia me tocó a las 2 o 3 de la madrugada, no lo recuerdo bien, pero el operador de la ambulancia me hizo compañía, nos encontrábamos jugando cartas y platicando cuando tocaron la puerta. El operador fue quien se levantó a abrir y recibir a un joven de aproximadamente 25 años. Se encontraba en estado de ebriedad y bastante desaliñado. Me dijo un poco alterado que él iba caminando y vio como un automóvil se había accidentado al bajar un puente, pero que al volcarse, había quedado el auto escondido entre un montón de arbustos, que nadie lo iba a poder ver, y que por eso nos iba a avisar.
Como requisito ante cada reporte de accidente se debe levantar un parte por escrito, es decir, tomar los datos de la persona y su descripción de los hechos con el fin de evitar falsas alarmas. Así que tomé sus datos, le di las gracias y se fue….. Me apresuré a despertar a los compañeros a quienes les tocaba salir a servicio y salieron. Obviamente el operador se fue con ellos y yo quedé completamente solo en la delegación.

Pasó el tiempo sin novedades, aproximadamente una hora después me hablaron por el radio para indicarme que ya iban de regreso a la unidad, pues el conductor del auto había fallecido, y en esos casos el levantamiento del cuerpo y demás trámites le corresponden a la SEMEFO.

Cuando llegaron, entraron todos menos el operador, pregunté por él y me dijeron que se había quedado en la ambulancia y volvieron a la recámara para seguir descansando. Pensé que el operador entraría detrás de ellos, pero aún tardó un poco en entrar, me dio curiosidad por saber lo que hacía y salí a buscarlo. Fue cuando lo vi recargado en la ambulancia, fumando un cigarro y con un semblante de miedo. Le pregunté que le sucedìa y me dijo:
-¿Viste bien al chico que vino a tocarnos?¿Tienes el parte?¿Cómo se llamaba? – Contesté a todo afirmativamente.

Y me dijo algo que me heló la sangre. Pues no lo vas a creer, pero era el 14 (MUERTO) del accidente. La doctora dijo que la muerte fue instantánea, pues se le rompió el cuello, iba hasta “la madre” de borracho.
Comparamos los dos partes y efectivamente, era la misma persona.

Nunca supe lo que pasó, yo no lo vi físicamente, pero los datos coincidían y el operador si tuvo la experiencia de hacerlo. Aún me cuesta creerlo, pero se los dejo como la anécdota sin respuesta más intrigante de mi vida.

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Avaricia

1° AVARICIA
Relato personal basado en las experiencias de Pedro José Farías.
Escrito y adaptado por Eduardo Liñán

Cuando conocí a Pedro Farías, noté que era un hombre trabajador y muy astuto para los negocios. En ese entonces andaba de lanchero en un paso llamado “Los Cocos” que era un cruce del río Pánuco entre el estado de Veracruz y Tamaulipas. Su vida era levantarse temprano y aprovechar los viajes que hacían de lado a lado los trabajadores durante las primeras horas del día y ya entrada la noche. Con muchos amores de cantina y muy ambicioso. Trabajaba arduamente para comprarse un taxi e independizarse, casi lo lograba; pero algo siniestro truncó sus planes.

Este es un relato que me contó mucho tiempo después que dejó el oficio de lanchero, para trabajar en una tienda de autoservicio en Matamoros. Cuando lo encontré en aquella ciudad fronteriza después de mucho tiempo de no verlo, me dió gusto reencontrarme con él y platicamos amplio y tendido de su inusual y rápida partida de la ciudad. Al hacerle la pregunta de la razón por la que dejó todo si le iba tan bien, esta fue su escalofriante historia.

“Fue una noche ya muy tarde que todavía estaba esperando pasajeros, mis compañeros lancheros ya todos se habían ido; pero yo me quedé al último para ver si agarraba algo. La noche estaba desierta y tu sabes, en ese lugar bajo los puentes de la “puntilla” pueden ser tenebrosos en la obscuridad. Algunos amigos me habían contado haber visto fantasmas y duendes en ese lugar. Yo nunca creí nada de esos cuentos; pero lo que me paso a mí, jamás se lo hubiera deseado a nadie.

Por aquel entonces había mucha inseguridad en las calles. Balaceras, secuestros, gente que aparecía colgada en los puentes así como si nada. Yo nunca tuve miedo de eso, siempre me acompañaba de un bate y de muchos “huevos” para hacerle frente a cualquiera. Tenía la idea de hacerme de mi taxi a como diera lugar y pues en ese “jale” podía hacerlo; además de que ya tenía mucho dinero. Producto del trabajo y de muchas tranzas que podías hacer al andar ahí.

Serian como las 2 de la madrugada cuando decidí irme. Así que cargué una garrafa de diesel y guardé todo en mi bote. De la nada, escuché una voz grave y ronca que me decía en un tono muy “golpeado”.

-Vas para el otro lado, ¿Me cruzas?

Esa voz y el tono, acabó por enfadarme y apenas le iba a contestar que no. Cuando volteé y quedé algo impresionado con aquel tipo. Iba elegantemente vestido con un traje norteño, botas negras bien lustradas y un sombrero de fieltro negro que lo hacía parecer enorme. Llevaba cadenas de oro en ambas manos y cuello. Cargaba un extraño medallón con una piedra roja incrustada con símbolos raros. De facciones varoniles, ojos negros y una barba de candado que lo hacían ver imponente.
-Este, no. Ya me iba patrón, ya no hay cruce -Le contesté nervioso y con algo de preocupación.

-Ándale te voy a pagar bien por cruzar y esperarme, mira – me dijo con un tono algo cortés pero sin perder la autoridad.
De su bolsa sacó un gran fajo de billetes de 1000. Mis ojos brillaron ante aquella maravillosa visión, miles de imágenes recorrieron mi mente al imaginarme todo lo que haría con ese dinero. Sin embargo un instinto de conservación y mi sentido común me puso en alerta. El tipo no se veía con buenas intenciones, tenía toda la pinta de un “mañoso”. Le iba a contestar de nuevo con una negativa pero comenzó a abanicar el dinero y sonrió de una manera burlona. Así que mis instintos de conservación se vieron masacrados por el olor del dinero que me pegó de pronto en mis narices.

-Este bueno, pero págame de una vez -Le dije para ver si caía en mi juego.
-No, cabrón, te voy a dar una parte ahorita y la otra después que me traigas -Me contestó impaciente.
Ante ese trato y la voz autoritaria de aquel hombre, tuve que doblar las manos y pensar en todo ese dinero.
-Órale, súbete -Le dije pensando en todo el dinero que me ganaría.

Al subir a la lancha, noté que el tipo era pesado y que tenía unas manos grandes envueltas en guantes negros. Arranqué el motor y salí lo más rápido posible. Te podría jurar que cuando salí de los puentes; una extraña neblina empezó a cubrir todo el rio. Estaba anunciado mal tiempo así que no me sorprendí mucho, el rio estaba tranquilo y sereno; pero la neblina era inquietante.

-A donde se dirige patrón -Le pregunté, tratando de romper la tensión.
-Ve más adelantito del cruce, en ese muellecito que está a un lado. Ahí te paras y me esperas a que regrese, no te vayas a ir. Si te vas no te daré ni madres – Al decir esto, se metió el fajo de dinero en la bolsa y me miró fijamente con esos ojos negros que intimidaban.
-No te quieras pasar de listo, puedo ver lo que piensas y te puedes arrepentir. Cumple el trato y vas a ver como llegas a tu meta más pronto -Me dijo con tono burlón y mostrando una sonrisa.

Me quedé petrificado y extrañado con lo que dijo. En efecto, un pequeño pensamiento de cometer un crimen cruzó mi mente, despojarlo de todo e irme. No había nadie, nadie se daría cuenta, porque nadie me vió llevarlo. No quise pensar más y por fin llegamos a ese muelle, como pude acomodé la lancha y el hombre bajó decidido.

-Aquí espérame voy a hacer una encarguito y regreso.

El tipo se perdió entre las sombras y esperé. Pasaron como unos 40 minutos y comencé a pensar en irme; pero temía por mi vida. quizás en realidad si era “mañoso” y si me iba podría después tener un problema con esa gente. Además me frotaba las manos al imaginarme sentir esos billetes y todo lo que iba a solucionar, eso me hacia aguantarme. Por fin pasó una hora y vi que el hombre venia de regreso. No traía su fino sombrero, ni sus guantes negros.

Al subir pude notar que el elegante saco y las manos, los traía teñidos de sangre; pero lo que más me alertó fueron esas manos. Eran raras con uñas largas y bien cuidadas; pero llenas de cicatrices, como de quemaduras.

-No te asustes, no es mi sangre, llévame a la puntilla -me indicó el hombre.

Arranque lo mas rápido que pude y la neblina seguía. Al entrar en los puentes estaba todo obscuro, frío y casi no podía ver nada. Un olor a putrefacción poco usual se impregnaba en mis narices y cuando por fin llegamos; el tipo se paró y antes de bajar del bote, se detuvo un momento y metió la mano a su bolsa sacando el fajo de billetes, lo aventó al asiento y bajo de la embarcación.

-Ah mira, te dejo un recuerdito – Me dijo el hombre mientras sacaba algo de su saco.

En eso me aventó una bolsa de cuero, la atrapé. Subió las escalinatas y luego noté que bajo al otro extremo del puente donde se metió en un nicho obscuro que había entre el puente y la calle. Algo extraño era un lugar bastante estrecho y casi imposible para que un hombre de su tamaño se pudiera meter ahí. Perdiéndose entre la obscuridad no lo volví a ver. Al abrir aquella bolsita que me había arrojado, un miedo indescriptible se apoderó de mi. Eran dientes y muelas lo que había en la bolsa, todavía estaban ensangrentadas. Sin pensarlo arrojé eso por la borda, tomé el dinero y lo metí a la bolsa de lona donde guardaba la morralla del pasaje, arranqué de nuevo el motor y me fui lo más rápido posible a mi casa cruzando el río.
Rentaba un cuartito del lado veracruzano, asegure la embarcación y me fui corriendo a la casa. Nervioso y temblando abrí la puerta, puse la bolsa en la mesa, me metí a bañar y salí dispuesto a contar el dinero que el extraño me había dado. Me imaginaba todo lo que compraría, haría una parrillada con mucha cerveza con los amigos y me iría a un “teibol” a gastar un poco en mujeres y lo mejor, daría el enganche para el taxi y todavía me quedaría dinero. Estaba ansioso por la emoción de aquel momento.

No te puedo describir el horror, la impresión y las nauseas que me provocó abrir la bolsa, sentí un golpe y un entumecimiento desde la cabeza a los pies. El dinero que había metido, los billetes que me solucionarían la vida, ahora era una pila de excremento, era mierda putrefacta y hedionda lo que llenaba aquel bolso, estaba completamente batida entre las monedas. Al verlo lo único que hice fue arrojarlo al piso y comencé a tener un ataque de pánico y miedo. No me quería quedar solo, así que fui con unos amigos que vivían a la vuelta de la casa y les pedí quedarme con ellos. Les conté lo que había pasado y no me creyeron. Se comenzaron a burlar de mi, diciéndome insultos. Esa noche no pude dormir, estaba nervioso y los ruidos de la calle me hacían temblar y querer asomarme. El malestar y una sensación de ardor y vacio en mi estomago hicieron que tuviera diarrea y vómitos. Al llegar el día ya no quise regresar a mi cuarto en cambio mandé a un tío por mis cosas y no le conté lo que me sucedió. Tan solo le pedí que me apoyara en lo que conseguía otro cuarto, en tanto me quedaría con el.
Después de que fué por mis cosas, me dijo:

-Hijo, te dejé tu monedero ahí en la cómoda.

Sentí un escalofrió y se me movió el piso al recordar el contenido de la bolsa, comencé a temblar y me acerqué lentamente a la bolsa. Cuando por fin la tuve enfrente no quería tocarla y le dije al tío: ábrala por favor. El me miró con extrañeza; pero me hizo el favor, al abrirla se sorprendió y me dijo:

-¿Por que llevas esto aquí?

Al ver el morral, pensaba que vería la suciedad y en cambio vi el montón de monedas y una navaja que siempre llevaba por protección. Mi corazón respiró tranquilo y me senté a llorar tratando de olvidar todo aquello.

Después de aquel día, decidí dejar todo e irme de ahí. Me fui lo más lejos que pude y nunca más he querido volver. No te puedo describir el temor con el que todavía vivo, no puedo dormir y en las noches es un martirio ver las sombras ir y venir, pensando que quizá aquel tipo venga un día; te puedo decir ahora con certeza que aquel extraño hombre. Era en realidad el Diablo. ”

~Eduardo Liñán

La apuesta

LA APUESTA.
Continuando con el maratón de leyendas ahora les ofrezco una de las leyendas más contadas y que seguramente muchos estarán esperando, como es costumbre esta versión es propia y exclusiva de esta página además que la línea del tiempo y los sucesos están bien fundamentados, es lo que distingue a nuestras narraciones, sin más preámbulos comencemos con la historia, espero la disfruten.

A finales del siglo XIX existían frente a la catedral 2 imponentes edificios, en la foto que estás viendo puedes observar en toda su gloria al hotel Richelieu y se alcanza a ver la presidencia “antigua” llamada así cuando se construyó el majestuoso edificio del palacio municipal y también fue remodelada la plaza y el callejón que formaban ambos edificios para lucir como puedes verlo en nuestra foto de portada, a la izquierda el imponente edificio de cantera rosa que pertenecía a la presidencia municipal y a la derecha entre la maleza se alcanzan a ver algunos de los arcos del Richelieu, así lucia exactamente el paisaje en los años que sucedieron estos hechos.

En la planta baja estaba el bar del hotel, era un lugar muy concurrido y afamado, visitado por personas de buena posición social, donde se reunían a departir bebiendo Coñac, Ron, Whisky o Ajenjo, charlando, recitando poemas o como suele decirse “arreglando el mundo”, de entre los parroquianos más asiduos se encontraba un grupo de 5 amigos de nombres Luis, Manuel, Raymundo, Javier y Rafael asistían practicante todas las tardes y permanecían ahí hasta altas horas de la noche, por ser de posición bien acomodada tenían solvencia y mucho tiempo de ocio, eran verdaderos bohemios relajados y despreocupados, amantes de los retos había una amistosa pero fuerte rivalidad entre ellos apostaban por ver quien escribía el mejor verso, quien era el mejor jugador de cartas o el mejor bebedor o quien conquistaba a alguna muchacha, claro sobre todo eran hombres de palabra y con un sentido del honor muy alto.

cada uno tenía su personalidad, Javier era el más tímido, pero un excelente poeta que parecía tener la inspiración de un amante de mucha experiencia, a leer sus apasionados versos nadie sospecharía que el autor era un joven veinteañero inocente en el amor, siempre enamorado de imposibles, Luis era el más osado en esos menesteres, mujeriego y adulador por naturaleza, pero contrario al dicho que reza “afortunado en juego, desafortunado en el amor”, él tenía una suerte asombrosa para los juegos de azar al grado que no pocos lo acusaron de hacer alguna trampa y al no poder comprobarla se iban frustrados por no poder hacer nada más que recibir las burlas del joven que se sabía bien protegido por Manuel, el más alto y valiente del grupo, el único que sabía lo que era batirse en un duelo de honor, el primero que repartía puñetazos a la hora de las peleas lo que sucedía con frecuencia, pues Raymundo era el típico vival, despierto e ingenioso, eternamente parlanchín siempre contaba historias inauditas que ni sus propios compañeros podían decir si tenía una vida extraordinaria o era un magnifico mentiroso, en cuanto a Rafael no se podía decir demasiado, serio y calmado, centrado y el único que verdaderamente trabajaba y se ganaba la plata que gastaba ayudando en todo a su padre, era imparcial y confiable y siempre hacia las veces de moderador y juez en las apuestas, era el mejor amigo de Javier y todos eran amantes de la música y el arte y sobre todo, bebedores empedernidos, pero ninguno de ellos era un triste borrachín, pues ellos se jactaban que muchos tomaban y ellos bebían, y no era lo mismo, ellos disfrutaban, departían y guardaban siempre la compostura.

Una tarde de otoño en la víspera del día de los fieles difuntos Raymundo llego y les propuso una apuesta muy a doc con las fechas venideras jactándose que él no le temía a nada ni de este mundo ni del otro los reto a encarar a algún difunto, buscar algún espanto y poder medir así la valentía de cada uno, la propuesta era bastante interesante, arriesgada, novedosa y por su puesto descabellada, bebiendo y charlando afinaron los detalles de la tenebrosa apuesta y por tratarse de algo verdaderamente especial acordaron hacerlo la noche de todos los santos, exactamente a la media noche y en panteón de oriente, desde luego para esta apuesta tan especial se fijó un monto en prenda igualmente excepcional que consistió en 80 reales de plata o 10 pesos oro, que era el equivalente, pero Rafael no entro a esta a puesta pues además de considerarla demasiado osada, no solo por la naturaleza de la misma si no por el monto de la apuesta, ni se diga de encontrar la manera de cómo se designaría un ganador absoluto, por si fuera poco, el tenia ocupaciones desde el amanecer al día siguiente, por supuesto que estos argumentos no dejaban mucho espacio a la discusión y en consecuencia Rafael fue, como en muchas otras ocasiones, el “tesorero” designado y al se le entregaron 30 reales de plata y 10 pesos en oro, una cantidad fuerte pero estaría en las mejores manos.

En los días siguientes, en el bar los jóvenes redactaron de común acuerdo el contrato que detallaba las condiciones de la apuesta:

Cada uno entrara al camposanto sin ninguna compañía, con una estaca y un marro de madera, su única iluminación será una tea (pequeña antorcha) recorrerá el camino que juzgue conveniente pudiendo elegir recorrer el sendero marcado o atravesar entre las tumbas.
Deberá llegar al muro norte opuesto a la entrada, y en su base clavar la estaca como prueba que ha completado el recorrido, para después regresar al punto de partida.

El segundo en entrar deberá realizar el mismo recorrido, en igualdad de condiciones y con ídem libertad de elección de su sendero, desenterrara la estaca y deberá regresar con ella como prueba de su recorrido, el tercero y el cuarto repetirán estos pasos respectivamente.

Cada lugar será designado por el azar sin distinción ni favoritismo, el resultado será irrefutable e inapelable.

Cada uno podrá regresar al punto de partida en el momento que crea pertinente e incluso retractarse de profanar el camposanto a sabiendas que perderá su parte de la apuesta y deberá pagar 5 pesos en oro más por su cobardía.
Si alguno no terminara satisfactoriamente su recorrido o acusa a alguno de no haberlo hecho se deberá de comprobar la falta bajo el más estricto sentido del honor.
Si dentro del recorrido fuese perturbado por algún susurro o escucha que le llaman por su nombre o puede ver algún espectro entre la bruma de la noche podrá interrumpir el recorrido y regresar al punto de partida contando lo sucedido y la distancia que recorrió bajo palabra de honor, pues si los muertos impiden que todos terminemos el recorrido, esa sería la única manera de designar al ganador basados en la distancia que recorrió y en lo espantoso de su experiencia…

Naturalmente esta última clausula perturbo a todos y como era de esperarse la incluyo el propio Raymundo, solo de él podía venir tan tenebrosa propuesta, pero igualmente todos la aceptaron, firmaron el documento, se dieron la mano como caballeros y el pacto quedo sellado.

llego la noche en cuestión, todos asistieron puntualmente, vestidos de traje de gala, envueltos en su capa a manera de sobretodo muy a la usanza de la época y como lo demandaba la gala de la ocasión además del frio imperante natural en los meses de otoño, cada uno llego en su coche de 2 corceles y despacharon a sus cocheros para que solo quedara uno en el que regresarían juntos, todo estaba dispuesto se echó la suerte y como era de esperarse a Luis con su buena fortuna le toco la mejor parte pues iría de último, el lugar más ventajoso pues tendría la oportunidad de medir las experiencias de todos y así aquilatar su entrada, el más arriesgado por ende sería el primero y ese lugar le toco a Manuel, que acepto con estoicismo, haciendo gala de su afamada valentía, el segundo fue Raymundo lugar que gano sin trampa y en consecuencia lógica el tercer lugar fue para Javier que parecía el más asustado.

sin mayor miramiento y en cuanto sonaron las 12 de la noche, Manuel trepo por la reja del panteón y la salto con algo de dificultad debido a su vestimenta, una vez a dentro sus compañeros le pasaron entre los barrotes la tea encendida, el marro y la estaca, él las tomo y sin mediar palabra dio media vuelta y camino a si la negrura del camposanto, decidió que lo mejor era ir en línea recta, entre tumbas y mausoleos, aguzando los oídos tratando de escuchar algún susurro, temiendo escuchar su nombre, levando la tea por si a lo lejos se distinguiera alguna fantasmal silueta, avanzo, creyó escuchar a lo lejos rezos provenientes de seres de ultratumba, los ignoro, siguió su profano camino pisando algunas lapidas a ras de suelo, temiendo despertar a los moradores de debajo de las tumbas, viendo como el fuego iluminaba y bailaba en la antorcha produciendo un juego de sombras que parecían rostros emergiendo de la oscuridad saludándolo con estrambótico gesto, Manuel siempre decía que la valentía no es la carencia de temores, sino la capacidad de enfrentarlos, pero en esta noche tuvo que hacer de tripas corazón para no perder la calma… llego por fin al muro recargo la tea para que lo iluminase, tomo la estaca y la clavo casi hasta la base con 3 fuertes golpes y emprendió el regreso tratando de no pesar demasiado en el entorno de calaveras y esqueletos apuro el paso y por fin pudo ver a lo lejos la luz de las antorchas de sus compañeros, que seguramente veían también la de él, una vez que llego a la entrada brinco la reja y todos lo rodearon haciéndole muchas preguntas de lo que había visto o escuchado, Manuel era de pocas palabras, se limitó a decir que no había pasado nada, pero que el ambiente es en efecto aterrador, no dio detalles de lo que creyó escuchar solo le cedió el lugar a Raymundo que con inusitado entusiasmo salto la reja, tomo la antorcha y se perdió en la oscuridad con asombrosa seguridad, pero por supuesto que tenía preparada una treta avanzo solo lo suficiente para que la luz de la tea ya no se distinguiera, luego fue a la izquierda hasta el muro de límite del lado poniente, lo salto y muy tranquilo avanzo por el terreno baldío, lo que ahora es la unidad deportiva, y con toda tranquilidad llego al límite norte, de nuevo salto la barda y llego hasta la estaca, todo le iba de maravilla hasta que se encontró con que la estaca clavada muy hondo, sufrió mucho para liberarla debido a la fuerza con la que fue clavada por su antecesor, después de muchos jalones, pénduleos y hasta puntapiés, que resultaron inútiles tuvo que cavar con sus manos alrededor para extraerla. En todo ese tiempo su ansiedad crecía, escuchaba murmullos inentendibles y rezos, hasta creyó ver una silueta que se acercaba hacia él, se concentró en su labor para no entrar en pánico, tenía miedo de voltear y saber que esa apuración estaría ya muy cerca de él… en cuanto pudo extraer la clava la tomo en sus manos corrió hasta el muro poniente y repitió la operación, salió del panteón camino tranquilo recuperando el aliento, e ingreso de nuevo apenas unos metros antes para que sus amigos pudieran verlo emerger triunfante de la oscuridad…

cuando llego con la estaca en sus manos la entrego y les conto todo lo que había escuchado y no solo afirmo que la silueta que creyó ver era un aparecido, si no que aseguro que lo persiguió por casi todo el recorrido… esta palabras en ninguno tuvieron más efecto que en Javier que ahora tocaba su turno, trago saliva y trato de disimular su respiración agitada, ingreso con dificultad, tomo los objetos con manos trémulas y temblorosas, se quedó mirando a sus compañeros a punto de desistir, de negarse, de huir, pero se contuvo, se dio media vuelta y caminando se adentró en la oscuridad, a cada paso escuchaba voces, tragaba saliva para contenerse, parecían rezos, escuchaba también risas burlonas de seres desconocidos, las esculturas de cantera en las tumbas más grandes parecían que gesticulaban por la luz de la antorcha bailando en sus rostros tallados, el miedo era inmenso y la distancia infame, Javier avanzaba con lentitud pues temía pisar alguna lapida y “despertar” a su morador, después de un verdadero martirio y una larga caminata llego al muro norte, se encuclillo y puso la estaca contra el piso y la enterró golpeándola incesantemente, su miedo era mucho mayor que su fuerza, golpeo una y otra vez mientras la clava se hundía lentamente, le parecía escuchar todos esos sonidos mucho más fuertes, mucho más claros, su respiración se agitaba casi jadeaba, cuando creyó que estaba bien sujeta la estaca, tomo la antorcha y el marro se puso de pie, para emprender el regreso a toda prisa, pero cuando se dio vuelta no pudo avanzar una mano espectral lo sujetaba por la espalda, Javier se quedó quieto atónito, aterrado, sintiendo como lo jalaban desde atrás, en un intento por escapar se echó un poco hacia atrás para reducir la tensión y trato de salir corriendo pero el jalón que sintió fue tanto que lo derribo de espadas al piso y ahí fue cuando el miedo se hizo atroz, en piso seguía sujetado, desesperadamente trataba de levantarse antes que otras manos espectrales lo tomaran y lo llevaran con ellos al subsuelo, se dio vueltas en el piso enredándose sobre su capa, impidiendo que se la pudiera quitar, inmovilizándose un brazo y dificultando su respiración, entra más atrapado se sentía más desesperadamente se movía y en consecuencia más apretaba el nudo sobre su garganta, el corazón latía frenético, la respiración difícil, el aire era poco, sus jadeos violentos, el terror era inmenso y el escape imposible….
Afuera sus amigos observaban sus relojes de bolsillo pendientes de finas leontinas, el tiempo de espera era demasiado habían pasado horas y no habían previsto una situación como esta, por primera vez en su vida la buena fortuna de Luis ahora le daba un revés infame, no solo tenía que entrar solo si no que debía buscar a su compañero que sabe Dios lo que pudo haberle pasado, ahora sentía un miedo profundo, sus compañeros le debatían si debían entrar todos juntos pero cabía la posibilidad que solo fuera un retraso de Javier que pudo haber perdido la senda o la tea, incluso ambas en ese caso se echaría a perder la apuesta por una pequeñez, Luis a pesar de todo estuvo dispuesto a entrar, por lo que salto la reja poniendo fin a la discusión y cuando estuvo adentro del panteón y advirtió que su misión primordial era de rescate y que de necesitar ayuda los llamaría a gritos, Manuel y Raymundo asintieron con la cabeza y prometieron entrar de inmediato, pero agrego que si estaba todo bien y encontraba a su amigo, terminaría el recorrido y el seria el indiscutible ganador, a lo cual asintieron de nuevo, Luis se dio la vuelta y camino entre lapidas y tumbas… la suerte estaba echada, se estaba jugando el todo por el todo, el más importante y arriesgado albur en la vida del tahúr, todo dependía de la diosa ciega de la fortuna que suele ser dura con los tímidos y blanda con los osados, ahora el temor de Luis era inmenso, pero su gallardía persistente pero la fortuna es caprichosa y puede ser pérfida como una mala mujer que abandona a su amante cuando más le hacía falta… el joven llego hasta el muro, tropezó con algo y cayó al piso, rápidamente tomo la antorcha, antes que se apagase, y sin levantarse ilumino al bulto y ¡pudo ver que era el cuerpo inerte de su amigo! La impresión fue atroz, se echó hacia atrás caminando de espaldas impulsándose con sus manos y pies, la pequeña tea rodo en el piso y se apagó entre la polvareda en unos segundos, Luis se puso de pie, el miedo era inmenso la luz de la luna, que había alcanzado su cenit, iluminaba el rostro de su amigo muerto con un espantoso rictus de terror en su rostro, con la lengua vomitaba hasta la base con los ojos saltones mirándolo fijamente esa impresión fue demasiada para el corazón del joven que quiso gritar por ayuda pero no le salía la voz, le faltaba el aliento, empezó a sentir mucho frio, hizo el esfuerzo de huir corriendo pero las piernas lo traicionaban avanzo unos paso y cayo de bruces fulminado por un infarto…
Afuera los dos amigos restantes caminaban en círculos nerviosos frotando las manos en silencio, ni el valor de Manuel ni el cinismo de Raymundo podían cortar la inmensa tensión, acordaron a entrar juntos, pero ya despuntaba el alba y creyeron prudente para todos que al amanecer sería más fácil la búsqueda para ellos y el camino de regreso para los que estaban adentro en caso que estuvieran perdidos, esperaron unos minutos más asomándose al interior tratando de ver algo entre la penumbra, en eso llego un carruaje grande, era Rafael que venía de recoger un cargamento de la estación del tren y quiso pasar a ver quién era el ganador de la macabra a puesta, sus amigos le contaron lo sucedido y acordaron entrar de inmediato acompañados de los 2 cargadores y el cochero que acompañaban a Rafael, caminaron entre las tumbas y encontraron la fatal escena los cuerpos de los dos yacían en el piso, el de Javier tenía la punta de la capa clavada junto con la estaca, el mismo la clavo sin darse cuenta…
Por mucho tiempo esos sucesos anduvieron de boca en boca en nuestra ciudad y han sobrevivido por más de 100 años, ahora te toca a ti compartir esta historia que merece seguirse contando por muchos años más. Muchas gracias.

No me mates Gabriel

” NO ME MATES GABRIEL”
Narración basada en una leyenda de Monterrey
Por Eduardo Liñán
La casa de la calle Aramberri, Es sin lugar a dudas uno de los lugares supuestamente embrujados más reconocidos que existen en Monterrey. Su leyenda y los supuestos acontecimientos siniestros que rodean la casa, perduran aun en estos tiempos. La historia de sangre nos remonta a los años 30s, en la que un padre de familia, Delfino Montemayor salió de su casa aun de madrugada rumbo a su trabajo en la Fundidora, su esposa Antonia Lozano de 54 años, lo despedía y le daba sus bendiciones para que tuviera un buen día, la hija de ambos, Florinda Montemayor una joven de 19 años continuaba durmiendo. Don Delfino nunca imaginó lo que acontecería después de irse, ni lo que hallaría al regresar.

Ya por la tarde regresó a su casa y al abrir la puerta, notó algo extraño, su esposa no salió a recibirlo y además se dio cuenta que en el piso había rastros de sangre, pequeñas gotas que venían de los cuartos. Pensando en lo peor, Don Delfino se dirige extrañado a las habitaciones y su cabeza se entumió cuando vió la horrible escena: Su esposa e hija habían sido brutalmente asesinadas, sus cuerpos yacían en sus camas , las paredes y los muebles de la habitación estaban completamente salpicados, las mujeres habían sido degolladas salvajemente, sus cuellos estaban mortalmente abiertos hasta la tráquea. Su esposa Antonia estaba recostada sobre cama llena de sangre con el mentón y el cuello abiertos en canal. Mientras que su adorada hija Florinda, tenía un gran corte en su garganta que casi le desprende la cabeza. Estaba semidesnuda sobre el colchón completamente manchado de sangre y se veía como se hizo un charco debajo de ella. Como pudo el hombre dio parte a las autoridades y se hizo el caos en la casa con la gente que llego a investigar el horrendo crimen. El asesinato cimbro a la sociedad Regiomontana de aquella época por el salvajismo y la naturaleza del crimen. En primera instancia el móvil había sido el robo. Y comenzaron las primeras pesquisas.

En primera instancia se determinó que los asesinos tuvieron libre acceso a la casa, ya que las cerraduras no habían sido forzadas y que las mujeres conocían al o los victimarios. De tal manera que los primeros indiciados fueron Don Delfino y familiares. Durante la investigación uno de los encargados, Inés González, notó el rastro de sangre, pequeñas gotas que salían de la casa y conducían a una carnicería cercana que resultó ser propiedad de Gabriel Villarreal y Emeterio González, un par de carniceros que eran conocidos en la colonia. Inicialmente fueron detenidos por las evidencias encontradas en la carnicería y con los interrogatorios terminaron confesando el crimen.
Al saber que la familia tenía dinero y una pequeña fortuna en monedas de plata. Gabriel junto con Emeterio planearon robar la casa, para lograrlo necesitaban entrar a la propiedad y someter a las mujeres, ellos conocían a Heliodoro y Fernando Montemayor que eran sobrinos de la familia, un par de jóvenes sin oficio y que estaban dispuestos a robar a sus familiares. Ellos serian la entrada segura. Necesitaban a un chofer para la huida e invitaron a un tal Pedro Ulloa para apoyarlos. El robo seria simple. Fernando y Helidoro tocarían la puerta para que las mujeres abrieran, al hacerlo los carniceros entrarían y las someterían, mientras que los hermanos buscarían el dinero y las cosas de valor que pudieran llevarse; No sería un gran problema.

Al llegar el día del golpe. Minutos después de que Don Delfino se retirara de su hogar y su mujer atrancara la puerta. Fernando tocó la puerta de la casa, su tía Antonia al ver a los sobrinos, no dudó en abrir la puerta y dejarlos pasar, en ese instante los carniceros aprovechando el momento se meten a la fuerza a la casa y someten a la señora Antonia, la meten en los cuartos donde Florinda aun dormía y fue despertada súbitamente por Gabriel y al verse sometida comienza a luchar mientras el hombre intentaba abusar de ella, mientras los demás buscaban el dinero. El llanto y los gritos de las mujeres pusieron nerviosos a los hombres y arremetieron en contra de ellas. Todo se salió de control cuando Gabriel arremete en contra de la joven y la degüella ante la mirada atónita de sus primos y los gritos de horror de la señora Antonia que también es asesinada de manera cruel. La agonía de las mujeres al desangrarse y el ruido de la sangre aspirada por sus gargantas en sus intentos por jalar el aire mientras su vida se desvanecía, terminó con aquella orgia de sangre. Los Hermanos Montemayor no daban crédito a lo que veían y los carniceros poseídos por el odio y tomaron el dinero que encontraron y alegando que fue mejor, que así no identificarían a nadie. Presurosos tomaron lo que pudieron y salieron huyendo de la casa, los hermanos abordaron el carro en donde Pedro esperaba y los carniceros corrieron rumbo a su negocio para esconderse mientras pasaba la “tormenta” .

La suerte no les duró mucho tiempo, fueron descubiertos y eventualmente arrestados, Gabriel confeso como habían planeado el robo y el asesinato de las mujeres, señalando a sus cómplices, la sociedad pedía un castigo ejemplar para los infernales asesinos. Durante su proceso fueron trasladados. Inexplicablemente los guardias relajaron la seguridad y les permitieron escapar, durante la huida, abrieron fuego en contra de ellos y terminaron con sus vidas. Después sus cuerpos fueron presentados para acallar la exigencia de justicia de la sociedad de aquella época y se corrió el rumor que Don Delfino había ordenado la ejecución de los criminales.

El tiempo pasó y la casa se quedó en ruinas. No se sabe en que época comenzaron las leyendas sobrenaturales de este lugar. Versiones más actuales indican que el lugar comenzó a ser visitado durante la madrugada, por gente que salía de los antros y bares del Barrio Antiguo y que al calor de las borracheras comenzaron a acuñar el mito de que en la casa podían escucharse los lamentos de dolor de las mujeres, incluso algunas otras versiones indicaban que se veían sus espíritus rondar la obscuridad de la casa. Como un sitio abandonado e involucrado en un hecho de sangre horrible, la gente practicante de hechicería y cultos paganos comenzó a tomar este lugar como centro de adoración y prácticas de brujería que con el tiempo acrecentó la leyenda de que en este lugar se aparecían o se presentaban manifestaciones extrañas y demoniacas.La casa se convirtió en sitio obligado para los investigadores de lo paranormal, se dice que incluso vecinos del lugar hacían visitas guiadas por el lugar a cambio de dinero, esto atrajo la atención de las autoridades e invariablemente tapiaron la casa con blocks y mallacorla para impedir el acceso al inmueble, pero el tiempo y el morbo de las personas por visitar un lugar supuestamente embrujado, lograron burlar estas barreras e introducirse de forma habitual por curiosos y practicantes de magia negra. En la actualidad el sitio continua en ruinas y es un lugar peligroso por lo antiguo de la construcción. Pero permanece esperando la visita de personas que se aventuren a descubrir sus secretos y encontrarse con los espíritus errantes de Doña Antonia y Florinda Montemayor o algo peor.
Testimonios recientes indican que al entrar en la casa, se puede sentir una vibra “pesada”, cambios de temperatura repentinos, sofocación y baja de presión; además de olores nauseabundos e inquietantes sombras acechando en sus sucios rincones. La verdad solo puede saberse visitando la casa y atestiguar estos fenómenos. Quizás el rumor más perturbador que rodea este lugar es que unos investigadores al recorrer la casa lograron captar una psicofonía en donde se escuchaba la voz de una mujer que gritaba “NO ME MATES GABRIEL…”

Que me lleve el diablo

QUE ME LLEVE EL DIABLO.

Escrita Por: Eduardo Liñan
Relato basado en un hecho real

Martin García se desempeñaba como Pailero en una armadora de plataformas cerca del puente del Prieto y como cada viernes recibía su salario, mismo que se gastaba en cerveza y prostitutas en el centro de Tampico, vivía solo y no tenia a quien rendirle cuentas, se había venido de Papantla a la ciudad a buscar la fortuna y lo contrataron en esa compañía.

De su vida sabemos muy poco, su leyenda comienza uno de tantos viernes en las calles de los mercados municipales, por el día esos lugares cobran vida, están llenos de colores, sabores y gente que trabaja arduamente para ganarse el pan de cada día, pero por la noches, la soledad y la obscuridad se apoderan del lugar, las sombras extrañas recorren cada pasillo y calle de ese sector conocido como “El triangulo” en donde muchas leyendas se han tejido, Martin era un cliente frecuente de uno de los barecitos del callejón Reforma en donde entre otras cosas, se embriagaba de alcohol y sexo con las prostitutas adolescentes que se reunían en ese lugar, una noche después de darse el lujo de gastar todo su salario con una pequeña adolescente que había llegado de una comunidad rural cerca de Rio Verde, salio tambaleándose del fétido hotel y se dirigió a su casa, vivía en la colonia Morelos, y como se había quedado sin dinero, decidió irse caminando por la calle Héroe de Nacozari para salir al puente de la puntilla, era de madrugada y en cada paso que daba, escuchaba tras de si otros mas, risitas y murmullos de gente que susurraba cerca de el, volteando en varias ocasiones solo para darse cuenta que venia solo y que las sombras iban y venían.

Apresuro el paso y de pronto al llegar a una vieja y abandonada construcción antes de llegar al puente, escucho que le hablaban por su nombre, extrañado volteó para el interior de la casa y vio alertado una persona parada en medio, solo vio una sombra obscura y grande y parecía que fumaba, ya que solo veía la luz del cigarro.

-¿A donde vas cabrón? ¿Ya te cansaste de las jovencitas?-
-¿Quién eres?-
-Yo se todo de ti, se que debes una muertita, te acuerdas de la jovencita que violaste y mataste en el Tokio?-
-¡Quien eres puto!-
– Yo soy tu amigo…el diablo-

Al decir esto la sombra le dio una calada al cigarro y se le iluminó el rostro dejando ver unos ojos saltones y sin parpados y unos pequeños cuernos en la negra frente de aquello, al ver esto Martín aterrado soltó sus cosas y salió corriendo rumbo al puente de la puntilla con el alma en un hilo, al llegar a la mitad de este, vio que donde acababa estaba aquella aparición sonriendo con una sonrisa burlona, el hombre al verlo, se detuvo en seco y saltó por el puente hacia las aguas del río, como pudo nadó hasta el muelle de los locales de mariscos del mercado y había unos pescadores trabajando a esas horas, limpiando y guardando pescado en las bodegas, cuando vieron al hombre empapado y temblando de miedo, le preguntaron qué era lo que pasaba, les contó lo que había pasado y señalaba el puente diciendo

-Miren, miren, ¿No lo pueden ver? Es el diablo, Satanás ha venido por mí, ayúdenme-

Los pescadores no veían nada en el puente, el lugar estaba solo, así que pensaron que se le habían pasado las copas o andaba drogado, cosa común en esos lugares, como pudieron lo arrastraron y lo metieron en una bodega encerrándolo para que se calmara y se durmiera, los hombres siguieron su trabajo y dejaron ahí a Martín , clareaba la mañana cuando los pescadores regresaban con pescado y marisco para la vendimia, en ese momento se acordaron de aquel hombre y decidieron sacarlo de ahí para que se fuera, al abrir la bodega, se dieron cuenta que no estaba, lo único que permanecía ahí era un overol naranja y sus botas. De su destino nadie supo y solo quedó esta historia.

Eduardo Liñan

Historias de miedo panteón municipal (Nuevo León)

Buenas noches, les comparto un nuevo relato.

Aaron Gonzalez

¡¡Inexplicables!!, es la definición que como tal, logra alcanzar una cantidad inimaginable de acontecimientos que hasta nuestros días no han podido ser esclarecidos de una forma racional.

Este mismo calificativo podría ser imputado al siguiente relato, el cual tuvo lugar en la conocida calle Independencia con número exterior 2011 de la Colonia Esmeralda, justo a espaldas del panteón municipal Gpe. en San Nicolás de los Garza, Nuevo León.

panteon municipal de guadalupe nuevo leon

En este domicilio se encuentra un gran terreno donde hace años Don José había construido múltiples cuartos para ponerlos en renta, la vecindad era grande y contaba con una noria casi a la mitad del patio que compartían todos, la noria se mantenía cerrada para evitar sucediera algún accidente, la unidad estaba completamente habitada y entre tantos renteros se encontraba Paty que vivía ahí con su familia, a Eufemio su hermano menor, le gustaba dormir fuera de su casa acostado a la orilla de la puerta a unos cuantos metros de la noria porque por las noches hacía mucho calor en aquella temporada.

Paty era novia de José que vivía hasta el fondo de la vecindad.
Por las noches lo único que alumbraba el patio eran unos cuantos focos de algunos inquilinos, pero mientras más se caminaba hacia el fondo la luz menguaba casi en su totalidad ante la oscuridad, permitiendo ver sólo sombras o siluetas.

En cierta ocasión José y Paty se encontraban platicando sentados en la banqueta de la calle, Eufemio, como era su costumbre se había recostado en el piso sobre una cobija con la cara dirigida hacia la calle, pues sentía cierto temor al estar de frente hacia el fondo del terreno, creía que vería algo entre la oscuridad.

Ya entrada la noche, al rededor de las dos y media de la madrugada, la mamá de Paty salió a hablarle para que se metiera a su casa, ya no eran horas de que una señorita de bien estuviera con el novio, enseguida se pusieron de pie y se dispusieron a entrar, mientras lo hacían tuvieron que saltar a Eufemio que tapaba la entrada al estar acostado, se había despertado con el ruido de la puerta y las palabras de su mamá, pero no dio importancia y se acurrucó de nuevo, aunque no pudo recobrar el sueño rápidamente por lo que escucho a los novios despidiéndose y darse el último beso de la noche. José dio la media vuelta y comenzó a caminar hacia su casa que estaba al final del patio, entre las sombras se podían escuchar sus pasos gracias al silencio de la noche, había andado unos unos cuantos metros cuando de pronto Eufemio escuchó más o menos a la altura de la noria que José preguntó en voz alta, en tono de sorpresa y enojó – ¿y tu que haces aqui? -!!!AAAAHHH!!!!
Un grito terrorífico, grave, profundo y desgarrador se escuchó inmediatamente después de la pregunta.

Al oír aquel grito Eufemio se puso en pie de un salto, aún con la piel erizada fue el primero en acudir para saber qué había sucedido, al acercarse notó que José se hallaba tirado en el piso, al lado de la noria, inconsciente y con una mueca en la cara que denotaba horror, y se percibía su mirada perdida, varios fueron los vecinos que salieron a averiguar qué pasaba en el patio y se encontraron con la impactante escena.

Extrañamente José no se recuperó a pesar de los esfuerzos y remedios caseros con los que los vecinos intentaron reanimarlo, poco después lo levantaron y lo llevaron a su casa.

Al siguiente día seguía sin reaccionar aunque con una cara ya relajada, él seguía” ido”, y su familia decidió llevarlo al médico, pero la ciencia no pudo explicar qué había pasado, después de ese día, fueron varias las consultas y tratamientos a los que fue sometido para hacerlo recobrar el conocimiento sin que ninguno de ellos tuviera el éxito esperado.

Tiempo después, aunque no por completo aceptada, llegó la resignación a sus familiares que optaron por llevarlo a casa, lo alimentaban en la boca y lo aseaban, pues él no hablaba y apenas podía caminar, su mirada veía siempre hacia la nada, lo sentaban por las tardes a la orilla del portón en la calle para que le diera el sol, su aspecto físico había cambio totalmente y como consecuencia a todo esto, Paty dió por terminada su relación con José, no sin antes haber hecho lo posible por ayudarlo.

Cuatro meses aproximadamente, José padeció en este estado, acostumbrados ya a la situación algo pasó, una noche mientras todos dormían sucedió lo inesperado ¡¡¡¡¡AAAAHHHH!!!!! un grito abrupto e igual de desgarrador que el de la primera ocasión, terminó con la tranquilidad de la noche, a éste, le siguieron varios gritos más de igual intensidad, era José, extrañamente había despertado de su estado letárgico.

Medio mundo despertó y varios acudieron a su casa pensando lo peor, pero José había vuelto a la realidad, estaba confundido, después de tranquilizarse, su madre le contó lo que había pasado meses atrás, él desconcertado e incrédulo les comentó que aquella noche, después de despedirse de Paty, comenzó a caminar hacia su casa, pero que al pasar al lado de la noria entre las sombras, había visto una silueta de la que parecía ser su hermanita asomándose hacia adentro de la misma, como ya era muy noche y debido a que se podría caer dentro de la noria se enojó y se acercó a ella preguntándole -¿y tú qué haces aquí? – y cuando la personita volteo hacia él, se dio cuenta de que no tenía rostro, parecía estar sólo el cabello sobre la nada, sintió pavor al ver aquella escena y gritó…después de eso no recordaba nada más…
El comentario de lo sucedido llegó a oídos del dueño de la vecindad, quien repentinamente llegó con trabajadores y estos rodearon con barditas la noria, no se podía ver lo que hacían, pero se escuchaba que estaban escarbando, días más tarde el dueño llegó en una camioneta enorme, nuevecita y con traje de marca, llamó a todos los inquilinos y les dijo que tenían un mes para deshabitar sus casas pues ese terreno lo usaría para otra cosa.

Mas historias de terror, Nadie sabe que pasó con Don José el dueño, el día de hoy en esa casa viven solo dos familias.

Se rumora que lo que había encontrado Don José en la noria, era Oro.

Les comparto la foto de la casa, es real, tomada personalmente por su servidor.
Buenas noches.